176º Si todos pueden salvarse ¿para que evangelizar?
La interpretación al pie de la letra de Mar 16:16 : "Quién creerá y se bautizará será salvo y el que no creerá será condenado" o la expresión de la vieja teología :"Fuera de la iglesia no hay salvación", nos creaba un complejo y un trauma cuando nos encontrábamos con personas honestas y hasta santa que no eran cristianos. Kalelkar, asesor de Gandhi y gran educador, me decía al saludarme: "Le saluda un candidato al infierno".
Un anciano misionero me confió un día: llevo tantos años y aún no he bautizado a nadie.
Llegó por fin un día en que pudo bautizar a un hindú. "Ese bautismo - me decía - compensa todos los trabajos de mi vida. Ya puedo morir feliz porque he salvado del infierno un alma y le he abierto las puertas del cielo".
Sentí una gran veneración por el hombre de Dios que así hablaba; pero ya entonces, antes de las aperturas del Concilio, sentí que algo dentro de mí no coincidía con lo que mi hermano mayor sentía.
El Concilio trajo un alivio redentor a nuestra mente. Nos miramos unos a otros con alegría al leer en las actas del Concilio que ¡hasta un ateo que busca a Dios y vive honestamente podía salvarse!. Había ahora que descubrir la necesidad del apostolado misionero por otros caminos.
El Vaticano II descubrió que la Iglesia no es el lugar de la salvación sino el signo eficaz o sacramento de la salvación. La Iglesia no es como una pileta de agua en la que hay que zambullirse (bautizarse) para salvarse. Ella revela a todo el mundo que la única condición para salvarse no es ser cristiano sino vivir la caridad fraternal. "Tuve hambre y me diste de comer... entra".
La razón de ser de la Iglesia y de la evangelización consiste en que sólo ella conoce esta buena nueva: que Dios es amor y que todos los que aman entrarán en el cielo. Y, dado que sólo ella conoce esta Buena Nueva". Jesús la envía al mundo para comunicarla e invitar a todos a vivir como hermanos. Su mensaje es este: Dios es Padre y nos invita a todos a amarnos como hijos para luego vivir con él para siempre en su felicidad.
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