14 ¿Jesús era discípulo de San Juan Bautista?
Puesto que la relación entre Juan Bautista y Jesús fue directa e intensa, cabría preguntarse si entre ellos hubo una relación de maestro-discípulo. Para una respuesta adecuada a esta cuestión se requiere explicar los tres datos que los estudiosos han debatido sobre este tema: el discipulado de Juan, el alcance de su bautismo en el Jordán y las alabanzas de Jesús al Bautista.
1: Los discípulos de Juan. Los evangelios señalan con frecuencia que Juan tenía discípulos (Mar 2:18; Mat 11:2; etc.) y que algunos de ellos se fueron con Jesús (Jua 1:35-37). No eran, por tanto, simples seguidores eventuales; le acompañaban, le seguían y seguramente compartían su misma vida (Mar 2:18) y sus mismas ideas (Jua 3:25). Flavio Josefo distinguía dos clases de partidarios: unos que le escuchaban con atención hablar de virtud, de justicia y de piedad, y se bautizaban; otros que «se reunían en torno a él porque se exaltaban mucho al oírle hablar» (Antigüedades judías, 18:116-117). Pues bien, el cuarto evangelio señala que entre los seguidores de Juan el Bautista hubo quien llegó a plantear a su maestro si Jesús con su conducta estaba mostrándose como un rival (Jua 3:25-27). Por tanto, no lo consideraban como uno de los suyos.
2: El bautismo de Jesús. Los especialistas no dudan de la historicidad del hecho, entre otras cosas porque su inclusión en los evangelios planteaba ciertas dificultades: una, la posible interpretación de que el Bautista era superior al bautizado, a Jesús; y otra, que siendo un bautismo de penitencia podría pensarse que Jesús tenía conciencia de ser pecador. Los sinópticos dejan claro en sus relatos que Juan se reconoce inferior: rehúsa bautizar a Jesús (Mat 3:13-17) y la voz del cielo revela la dignidad divina del Hijo (Mar 1:9-11). El cuarto evangelio, que no relata el bautismo, señala que el Bautista da testimonio de haber visto posarse la paloma sobre Jesús (Jua 1:29-34) y que Juan afirma ser inferior a él (Jua 3:28). Por tanto, el haber sido bautizado por Juan no lleva consigo entrar en el grupo de sus discípulos.
3: Las alabanzas de Jesús a Juan. Hay dos frases de Jesús que demuestran su estima por el Bautista, pero no implican que Jesús fuera discípulo suyo.
Una la recogen Mateo (Mat 11:11) y Lucas (Luc 7:28): «no ha surgido entre los nacidos de mujer nadie mayor que Juan el Bautista». Otra está en Marcos y aplica al Bautista la profecía de Malaq 3:23-24: «Elías vendrá primero y restablecerá todas las cosas (…). Sin embargo, yo os digo —afirma Jesús— que Elías ya ha venido y han hecho con él lo que querían, según está escrito de él» (Mar 9:13).
No cabe duda de que la persona de Juan, su bautismo (cf. Mat 21:23-27) y su mensaje estuvieron muy presentes en la vida de Jesús. No obstante, Jesús siguió un camino totalmente diferente al del Bautista: en su conducta, puesto que recorrió todo el país, también la capital, Jerusalén, y enseñó en el ámbito del templo; en su mensaje, pues predicó el reino de salvación universal; en lo que enseñó a sus discípulos, puesto que les instruyó en el mandamiento del amor por encima de normas legales e incluso de prácticas ascéticas. Pero lo que más le distingue de Juan es que abre el horizonte de salvación a todos los hombres de todas las razas y de todos los tiempos.
En resumen, en el supuesto poco probable y nada comprobado de que Jesús pasara algún tiempo junto a los seguidores del Bautista, no se puede decir que recibiera un influjo decisivo. Jesús más que discípulo fue el Mesías Salvador anunciado por el último y mayor de los profetas, Juan el Bautista.
SANTIAGO AUSÍN
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