Educación en enfermería
Beatriz Peña (Colombia), Universidad Nacional de Colombia
Medicina y profesiones de la salud
La bioética, como espacio transdisciplinario, enfatiza la necesidad de ampliar las perspectivas de formación en el área de la salud (Hernández, 2001). Es precisamente en el déficit de distintas perspectivas durante la formación, en donde reside uno de los principales problemas que viven los profesionales de la salud en América Latina al ponderar exclusivamente la mirada médica sin desarrollar una visión de la salud en su totalidad. La manera de abordar el problema aquí planteado no pretende incurrir en relativismos éticos, sino pensar en un abordaje de las diversas ópticas posibles para atender a la imperiosa necesidad de visibilizar las diversas dimensiones de los problemas actuales que viven los profesionales de la salud. Es necesario que los problemas sean vistos en sus variables espaciotemporales, es decir, en los escenarios y con los actores implicados, los cuales inevitablemente varían durante el curso de la historia de las profesiones de la salud. Una somera observación de los programas académicos en las diferentes facultades de las llamadas “ciencias de la salud” en América Latina, permite afirmar de antemano que los mismos contienen vacíos de tipo pedagógico, debido a la falta de formación en pedagogía por parte de los profesores universitarios, ya que el único requisito que se considera necesario para enseñar es el mero conocimiento de la profesión. Por su parte, al detenerse estos programas más en las temáticas clínicas y en la práctica, los aspirantes a estos programas académicos inician su carrera con grandes expectativas sobre el conocimiento estrictamente biologista. Si bien este conocimiento en sí no es negativo, si se pretende formar profesionales integrales en el área de la salud, lo más pertinente sería profundizar en otras áreas del conocimiento como las ciencias humanas y la bioética. Éstas se consideran pertinentes ya que la labor de los profesionales de la salud está determinada por una relación directa
con otros seres humanos, aspecto que complejiza el ejercicio de estas profesiones.
Reforma universitaria y contexto global. En los programas curriculares de enfermería en particular, se observan algunos cambios a partir de las denominadas reformas universitarias o académicas. Es decir, estos cambios no han sido determinados según las necesidades específicas de la profesión o de las facultades mismas y su historia, sino que han sido impuestos desde fuera como consecuencia de las reformas económicas y sociales que viven estos países en la actualidad. Las reformas se encuentran profundamente marcadas por la tendencia casi unitaria de los enfoques y las teorías norteamericanas, pero esto no sería problemático si se pudieran conocer otras formas de aplicar la enfermería en el resto del mundo. Porque estas tendencias tienen una profunda incidencia en la prestación misma de los servicios de salud, ya que el estudiante al egresar de la universidad entra en conflicto con la realidad del sistema de salud debido a la gran brecha existente entre la teoría y la práctica. Es aquí donde se encuentran los mayores conflictos de interés para la profesión. Áreas temáticas como el proceso de enfermería y el cuidado de enfermería, que en la actualidad se profundizan y dan marco al actuar del profesional y que han sido explorados por eminentes teoristas de enfermería como Dorotea Orem, Virginia Henderson, Jean Watson y Patricia Benner, entre otras, son elementos programáticos que tienen cada vez mayor énfasis en la instrucción y que amplían más el campo o el ámbito profesional en tanto que los sistemas de salud persisten en aspectos más económicos en respuesta a las macrotendencias propias del mundo capitalista. Al mirar el contexto social y la problemática misma de las profesiones de salud en América Latina, resulta imposible desconocer las corrientes frente a la crisis de esta parte del continente, generada por los cambios estructurales propios de la globalización. El acelerado proceso de modernización experimentado por la radical modificación de los sistemas productivos, las formas de organización social, los procesos políticos, el desarrollo empresarial y las transformaciones de los valores en general, inevitablemente conllevan transformaciones en la conciencia colectiva, en virtud de lo cual los profesionales deben contar con el conocimiento de las ciencias humanas para afrontar las exigencias del mundo contemporáneo. Se requiere avanzar, más allá de lo tecnológico, en lo humano y lo social, lo cual es necesario para evitar que los cambios en el servicio mismo de la salud se queden puramente en lo mediático, la medicalización de la vida, la atención superficial y el manejo de los grandes escándalos del sector. Y esto se debe a que la sociedad les ha asignado una responsabilidad social a las
profesiones de la salud, que solo se hace evidente cuando un profesional se equivoca en su actuar y esto involucra la vida de otro ser humano. Por eso es que la educación en enfermería debe prestar especial atención a la enseñanza de la bioética a sus profesionales.
Enseñanza de la bioética. Las principales conclusiones del seminario sobre la enseñanza de la ética y la bioética, realizado como parte de la VII Conferencia Iberoamericana de Educación en Enfermería (Medellín, 2003), que fue organizada por la Asociación Latinoamericana de Facultades de Enfermería, sintetizan una excelente aproximación a los fines que han de perseguirse. Debe procurarse el fortalecimiento de la conceptualización sobre la ética y la bioética para la aplicación en el cuidado de enfermería y realizar un análisis profundo sobre la relación entre la ética del cuidado de enfermería, la atención de salud y la calidad como un derecho de las personas y los colectivos. La enseñanza de la ética propiciará la reflexión sobre el respeto a la dignidad humana y el derecho a la vida. El derecho a la atención de salud llevará implícito un cuidado de enfermería con calidad desde los conocimientos y desde las políticas sociales y de salud. Para ello deberán impartirse contenidos relativos a injusticia social y política, pobreza, desplazamientos internos y migraciones internacionales, consumo de sustancias psicoactivas y narcotráfico, conflicto armado y violencia, exclusión social e inequidad en la prestación de servicios de salud, entre otros problemas de vigencia prioritaria. Finalmente, han de desarrollarse competencias para la reflexión ética en el análisis de conflictos de interés, problemas y dilemas éticos propios del contexto, y promover el mejoramiento de los planes curriculares, la preparación de los docentes en ética y pedagogía, y el acceso a materiales didácticos y recursos bibliográficos.
Referencias Mario Hernández Álvarez. Ética y Bioética. Memorias de la Cátedra Manuel Ancízar, Bogotá, Unibiblos, 2001. - R. L. Wesley. Teorías y modelos de enfermería, México, McGrawHill Interamericana, 1997. - Susan Leddy, Mae Pepper. Bases conceptuales de la enfermería profesional, New York, Organización Panamericana de la Salud, 1989.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.