Teología de la liberación
Marcio Fabri dos Anjos (Brasil), Facultad Pontificia de Teología Nuestra Señora de la Asunción
América Latina › Pensamiento latinoamericano
Origen y punto de partida. Además de su significado religioso, la teología de la liberación (TL) tiene una importancia social y política reconocida en el ámbito mundial que la hace capaz de aportar al discurso de la bioética. La TL establece entre su método y las construcciones sociales una relación muy estrecha, por la cual atribuye a la religión y a su formulación teológica una vigorosa tarea transformadora, que exactamente le vale el título de liberación. Su origen dentro del cristianismo y su sistematización latinoamericana comienzan a finales de los años sesenta, al mismo tiempo que en Alemania se desarrolla la teología del político, con algunas preocupaciones semejantes. La legitimidad de sus planteamientos se busca todavía en las fuentes del cristianismo y de sus tradiciones más antiguas, por medio de una nueva lectura o método teológico. Un punto de partida fundamental de la TL se desarrolla desde la percepción del juego de poder en la vida social, en cuanto el poder genera dependencia e instrumentaliza la vida de las personas y de grupos sociales completos. En tal contexto, se ubica la pregunta sobre el rostro de
Dios y sobre la calidad de las propuestas religiosas. Desde la experiencia bíblica judeocristiana, se subraya el compromiso de Dios con la historia del mundo, del cual se hizo creador y padre/madre, y aún más, se encarnó en la realidad humana, capaz, por lo tanto, de oír los clamores de su pueblo en medio de las injusticias. Tal encuentro con Dios implica una fe religiosa llena de vínculos inalienables de reciprocidad y de justicia en las relaciones humanas. Conduce al mismo tiempo a acciones liberadoras frente a todo lo que oprime y se opone a la vida de reciprocidad y justicia. Las necesidades de las personas frágiles y vulnerables se presentan como una interpelación de la fe. El encuentro con la trascendencia de Dios pasa por la experiencia humana de tratar las fragilidades humanas de modo compasivo, solidario y transformador.
El método de la teología de la liberación. Consiste en tres pasos básicos: ver – juzgar – actuar. Aunque estos pasos se presenten más como una actitud metodológica que como un método propiamente, han marcado decididamente una constante preocupación por asociar la fe con la búsqueda de comprensión y de transformación de la realidad histórica de la vida humana. Mediante los tres pasos del método de la TL se aplican una mediación socioanalítica, una mediación hermenéutica y una mediación práctica. La primera implica un diálogo de la teología con las ciencias que analizan y explican los procesos sociales con el intento de desvelar la trama de las dominaciones del poder y las respectivas alternativas de reciprocidad y justicia. En un primer momento, la TL busca sus fundamentos particularmente en filosofías y sociologías dialécticas; y luego, por aceptar la complejidad de la realidad, abre su discurso al diálogo con todas las ciencias que puedan aportar en el deshielo de las opresiones e indicar alternativas para su superación. En general, la TL encuentra en la ética de la liberación latinoamericana su más estrecha aproximación en sus fundamentos teóricosociales. Las mediaciones hermenéuticas se justifican por la necesidad de tener un horizonte de interpretación para la vida y para los rumbos de su historia, donde la misma liberación toma sentido. Las brutales inequidades sociales, los dolores y sufrimientos de los pobres constituyen en este horizonte un clamor por la comprensión y por las reacciones de la fe. Tal paso metodológico asume la crítica respecto a los sentidos y significados que se asumen para la interpretación de la realidad. Es decir que, en cuanto teología, tomando los textos bíblicos como experiencia de un pueblo, sus cuestiones se dirigen a una lectura e interpretación de la historia, en la búsqueda del sentido de Dios para los procesos humanos. Al aplicar criterios científicos de lectura bíblica, la TL se acerca a las Sagradas Escrituras examinando
la génesis del texto en su contexto sociocultural para entender el mensaje ahí propuesto. Este método de lectura interpretativa, asociando textocontexto-mensaje, genera resultados sorprendentes que evidencian la fuerza crítica y transformadora del cristianismo, al mismo tiempo que lleva a la recuperación actual de sus intuiciones fundamentales. Permite, además, releer las tradiciones y corregir el direccionamiento de las trayectorias históricas del cristianismo. El paso de las mediaciones prácticas está marcado por un presupuesto fundamental según el cual teoría y práctica interactúan de manera significativa. Así, al mismo tiempo en que las prácticas derivan de los análisis y de la búsqueda de sentido, ellas imprimen calidad e intensifican los análisis y las búsquedas. Su síntesis se exprime en testimonios marcados por la coherencia, en gestos de solidaridad y del compartir, garantizados por la mística de liberación. Aunque militante y transformadora, y a veces acusada por opositores de asumir métodos marxistas radicales, la TL recusa las prácticas de violencia, planteando la no violencia activa. Por establecer tal relación interactiva entre teoría y práctica (praxis), la TL, sin reducirse a las prácticas, se torna eminentemente ética, al sostener los cuestionamientos de las prácticas incluso en las mismas formulaciones sistemáticas de perfil ontológico. Entre las prácticas recurrentes de la TL se destacan las que conducen a la formación de comunidades fundadas en el compartir y en la reciprocidad. Por su método, la TL plantea la religión en el seno de la sociedad, sin teocracia, pero acusando a las injusticias e impulsando formas participativas y transformadoras, prácticas de solidaridad y equidad, en los procesos democráticos. El sentido teológico que preside la liberación en esta visión cristiana comprende la historia humana en un proceso lleno de tensión y de transformación entre un “ya” conseguido, y un “no todavía”, que estimula la esperanza y conduce a la acción. De esta manera, al contrario de una religión resignada y pasiva, la fe liberadora implica una esperanza inquieta y activa. Por su carácter crítico, su método lleva a percibir las dimensiones socioestructurales en las cuales las inequidades están construidas en la sociedad; y por ende involucran a la misma fe religiosa en la superación de ingenuidades para comprender los procesos socioculturales. Esta posición se torna autocrítica ante las mismas comunidades religiosas institucionalizadas y ante la misma teología sistematizada. Con esto se hizo posible hablar de una tensión entre “carisma y poder” en las relaciones comunitarias religiosas, y plantear la “liberación de la teología” de sus métodos ingenuos, represivos y de contenidos alienantes. Por todo esto no hay que admirarse de que la TL haya encontrado fuertes oposiciones
en la sociedad política y dentro de las mismas instituciones religiosas.
La teología de la liberación hoy y la bioética. Los tiempos posmodernos, así como todo el conjunto de la vida, han exigido de la TL ajustes en sus planteamientos. Las particularidades de los sujetos humanos, individuos y grupos, en sus distintas culturas, han evidenciado la complejidad para identificar los rostros de la pobreza y para plantear proyectos de transformación social, en especial en estos tiempos de globalización. La percepción de los sistemas globales, hoy día vigentes en el planeta Tierra, ha llevado a los exponentes de la TL hacia una comprensión decididamente ecológica en sus análisis, denuncias y propuestas de liberación. La fuerza de su metodología, que integra de modo transformador la fe y la realidad vivida, ha inspirado a grupos específicos en la sistematización de su experiencia de fe dentro de los distintos contextos, generando una mayor diversidad de aportes teológicos y sociales. Otros contextos continentales, en especial Asia y África, han desarrollado sus enfoques específicos en esta dirección. Por la diversidad con que ocurre en el mismo acercamiento a las ciencias, desde los distintos contextos culturales en los cuales se desarrolla, con frecuencia la TL se nombra hoy en plural, como teologías de liberación. El fórum teológico que acompaña el Fórum Social Mundial, se denomina Fórum de Teología y Liberación, para evitar la connotación latinoamericana que ha marcado el inicio de la TL. Pero al mismo tiempo se intenta garantizar la fuerza liberadora de la teología, sin sugerir su pluralidad como fragmentación. De todas maneras puede decirse que en Latinoamérica hoy ya no existe una preocupación en torno al título de TL. Más bien se busca garantizar sus métodos, por los cuales las personas y grupos de fe puedan, de una parte, percibir y denunciar las injusticias, y de otra, desarrollar en tiempos de individualismo la mística y las prácticas del compartir, en relaciones comunitarias y en diálogo responsable por la construcción de sociedades grupales, nacionales e incluso planetarias más justas.
Teología de la liberación y bioética. Para la bioética en Latinoamérica, la TL ha sido una fuerte aliada en distintos sentidos. Entre otros, ha contribuido para que la bioética, además de lecturas éticas en los importantes ámbitos de las investigaciones biotecnológicas y prácticas clínicas, llegue también con su reflexión a las estructuras y sistemas sociales, incluso políticas públicas y juego de intereses del mercado, por los cuales pasan las grandes decisiones en torno a la vida y la convivencia planetaria. Aporta igualmente a que la bioética desarrolle una buena capacidad de indignación ética frente a
las inequidades y clamorosas injusticias sociales; y también se vea retada a introducir en su mismo estatuto epistemológico, como otro rostro de la autonomía, las dimensiones de fragilidad y vulnerabilidad de todo ser, en especial del ser humano. La TL parece contribuir así para que la bioética en Latinoamérica tenga una voz vigorosa en las cuestiones macrosociales y ambientales, y para que sea profundamente humanitaria y conducida por la equidad.
Referencias M. Amaladoss, Vivir en libertad. Las teologías de la liberación del continente asiático, Estella (Navarra), Verbo Divino, 2000. - L. Boff, Dignitas terrae: ecologia, grito da terra, grito dos pobres, São Paulo, Ática, 1996. - E. Dussel, Ética de la liberación en la edad de la globalización y de la exclusión, Madrid, Trotta, 1998. - I. Ellacuría; J. Sobrino, Mysterium liberationis. Conceptos fundamentales de la teología de la liberación (2 vols). 2a ed. San Salvador, UCA Editores, 1992 [Madrid: Trotta, 1990]. - G. Gutiérrez, Teología de la liberación, Lima, CEP, 1971.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.