131º San Camilo de Lelis podía regalar hasta su sombra.
La naturaleza había dado a San Camilo de Lelis un cuerpo de gigante y ocurrió que, caminando un día con un joven novicio, mientras el sol picaba ferozmente desde el cielo, Camilo puso en marcha su fantasía y dijo a su compañero: "Hermano, yo soy muy alto. Camina detrás de mí. Así te haré sombra y te librarás del sol". Camilo descubrió que amar es dar, dar aunque sea una cosa tan poco importante como la propia sombra.
No hace falta ser ricos para practicar la caridad. Lo que cuenta no es lo que se da sino el amor con que se da. Lo que importa es que se dé con el corazón, aunque sea una sola sonrisa. 'una sombra' como S. Camilo
San Camilo de Lelis fue uno de los primeros cristianos a valorar en serio el cuerpo humano. En su tiempo había muchos que se preocupaban por los enfermos, pero lo hacían únicamente por sus almas. Pensaban que había que ayudar al los enfermo a bien morir, que lo importante era asegurar sus almas para el cielo. Por eso casi abandonaban a los incurables una vez que habían conseguido que éstos se confesasen.
Para Camilo en cambio el cuerpo seguía siendo importante, incluso después de 'salvada' el alma, y estaba seguro de que amar a un incurable, ayudarle a ser feliz mientras viviera era una tarea importante. Vivía una ternura tan ingenua con todos los enfermos que limpiaba, curaba, atendía, abrazaba como si fueran literalmente el mismo Jesús. Por eso los hospitales eran verdaderamente para él 'su jardín y su paraíso'.
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