Inmaculada Concepción
La Inmaculada Concepción afirma que María fue preservada del pecado original desde el primer instante de su existencia, por una gracia singular que Dios le concedió en previsión de los méritos de su Hijo. No se refiere a la concepción de Jesús, como a veces se confunde, sino a la concepción de María en el seno de su madre, santa Ana. La Iglesia la presenta como la criatura llena de gracia, preparada para ser la Madre del Redentor.
La idea tiene raíces muy antiguas en la piedad cristiana, aunque durante la Edad Media los teólogos discutieron largamente cómo conciliarla con la redención universal de Cristo. El franciscano Juan Duns Escoto ofreció la explicación que terminó imponiéndose: María también fue redimida, pero de un modo más perfecto, preservada antes de contraer la mancha en lugar de ser limpiada después. La fiesta ya se celebraba en Oriente y en Occidente siglos antes de cualquier definición formal.
El papa Pío IX proclamó el dogma el 8 de diciembre de 1854 con la bula Ineffabilis Deus. Cuatro años más tarde, en Lourdes, la aparición se identificó ante Bernarda Soubirous con las palabras que confirmaron la devoción popular. La Inmaculada es patrona de España, de Portugal, de Estados Unidos y de numerosas naciones e instituciones, y la liturgia le dedica una de las solemnidades marianas más importantes del año.
En el arte se la representa como una joven vestida de blanco con manto azul, de pie sobre la luna, rodeada de estrellas y aplastando la cabeza de la serpiente, según la imagen del libro del Apocalipsis y la promesa del Génesis. Murillo y Velázquez dejaron versiones célebres de este tema. La fiesta del 8 de diciembre abre en muchos países el tiempo de preparación a la Navidad.
Ubicación: Devoción universal de la Iglesia · Festividad: 8 de diciembre
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