245º "Que las mujeres se callen la boca en la iglesia" (1Co_14:34-35).
Cuando se casó la hija menor del entonces Presidente de los Estados Unidos Lyndon Johnson, la televisión emitió en directo la ceremonia desde la Iglesia católica en que se celebraba el rito. Al llegar a las lecturas de la Biblia en la Misa nupcial, todo el país escuchó horrorizado el célebre texto de S. Pablo a los Corintios " Las mujeres sean sumisas a sus maridos, como al Señor, porque el marido es cabeza de la mujer, como Cristo es cabeza de la Iglesia el Salvador del cuerpo. Así como la Iglesia está sumisa a Cristo, así también las mujeres deben estarlo con sus maridos en todo" (Efe 5:22-24.
En un país en pleno fervor por el Movimiento de Liberación de la Mujer, esas palabras, conocidas discretamente por algunos pero ignoradas por la multitud, tuvieron un efecto devastador y levantaron protestas públicas y privadas desde todos los sectores de la sociedad. La Iglesia católica cambió rápidamente el texto del rito nupcial y buscó pasajes más adaptados a nuestros tiempos, pero no pudo evitar la ola de indignación que barrió el país, y la publicidad que se dio con esa ocasión a otros textos no menos picantes del propio san Pablo, como este también célebre a las mujeres de Corinto.
"Como en todas las Iglesias de los santos, las mujeres deben callarse en las asambleas; que no les está permitido tomar la palabra. Si quieren aprender algo, siempre pueden preguntarle al marido en casa. ( 1Co 14:34-35)
Estos pasos bíblicos son palabra de Dios que tienen que encarnarse según la culturas y los signos de los tiempos. El evangelio tiene que encarnar el mensaje. Si tuviéramos que considerar como inmutable para siempre y para todos lo que es el ropaje cultural en que se expresa la Biblia, no tendríamos necesidad del Magisterio de la Iglesia
Hoy día las mujeres, en general, no se sienten obligadas a llevar el velo en el templo, como hace 50 años. Estas normas de Pablo como también la prohibición de tomar la palabra en la asamblea litúrgica, son una forma literaria que nadie interpreta al pie de la letra.
. Quizás no preveía Pablo que llegaría un tiempo en que habría más mujeres que maridos en las iglesias y que serían los maridos los que tendrían que preguntar a sus mujeres "si es que querían enterarse de algo"
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