Watteau, Jean Antoine
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Biografía GER
Una de las figuras cumbres del arte europeo, pintor poeta que une la observación aguda de la realidad cotidiana con el sueño nostálgico. Desempeñó al mismo tiempo un papel decisivo en la orientación del arte francés, recogiendo las nuevas aspiraciones que surgían en los últimos años del reinado de Luis XIV y creando un género nuevo, las Fiestas galantes, que se prolonga a través de Boucher y Fragonard hasta fines del s. XVIII.Hombre del Norte, n. El 10 oct. 1684 en Valenciennes, ciudad de habla francesa en los confines de Flandes, tuvo comienzos difíciles: hijo menor de un modesto industrial, se dedicó muy joven a dibujar figuras y escenas de la calle, siendo aprendiz en casa de un pintor local, J. A. Gérin. Al no pagar el padre su pensión, marchó a los 15 años de edad a París "sin vestidos y sin dinero". Allí trabajó en el ambiente artesal:lal de los comerciantes de cuadros y estampas que vivían alrededor del puente Notre-Dame y de la calle Saint-Jacques, ejecutando por un salario miserable reproducciones de cuadros de devoción, y dibujando del natural en sus momentos de libertad "todo lo que encontraba", y también desgastando su salud a fuerza de privaciones y trabajos nocturnos.
Conoció allí al célebre coleccionista de dibujos Mariette, y por él a Claude Gillot (1673-1722), dibujante ágil y pintor de escenas de teatro y figuras de la comedia italiana, cuyo éxito en París había motivado los celos de la comedia francesa, que exigió su expulsión en 1697. Pero sus figuras, llenas de alegría y fantasía, Arlequino, Colombina, etc., eran muy populares. W. trabajó con él entre 1705 y 1708. Después colaboró con Claude Audran ( 1658-1724), uno de los pintores más hábiles y afamados de "arabescos". Estas composiciones, muy características del afán de ligereza y fantasía que reaccionó alrededor de 1700 contra el estilo heroico y ampuloso de Versalles, se desplegaban en los nuevos "hoteles" parisinos con guirnaldas de flores, pájaros y monos, pastores y comediantes, quioscos chinos, etc. W. se distinguió en las decoraciones caprichosas del castillo de la Muette; obras desgraciadamente destruidas, pero que conocemos a través de la colección de Figures de différents caracteres, en la que Jean de Jullienne, aristócrata muy aficionado a la pintura ya la música, amigo y biógrafo de W., hizo grabar por los mejores artistas de la época la obra completa del artista desaparecido.
Audran, conservador del Palacio Real del Luxemburdo, dio a conocer al joven pintor la famosa Galería ejecutada un siglo antes por Rubens (la Historia de María de Médicis) y le abrió el parque, donde probablemente se inició su vocación de paisajista.
El triunfo desde el fracaso. En a. 1709 marca una crisis en la carrera de Watteau. Siguiendo desde algún tiempo los cursos de la Academia para obtener la pensión en Roma y acceder a la "gran pintura", consiguió solamente el segundo premio; muy amargado, considerando injusto el fallo, volvió a su tierra natal, cuando Valenciennes y su región eran teatro de la guerra entre el rey de Francia y el Emperador. W. dio a conocer la retaguardia del ejército en cuadros de género muy animados, campamentos de tropas, desfiles de soldados (Leningrado, Ermitage), tipos pintorescos de merodeadores, cantineras, borrachos, etc. Estas escenas militares, vendidas al comerciante parisino Sirois, tuvieron un éxito inesperado. w. regresó a París, instalándose en casa de Sirois y haciéndose amigo de su yerno Gersaint, que le ayudó y animó hasta el fin de su vida. w. adquirió rápidamente la fama; admitido en 1712 en la Academia, triunfó con numerosos cuadros de género, escenas mitológicas y "Fiestas galantes" (expresión que aparece ya en 1717, el año en que W. pinta su famoso Embarque para Citerea). La génesis de estos cuadros es bastante compleja; en ellos se asocian la influencia de Gillot y Audran, pero también el recuerdo de los grandes coloristas del pasado, no sólo Rubens (que en sus Jardines del amor inició en cierto modo el género), sino también los venecianos, conocidos ante todo por la célebre colección del banquero Crozat, que acogió a W. en su finca de Saint-Cloud, iniciándole en los refinamientos de los círculos elegantes.
Nada más tenue que los temas desprovistos de acción, de estas "fiestas" : asambleas en un parque, meriendas, conciertos, coloquios amorosos. Muchos elementos fueron sugeridos a W. por sus recuerdos de teatro: Gil/es (Louvre), monumental mancha blanca sobre un fondo de árboles, el elegante Mezzetin tocando la guitarra, el Indiferente, la Finette (Louvre), vestidos con trajes elegantes y abigarrados, fuera de cualquier época determinada. El Embarque para Citerea, que obsesionó al artista durante años, y del cual hizo dos versiones (Louvre, Berlin-Dahlen), es la traducción plástica de una canción de La$ tres primas de Dancourt (1710), comedia de moda que sirvió a w. para evocar, a la vez que la peregrinación de los enamorados, los momentos sucesivos de su pasión. Otros elementos están sacados de la realidad cotidiana. Los fondos de jardines proceden de Luxemburgo, con sus terrazas y estatuas; para los personajes utiliza apuntes, cabezas, movimientos y ropajes, estudiados del natural. W. lo transfigura todo por una triple magia: la del color, tonos brillantes y quebrados aplicados mediante pinceladas breves, ramilletes de sedas y terciopelós que cantan en la penumbra; la de la música (sabemos por el grabado de un cuadro perdido, que W. gustaba de pintar al aire libre, mientras Jullienne tocaba el violonchelo que envuelve, baña totalmente, los grupos caprichosamente dispuestos, en relación ante todo con los valores luminosos que, vistos sin ninguna intención satírica o libertina, parecen vivir exclusivamente para el ocio y los juegos más refinados del espíritu o del corazón); y, por último, la del paisaje, árboles y. terrazas, con las frondas rojizas del otoño o de un verde bajo un cielo nublado o crepuscular, con la palpitación del viento, abiertos los fondos hacia horizontes azulados y misteriosos, evocación de lo fugaz y efímero del mundo, que los sitúa en el polo opuesto de los paisajes arquitectónicos de Poussin.
Sin embargo, no hay que limitar a esta creación la importancia de la obra de Watteau. Aunque incompleta (por escrúpulo religioso, dejó destruir muchos desnudos poco antes de su muerte), su obra mitológica es de la más alta calidad, con la nerviosa elegancia de las formas y voluptuosidad siempre noble (Juicio de Paris, Júpiter y Antíope, Louvre). Sus pocos retratos figuran entre los mejores de una época tan pletórica de buenos retratistas (el admirable Pater, Valenciennes). Pero aparece también como uno de los captadores más extraordinarios del instante, de la vida. Los dibujos que acumulaba en sus álbumes (Louvre, J?cole des Beaux-Arts, etc.), como vivero para sus futuros cuadros, son por sí mismos obras de arte excepcionales. Ejecutados en general con tres lápices, negro, blanco graso y sanguina, tienen una luminosidad, una vibración y una intensidad expresiva raras veces igualada. Tipos de la calle, militares, músicos, comediantes, mujeres jóvenes y coquetas, evocan el París abigarrado de la Regencia.
En la misma línea, pero en un plano más elevado y "panorámico", se sitúa el canto del cisne del artista, que es también la obra más amplia por su tamaño, la Enseigne de Gersaint, comprada después de la muerte de W. por el rey de Prusia y hoy en Berlín-Dahlen. Siempre delicado de salud, inquieto y melancólico, el artista luchaba a partir de 1718 con la tuberculosis que le destruía. Después de un viaje a Londres que agravó su estado, se instaló en 1720, ya casi moribundo, en casa de Gersaint. Allí pintó como testimonio de gratitud un "instantáneo" de la tienda de cuadros de su amigo: clientes mirando y escogiendo cuadros, embaladores clavando cajas, con la mayor naturalidad, pero también con armonías exquisitas de gris, plateado y rojo, con un sentido muy "moderno" del espacio aéreo, con el misterio de sus fondos donde se divisan cuadros en la penumbra; son las "Meninas" de W ., la muestra suprema de la madurez y la libertad de su genio. Unos meses después, el 18 jul. 1721, moría cristianamente en la aldea de Nogent, adonde se había retirado.
Muerto a los 37 años, W. no tuvo alumnos. Sus amigos y seguidores más distinguidos, Pater y Laneret, recogen sus temas con habilidad, llevándolos, el primero hacia la anécdota, a veces libertina, el segundo hacia el sector mundano y teatral. Pero W. ha llevado a la pintura francesa una verdadera liberación, orientándola hacia el color, a la vida contemporánea, con un estilo nervioso y gracioso. Después de su eclipse, durante el neoclasicismo, tuvo una espléndida resurrección desde mediados del s. XIX, en parte gracias a los estudios tan perspicaces como brillantes de .los Goncourt. El impresionismo le reconoció como uno de sus precUl’sores, tanto por su técnica casi divisionista como por su sensibilidad hacia la vida contemporáneo. Todo el "trasfondo" nostálgico y musical de w. tuvo ecos admirables en las Fetes galantes poéticas de Verlaine, y musicales de Fauré y Debussy.
PAUL GUINARD.
BIBL. : L: GILLET, Watteau, París 1921; H, ADHEMAR, Watteau, París 1950; K, T. PARKER y y. MATHEY, Watteau: catalogue complet de I’oeuvre dessiné, París 1957; H, GAUTHIER, Watteau, Barcelona 1966.
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