139º Tenemos que vivir: hablando con los muertos, con los vivos y con nosotros mismos.
Un famoso jesuita, Gracián, decía que el hombre tendría que vivir tres vidas. Emplear la primera en hablar con los muertos (leer); la segunda hablar con los vivos (conversar); la tercera, hablar consigo mismo(reflexionar).
Estas tres vidas no deberían ser vivida sucesivamente, de modo que hubiera que dedicar la juventud a leer, la edad adulta para conversar y la vejez para reflexionar. , sino vivirla simultáneamente porque las tres tareas son parte obligada de toda vida completa.
Somos efectivamente hijos de los muertos que reviven y florecen en nosotros. Por eso quien no dedica al menos un 20% de su vida a esa 'conversación con los muertos', que es la lectura, bien puede estar seguro que mantendrá hueca su cabeza y vacía su vida.
La segunda vida es la que hay que dedicar a la conversación. Hablar con los seres humanos es tan necesario como leer. Pero se trata de hablar de cosas profundas importantes y no charlar de cosas intrascendentes.
Una tercera vida hay que dedicarla a la reflexión: silenciosa, honda, solitaria. Este es el arte que nadie nos enseña.
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