Pecado
211. Pecado original
Nunca he entendido el pecado original. ¿Por qué yo tengo un pecado que no he cometido? Esto me parece una injusticia.
Sería una injusticia hacerte culpable de un pecado que no has cometido. Pero no privarte de un privilegio concedido a tus antepasados del que ellos se han hecho indignos. En eso consiste el pecado original que heredamos aunque no lo hayamos cometido. El pecado original se trasmite por generación, y nos priva de los dones que Dios ofreció a Adán si le era fiel, pero que él perdió al desobedecer.
Lo mismo que pierden su fortuna los descendientes de un millonario que se arruinó en el juego.
212. Si no hubiera habido pecado original
Estimado Padre: ¿Si el hombre no hubiera cometido el pecado original, se hubiera el Verbo de Dios encarnado de todos modos?
Es opinión general entre los teólogos que Cristo se hubiera encarnado aunque no hubiera existido el pecado original. Pero entonces no hubiera venido como Redentor sino como Corona de la Creación.
213. ¿Culpables los descendientes?
Reverendo Padre: Dice el Éxodo (20,5 y 34,7) que los descendientes del pecador serán castigados hasta la tercera generación. ¿Cómo se entiende eso?
La palabra «castigo» no es adecuada, porque nadie puede ser castigado de lo que es inocente. Una buena traducción sería ésta: «los hijos cargan con las consecuencias de los pecados de sus padres». Esto es correcto. Así ocurre con los hijos arruinados porque su padre es ludópata, y con los hijos que heredan una enfermedad venérea.
214. Pecado olvidado
Hola Padre: Tengo una pregunta. Si he olvidado involuntariamente confesar un pecado al sacerdote y me acuerdo de esto varios días después (habiendo ya comulgado varias veces antes de acordarme) sé que debo confesarlo en la próxima oportunidad que tenga de hacerlo, pero mi pregunta es: ¿Puedo seguir comulgando en lo que me confieso de nuevo, tomando en cuenta que no tengo la oportunidad de confesarme antes de la Misa pues no hay sacerdote disponible para hacerlo, y además, tomando en cuenta que estoy totalmente arrepentido de este pecado y que ahora me esfuerzo por llevar una vida más santa cada día? Gracias por su guía espiritual.
Puedes seguir comulgando y lo dices cuando puedas confesarte.
215. «Pecado olvidado, pecado perdonado»
Reverendo Padre: He leído un fragmento por internet de su obra Para Salvarte. En ella dice que si alguien calla intencionadamente un pecado mortal en la confesión, no se le perdonan los otros pecados mortales que sí confesó, pero que si por olvido no lo hizo, el pecado le queda perdonado porque «pecado olvidado, pecado perdonado». Ahora bien, si después se recuerdan ¿se tienen que confesar esos pecados mortales olvidados?
Sobre esto tengo unas cuantas dudas: Si por nervios se olvidan uno o varios pecados mortales ¿también le son perdonados o tiene que confesarlos al recordarlos? ¿Y tiene que volver a confesar los que no olvidó? ¿Hay que ir al mismo confesor donde sí se confesaron unos y se olvidaron otros?
El texto de Para Salvarte es correcto. Sólo tienes que decir en la próxima confesión los olvidados, y puede ser con otro sacerdote, sin aludir para nada a los ya confesados.
216. Pecados veniales
Hola Padre.Quisiera saber si es cierto que si uno comete pecados veniales va al purgatorio, y si es cierto, ¿por qué en el Catecismo de la Iglesia Católica, en la parte donde explican el pecado, dice un santo que mientras vivamos en este cuerpo cometeremos pecados veniales? O sea, que todos sin excepción ¿iremos al purgatorio? No entiendo. Explíqueme por favor.
Los pecados veniales deliberados podemos evitarlos, pero todos cometemos pecados veniales semi-deliberados: un brote de mal genio, un momento de pereza, una palabra inoportuna, etc. A estos pecados se refiere el santo. No todos pasamos por el purgatorio: los mártires van directos al Cielo.
217. Pecar en Alzheimer
Estimado Padre Jorge: Me ha surgido una duda que me gustaría que me resolvieras. Una persona que padeciera Alzheimer o algún tipo de demencia, ¿podría confesarse?
En caso negativo, si pecara en ese estado, ¿ya no podría salvarse? Lo digo porque una de las cosas que temo es que me olvide de mi Señor, aunque soy consciente de que todavía confío en que me quede bastante tiempo, claro, pero aun así, me gustaría saberlo. Gracias por adelantado.
Haces muy bien en consultar tus dudas, que para eso estoy yo. Nadie es culpable de lo que olvida. Por eso «pecado olvidado, pecado perdonado». Cada uno sólo está obligado a confesarse de lo que recuerda. Y nadie peca en estado inconsciente.
218. Las buenas obras
Buenas tardes Padre Loring: Esperando que se encuentre muy bien, le escribo para hacerle la siguiente consulta: Conozco algunos protestantes que manifiestan que Cristo ya nos ha salvado y por lo tanto los pecados que pueda cometer una persona hoy en día no deben tomarse tan a pecho. Yo entiendo que esto es algo así como justificar el pecado poniendo como excusa a Cristo. El sacrificio que llevó a cabo Nuestro Señor por todos nosotros ¿de qué nos salvó exactamente? Muchas gracias por su explicación. Le deseo una Feliz Navidad y que Dios lo colme de bendiciones en esta fecha tan especial para todos.
Tienes toda la razón. La expresión de «Cristo nos ha salvado» es ambigua. No significa que podemos pecar libremente. Significa que Cristo nos ha abierto las puertas del Cielo, pero tenemos que entrar por ellas haciendo buenas obras. El Evangelio lo dice claramente: «Si quieres entrar en la vida eterna, guarda los mandamientos».
219. Buenas obras en pecado mortal
¿Qué pasa con los que hacen obras de caridad que están en pecado mortal? Agradeceré sus comentarios o los leeré en Religión en Libertad. Padre, Dios lo bendiga, fui a su conferencia en Mérida, Yucatán, México. Felicidades.
Quien está en pecado mortal, no puede merecer nada. Pero las obras buenas que hace le preparan a su conversión.
220. Pecador desesperado
Estoy desesperado. Continuamente caigo en el pecado de lujuria. Creo que no tengo solución. Tengo miedo de condenarme, pues no logro dominarme. No sé qué hacer.
No te desesperes. Puedes cambiar. Pecadores peores que tú llegaron a santos.
Lo que tienes que hacer es dominarte, como nos dominamos todos. Nadie puede hacer todo lo que le gusta. Pídele a Dios que te dé fuerza de voluntad. También debes evitar las ocasiones. Búscate un sacerdote amable que te ayude a hacer una buena confesión y a regenerarte.
221. Recaídas en el pecado
Siempre me confieso de lo mismo. A veces pienso en dejar la confesión, pues es inútil. Incluso me da vergüenza ir siempre con el mismo rollo.
La confesión nunca es inútil. Y el sacerdote nunca se cansa de oír lo mismo, pues es comprensivo. Por muchas veces que se tropiece, siempre hay que volver a levantarse. Después de cada caída confiésate enseguida y comulga, pues la comunión fortalece tu voluntad. Y no dudes de que con la ayuda de Dios se pueden vencer todas las tentaciones.
222. Tentaciones
Soy una persona de comunión frecuente. Colaboro en la parroquia, y procuro llevar una vida cristiana. Pero tengo muchas tentaciones. A veces dudo si debo comulgar por si he consentido. Pero mi deseo es no ofender a Dios.
Te felicito por tu entrega a Dios. Y no me extraña que precisamente por eso el diablo te tienta más. Decía un autor espiritual que el diablo, con la gente empecatada está con los brazos cruzados. Pero con los que quieren practicar la virtud, trabaja desesperadamente. Pero tenemos la seguridad de vencerle. Si tenemos a Dios con nosotros, él no puede vencernos.
Dijo San Agustín que el diablo es un perro atado. Sólo muerde al que se le acerca. Mientras no haya consentimiento, no hay pecado.
223. Escrúpulos
Vivo atormentado. Creo que peco sin querer. A veces me despierto inquieto después de un sueño deshonesto. Me dicen que no me preocupe, pero yo no puedo evitarlo. Viendo la televisión frecuentemente me pongo nervioso.
Navegando por Internet me he tropezado con usted y he pensado pedirle ayuda. Por favor, contésteme.
Te agradezco la confianza que me muestras. Por lo que me dices creo que eres una persona escrupulosa. Esto es difícil de superar, pero no imposible, con la ayuda de Dios. La solución está en que te fíes más de lo que te dice el sacerdote que de lo que tú sientas. Ten en cuenta que el sacerdote es una persona preparada para estos temas, y además imparcial. Si él ve que eres culpable, te pide arrepentimiento y te perdona. Pero si él ve que son escrúpulos irresponsables, no los quiere fomentar.
Para que haya pecado es necesario querer lo que está mal. Lo que pasa sin querer nunca es pecado: por eso no son pecado las poluciones durante el sueño.
Ciertamente que la televisión pone escenas inconvenientes. La solución es que al verlas, por dentro, las censuremos. Así se evita el consentimiento.
Hay que verlas como se ve una farola de la calle.
224. Probabilismo
No sé si soy escrupuloso o delicado de conciencia. A veces no sé qué hacer, y me preocupa obrar con duda. Me gustaría estar seguro de que obro rectamente. ¿Qué me aconseja?
Tu problema se resuelve con la doctrina del probabilismo. Es verdad que no se debe obrar con duda, pero se puede salir de la duda sabiendo que ley dudosa no obliga. Si yo estoy en la duda de que mi caso esté comprendido en la ley, puedo estar seguro de que esa ley no me obliga.
Pero esta doctrina del probabilismo no se puede aplicar cuando de mi actuación se sigue daño para otro. Por ejemplo, si yo dudo de si lo que hay detrás de las matas es un jabalí o una persona, no puedo disparar sin salir antes de la duda.
El probabilismo se aplica cuando de mi actuación no se sigue daño para nadie.
Por ejemplo, si yo dudo si hoy es fiesta de precepto o no, estoy seguro de que no tengo obligación de la Misa.
Naturalmente que para que el probabilismo se aplique correctamente se supone que se trata de una duda razonable, y que no es fácil salir de ella.
Espero haberte iluminado para que obres con tranquilidad de conciencia.
225. Pecado contra el Espíritu Santo
¿Por qué el pecado contra el Espíritu Santo no se perdona?
Dios perdona siempre que se le pide perdón. Pero el pecado contra el Espíritu Santo es rechazar el perdón de Dios. Y, naturalmente, Dios no puede perdonar al que le rechaza. El que no quiere arrepentirse no puede obtener el perdón de Dios.
226. Valor de la conciencia
Para algunos curas todo es pecado. A mí no me convencen. Yo creo que si hago lo que pienso que no es pecado, no peco; pues lo importante es seguir la conciencia.
No creo que haya ningún sacerdote que te diga que es pecado lo que no lo es.
Los sacerdotes estamos para ayudar a los demás a salvarse, no a condenarse.
Él, que ha estudiado Moral, está capacitado para estudiar las circunstancias de tu caso y ver si hay pecado o no.
Es verdad que la conciencia es la norma de nuestra vida. Pero todos tenemos obligación de tener una conciencia bien formada. Una conciencia mal formada culpablemente, no justifica.
227. Horóscopos
Cuando salió el Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica yo oí por televisión que allí decía que leer los horóscopos es pecado. A mí me gusta leerlos por curiosidad. ¿Hago mal con esto?
Leer los horóscopos no es pecado. El Catecismo no dice eso. Leer los horóscopos es una tontería, pues son pura invención de los que los hacen. El pecado estaría en creerlos firmemente, pues sería superstición. Pero no creo que nadie los tome en serio.
No es lo mismo Astronomía que Astrología. La Astronomía es ciencia; la Astrología, en la que se basan los horóscopos, cuento. Así opinan Shawn Carlson, Físico de los Laboratorios Lawrence Berkeley (California) y Andrew Fraknoi, responsable de la Sociedad Astronómica del Pacífico.
Diario YA del 22-VI-88, pg. 23.
Recientemente doscientos cincuenta y ocho científicos del mundo entero han firmado un manifiesto a la prensa para desengañar al pueblo crédulo que se fía de la Astrología, debido a la propaganda que hacen de ella los medios de comunicación. Entre otras cosas, en este manifiesto se dice lo siguiente:
«Es simplemente un error imaginar que las fuerzas ejercidas por las estrellas y los planetas en el momento del nacimiento, pueden, de alguna forma, determinar nuestro futuro. Tampoco es verdad que la posición de los objetos celestes hagan que ciertos días o períodos de tiempo sean más favorables para emprender algún tipo de actividad, o que el signo bajo el que uno ha nacido determine la compatibilidad de su relación con otras personas. Creemos llegado el momento de rechazar vigorosamente las afirmaciones pretensiosas de los astrólogos charlatanes. Quienes continúan teniendo fe en la astrología lo hacen a pesar de que no hay ninguna base científica para sus creencias, y sí una fuerte evidencia de lo contrario».
La prueba de que los astros no determinan el futuro de las personas se confirma por el hecho de que dos hermanos gemelos, que nacieron con la misma estrella, uno tiene una muerte trágica de niño, y el otro tiene una vida larga, próspera y feliz. El profesor Stanley L. Jaki de la Universidad de Seton Hall de New Jersey (EE.UU.) manifestó que la astrología carece de fundamento científico.
Creer en los horóscopos es pura superstición. Lo que ocurre es que cuando disminuye la fe en Dios aumenta la credulidad en las supersticiones.
Lo mismo podríamos decir de los futurólogos. En agosto de 1999 todos los medios de comunicación se hicieron eco de la profecía de Nostradamus, según la cual el fin del mundo sería el próximo día 11. La profecía fue un fracaso. Por eso hoy seguimos vivos. Doce personas se suicidaron por miedo a lo que iba a pasar el 11 de agosto.
Para esa misma fecha otros anunciaron una catástrofe en París, hasta el punto de que el célebre diseñador Rabanne clausuró sus tiendas en París. Tampoco pasó nada catastrófico.
Es curioso que ningún futurólogo avisó del tremendo acto terrorista del 11 de septiembre del año 2001 contra las Torres Gemelas de Nueva York, en el que murieron tres mil personas. No lo dijeron porque no lo sabían. Si lo hubieran sabido, lo hubieran dicho; y además de hacerse famosos, hubieran evitado una catástrofe.
228. La bula
Tengo un compañero de trabajo que siempre está atacando a la Iglesia. El otro día me dijo que la Iglesia les perdonaba sus pecados a quienes compraban la Bula. ¿Es esto cierto?
ANDRÉS BRITO: Ciencia “versus” Astrología. La Gaceta de Canarias, 9-IX-90, pg. 39. Diario YA del 3-I-92, pg. 23. DIARIO DE CADIZ del 12-VIII-99, pg. 9. Diario ABC de Madrid del 19-V-99, pg. 96.
Muchos ataques a la Iglesia provienen de una mala información de las cosas. Tu amigo no está bien informado de lo que era la Bula. Te lo voy a explicar.
Cuando los musulmanes conquistaron Palestina martirizaban a los cristianos que peregrinaban a Tierra Santa. Entonces el Papa organizó una Cruzada para liberar los Santos Lugares, y que los cristianos pudieran peregrinar allí sin peligro de sus vidas. Para animar a los hombres a participar concedió a los cruzados una serie de indulgencias. Más tarde concedió también estas indulgencias a los que colaboraban económicamente a las Cruzadas, aunque no fueran a Tierra Santa. Cuando acabaron las Cruzadas la Iglesia mantuvo estas indulgencias a los que compraban la Bula para ayudar a mantener sus Obras de Beneficencia.
Hoy la Bula ha desaparecido. Como ves la verdad se parece muy poco a lo que dice tu amigo.
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