Crisis de la razón médica
José Alberto Mainetti (Argentina), Consejo Nacional de Investigaciones Científicas
Medicina y profesiones de la salud
El nuevo paradigma de la medicina. Así como la filosofía suele dividirse en tres áreas, así también se divide la filosofía de la medicina en tres subdisciplinas: epistemología médica, antropología médica y ética médica. Pueden distinguirse tres momentos en la historia de la filosofía de la medicina en el siglo XX: el epistemológico (1900-1930), el antropológico (1930-1960) y el bioético (1970). Los tres pueden articularse en una dialéctica como crisis de la razón médica: la razón clínica, la razón patológica y la razón terapéutica, respectivamente. Se trata de las tres introducciones del sujeto en medicina: el sujeto epistemológico, el sujeto patológico y el sujeto moral. Pero es la bioética la que ha venido a consumar un nuevo paradigma de la medicina, el paradigma humanista o bioético respecto del paradigma positivista o biológico, de construcción científica e incluso científico-social (el llamado modelo biopsicosocial). El giro del lógos al ethos marca entonces la construcción de los valores en las decisiones clínicas y sanitarias. La clave del nuevo paradigma es el normativismo de los conceptos de salud y enfermedad y la inversión de su sentido tradicional, vale decir que salud equivale a “natural” y enfermedad a “contranatural”.
Los conceptos de salud y enfermedad. En las últimas décadas, coincidentemente con el desarrollo de la bioética, ha habido un importante debate en torno a la naturaleza de la salud y la enfermedad y al significado de estas nociones clave de la medicina. La controversia central se polariza entre el “descriptivismo” y el “normativismo” respecto de los conceptos de salud y enfermedad. El descriptivismo o naturalismo sostiene que la determinación del estado de salud o enfermedad es asunto objetivo, deducible de hechos biológicos de la naturaleza, sin necesidad de juicios de valor. Enfermedad es una función biológica del cuerpo estadísticamente subnormal para la especie, y salud es ausencia de enfermedad. El normativismo mantiene la visión
opuesta: salud y enfermedad son conceptos que no pueden ser definidos sin referencia a valores, es decir, sin consideraciones de lo que es bueno, malo, deseable o indeseable. Junto al carácter normativo, el nuevo paradigma invierte el sentido de los conceptos de salud y enfermedad. En el paradigma tradicional, salud significa lo naturalmente dado, la norma natural dependiente de la teleología intrínseca del cuerpo, cuya preservación y restauración constituye la finalidad de la medicina y el rol del médico como “servidor de la naturaleza”. Enfermedad, por el contrario, significa contranatura, anormalidad, desviación de la norma natural aun cuando su mecanismo no obedeciera menos a la naturaleza según lo entendiera la patología moderna. En el nuevo paradigma, o paradigma bioético, cuya partida de nacimiento oficial es la definición de 1947 de la OMS, salud es una invención humana como otros bienes culturales que satisfacen nuestras necesidades y descuentos. Y enfermedad es la condición del hombre (homo infirmus) como conciencia de límites y voluntad de superarlos, aquellos “hechos naturales” que nos limitan y al mismo tiempo dan sentido a nuestras acciones: es a causa de la resistente realidad de la enfermedad y el sufrimiento, el envejecimiento y la muerte, que el intento de prevenir o mitigar estos males en casos particulares tiene significado.
Homo infirmus. El debate en torno al lugar de los valores en la definición de salud y enfermedad es todo menos un ejercicio de ocio filosófico sin consecuencias sobre la realidad. La naturaleza de la medicina y la atención de la salud dependen de esos conceptos-valores fundamentales que determinan la objetividad científica, la operatividad técnica y la justificación moral de las prácticas clínicas y sanitarias, conformando la ideología del poder médico, profesional e institucional, en el orden político, económico y social. El nuevo paradigma abre así un horizonte de ricas posibilidades humanas para la medicina y la atención de la salud, y en particular el orden bioético se independiza del orden médico paternalista, históricamente asociado al poder y los prejuicios sociales. Un nuevo orden médico se instala cuando la salud se comprende como calidad de vida, un proceso cultural y no la condición natural de la especie humana, y cuando la enfermedad no se determina como contranatura sino como el “estar” del “ser” del hombre (homo infirmus), un estado de la condición humana a igual título que la desnudez y la ignorancia, limitaciones o vulnerabilidades de la vida, con humor definida como “una enfermedad mortal transmisible sexualmente”.
Referencias José A. Mainetti. La crisis de la razón médica. Introducción a la filosofía de la medicina, La Plata, Quirón, 1987. - H. T. Engelhardt, K. Wildes. “Medicine. Philosophy of”, en S. Post (editor), Encyclopedia of Bioethics, 3rd edition, Macmillan, USA Reference, 2004, tomo III, pp. 1738-1742. - Henk ten Have. “From Synthesis and System to Morals and Procedure: the Development of Philosophy of Medicine”, en R. Carson and C. R. Burn (editors), Philosophy and Medicine and Bioethics: A Twenty-Year Retrospective and Critical Appraisal, Dordrecht, Kluwer Academic Publishers, 1997, pp. 105-123.
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