Preferencia y elección
Luisa Monsalve Medina (Colombia), Universidad Externado de Colombia
Bioética › Conceptos éticos
Cómo definir los conceptos de preferencia y elección. Los conceptos de preferencia y elección son relevantes en la tradición filosófica para describir la acción humana desde la dimensión específica de la racionalidad práctica. Se trata de dos conceptos que están tan estrechamente vinculados en su significación y en su uso que resulta innecesario establecer definiciones radicalmente distintas entre ellos y por eso es mejor atender a sus implicaciones mutuas. Elegir un curso de acción es preferir ciertas opciones particulares en relación con otros cursos de acción igualmente disponibles. Dado que siempre es posible elegir entre varias opciones, se plantea entonces la cuestión filosófica acerca de los criterios de racionalidad de nuestras elecciones.
Desarrollo histórico-filosófico de los conceptos de preferencia y elección. Desde Aristóteles (Gran ética, libro primero, XVI-XVII) se considera la preferencia que escoge como inseparable de la reflexión y de la deliberación. Cuando la elección es fruto de la deliberación decimos que se trata de una acción realizada voluntariamente. Ahora bien, preferir es un acto que se ejerce en función de cosas que pueden hacerse y respecto de las cuales la voluntad no se encuentra determinada, como sucede en aquellos asuntos humanos en los que siempre es posible equivocarse al apreciar qué cosa es más conveniente realizar. Toda elección se hace teniendo en cuenta lo que parece mejor para alcanzar aquello que se considera el fin o el bien de la acción. Así, no es tanto sobre la salud como fin de la acción que se ejerce la deliberación reflexiva, sino sobre los mejores medios que permiten alcanzarla: el ejercicio, la dieta o la medicación. Frente a la pluralidad de bienes, la tradición aristotélica establece una jerarquía que identifica la felicidad con el bien supremo, y en la que la virtud, entendida como prudencia frente al exceso y al defecto, hace posible la recta elección. Esta concepción de racionalidad práctica es asumida, en gran medida, por la historia de la filosofía moral, que sigue considerando la elección como una deliberación en la que la razón interviene aportando fundamentos y principios.
Preferencia y elección o deliberación entre valores y bienes. Como vemos, hay una relación estrecha entre valores y bienes y la elección reflexiva, en cuanto el objeto de la preferencia es aquel que mejor conduce a la realización de los fines de la acción. Y es esta dimensión objetiva de lo deseable el punto de partida de la racionalidad práctica. Comprender la lógica de la elección y la preferencia presupone, entonces, una teoría del valor y
de la cultura que relacione la acción práctica con la búsqueda de aquellos bienes que se consideran importantes para cubrir las necesidades de sobrevivencia y convivencia social de grupos humanos particulares. De este modo, la elección resulta inseparable de la estimación emocional de las propias necesidades: los bienes a preferir son distintos, por ejemplo, en un comerciante, un artista o un político. Para un comerciante, el incremento en sus negocios es más importante (valioso) que la belleza o la búsqueda del poder. Estas consideraciones muestran que los bienes se originan en prácticas sociales diferentes frente a las cuales es menester establecer las preferencias y las lealtades vitales. Las preferencias consideradas desde este punto de vista valorativo son la forma en que las personas expresan grados comparativos de deseos respecto a diferentes fines de acción.
Modernidad, utilitarismo y preferencia. Con el advenimiento de la sociedad moderna, se abandona la pretensión clásica de un marco unificado de bienes, y la búsqueda de la felicidad y el bienestar queda en manos de la deliberación prudencial del agente moral autónomo. En este orden de ideas, el utilitarismo normativo, en una versión actualizada diferente del utilitarismo hedonista tradicional de Bentham, plantea una teoría moral compleja en torno a la optimización de las preferencias y el bienestar en función de los intereses del agente moral (Williams, 1991). Para este tipo de utilitarismo, la mejor elección es aquella que fomenta cursos de acción que favorecen la realización de las preferencias del agente moral. Aquí no se establece que el agente deba tener un tipo particular de preferencias (no hay una concepción predominante de bien, ser virtuoso, como en la tradición aristotélica), solo se afirma que la satisfacción de esas preferencias generales (basadas en las creencias, los deseos o necesidades y las metas de la vida del agente) es fuente de bienestar, es útil para esa persona y, en consecuencia, deben ser fomentadas, esto significa que el bienestar, además de ser comprendido como la satisfacción de aquellas necesidades cuya frustración serían fuente de sufrimiento, también debe ser considerado como una exigencia moral que tiene en cuenta las preferencias prudenciales del agente cuando este delibera acerca de lo que debería realizar si estuviera plenamente informado y sopesara aquella elección que le generaría mayor utilidad y bienestar.
Conflicto entre preferencias y autonomía moral. Esta última perspectiva nos permite comprender los dilemas morales como conflictos entre las preferencias, y la autonomía moral como una deliberación prudencial en torno al bienestar. Es justamente Harry Frankfurt (1971) quien propone una psicología de la elección en la que el agente cuenta con
dos grados o niveles de preferencia: uno que abarca las preferencias por la propia satisfacción del deseo (grado inferior), y otro que contiene las preferencias de segundo orden (grado superior) que modifican las preferencias del primer orden. Un alcohólico, por ejemplo, puede sentir (simultáneamente) el deseo de beber y el deseo de segundo orden de no desear lo que desea, es decir, preferir no beber. De acuerdo con este planteamiento es posible definir la autonomía como la capacidad que tiene una persona de identificarse con, o rechazar los deseos o preferencias de primer orden, es decir, ser capaz de modificar la estructura de las preferencias. Esto implicaría que hay cierto margen para que los agentes sean reflexivos cuando responden a conflictos entre sus preferencias de primer y segundo órdenes y puedan en todo caso ser responsables por sus elecciones, es decir, ser responsables de actuar movidos por el deseo por el que eligen ser movidos, por un deseo al que se asintió.
Pluralismo moral, bioética, preferencia y elección. En una sociedad liberal, donde el valor de la libertad individual supone la convicción socialmente compartida de que hay que respetar el pluralismo (diferentes concepciones del bien presentes en las diferentes tradiciones morales), se impone una concepción de la preferencia y de la elección en la que el contenido de las convicciones y de los ideales de perfección permanecen en el ámbito de la autonomía deliberativa de la persona soberana, y en el que, por tanto, el deber de quien busca la benevolencia con el otro consiste justamente en respetar el marco de deliberación de sus preferencias. Para la bioética resulta de particular importancia el reconocimiento del papel que juegan los conceptos morales de preferencia y elección para examinar hasta qué punto se respetan, por ejemplo, en el ámbito de la salud, las preferencias y convicciones del paciente, y se promueve su autonomía mediante una información adecuada acerca de las condiciones de su bienestar. Pero no solo en el ámbito individual resultan pertinentes las preguntas sobre la preferencia y la elección; igual importancia revisten cuando se llevan a cabo en asuntos que involucran distribución de recursos y satisfacción de necesidades en las políticas públicas y que implica una consideración profunda de la bioética con el tema de la justicia.
Referencias
Aristóteles, Obras, Madrid, Aguilar, 1977. - Harry G. Frankfurt, “Freedom of the Will and the Concept of a Person”, Journal of Philosophy, 68, 1971, pp. 5-20. - Bernard Williams, La ética y los límites de la filosofía, Caracas, Monte Ávila, 1991.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.