Valladolid. I. Geografía.2. Provincia. GEOG.
Categoria:
Geografía
Provincia de Castilla la Vieja (v.) que ocupa el centro de la submeseta septentrional, entre las de León y Palencia al N, Burgos y Segovia al E, esta misma, Ávila y Salamanca al S, y Zamora y León al O. Ocupa una extensión de 8.202 Km².Medio físico. Cuando en la Era Terciaria se produjeron los plegamientos alpinos formaron en todo el centro de la submeseta septentrional una gran depresión que se fue rellenando con los materiales que la erosión arrancaba a los relieves que circundan tal submeseta. En la parte más superficial, estos sedimentos son margas yesíferas y calizas. La provincia de V. se halla en el centro de esta cuenca sedimentaria.Los mismos empujes alpinos bascularon la Meseta (v.) hacia el O, lo que orientó hacia el Atlántico sus ríos. El Duero (v.), colector general de esta mitad N de la Meseta, atraviesa de E a O la provincia por su mitad meridional. Su actividad erosiva, así como la de sus afluentes (Pisuerga por la derecha y Duratón, Cega, Adaja y Zapardiel por la izquierda), ha mordido las calizas superiores. Como consecuencia de esta erosión, otras planicies menores calcáreas, los páramos o mesas, quedan destacadas sobre el nivel inferior de las margas en que los mismos ríos depositan más recientes aluviones. Los llamados montes Torozos, en la posición central del interfluvio situado entre el Pisuerga y el Sequillo, este último afluente del Valderaduey fuera de la provincia, no son otra cosa que resaltes de esa erosión. En otros lugares, como en las inmediaciones de la capital, lo que fue también mesa calcárea se halla reducida a simples cerros testigos. Entre cerros o mesas quedan las campiñas labradas sobre las margas.El clima es el propio de la Meseta, esto es, continental acusado. La temperatura media en la capital es de 11,8° y se alcanza en ella la máxima media de toda la submeseta septentrional, 38°; la de agosto es de 20 y de tres la de enero. La precipitación anual es de 407 mm., la mayor parte de los cuales se registran en otoño y primavera.Población y economía. En 1930 la provincia sumaba 301.571 hab., que suben a 332.526 en 1940, a 347.768 en el censo decenal siguiente, a 363.106 en el de 1960, a 373.782 en el padrón de 1965 y a 432.438 el 1 jul. 1975. Hay, pues, un constante crecimiento-, gracias al cual resulta en esa última fecha una densidad media de 45,5 hab/Km².Pero tal crecimiento provincial no es el que corresponde al natural o vegetativo. En el quinquenio 1961-65 el real ha sido del 0,88% anual, mientras que el natural es de 1,2, lo que quiere decir que resulta emigración en el conjunto provincial. Esta misma tónica, si no tan acusada, estaba ya dándose en los años anteriores (v. 1).Es preciso tener en cuenta que el crecimiento demográfico provincial se debe solamente al experimentado por los núcleos urbanos y en particular al de la ciudad de V., el único centro industrial de categoría existente en la provincia. Ésta tiene, como todas las de la Meseta Septentrional, un tipo de poblamiento concentrado en aldeas de tamaño medio, en general comprendidas entre 500 y 1.000 hab.; sólo en las cercanías de la ciudad de V. hay algunas viviendas aisladas. Como centros coordinados de la vida comarcal, se levantan, aquí y allí, entidades urbanas modestas, cargadas de historia, más o menos dormidas en nuestros días. La población huye de las aldeas pequeñas y medias para concentrarse en las ciudades y muy particularmente en la capital. Efectivamente, descontando el correspondiente a esta última, para los 233 términos municipales restantes de la provincia resulta una media de 919 hab. Sólo hay uno, con excepción de la capital, que pase de los 10.000 hab. Es Medina del Campo, que en el censo de 1960 alcanzaba 14.327. Es cabeza de partido judicial y centro comarcal. Si han perdido importancia ya las ferias de ganado lanar que le dieron fama en tiempos pasados, cuenta ahora con otros hechos, sobre todo el de ser nudo ferroviario. Peñafiel, Tordesillas, Iscar y Medina de Rioseco reúnen cada uno cinco millares de hab. Los dos primeros se levantan a orillas del Duero y se benefician de las buenas tierras de los aluviones de éste, que son de regadío; el último es terminal del ramal de navegación -interior que se construyó represando las aguas del Pisuerga, para llevar hasta el pie de la cordillera Cantábrica y sacar por el puerto de Santander los granos y harinas de Castilla.En general, reúnen más población los términos que se benefician de los regadíos de los canales derivados del Duero, del Pisuerga, del mismo Canal de Castilla. Son también los únicos que tienen, en función de sus huertas, algún poblamiento disperso. Lo normal es el concentrado y las mayores densidades se dan en la zona meridional, de más compleja economía agraria; menores son los de Tierra de Campos, más exclusivamente cerealistas, y, finalmente, se hallan los que montan sobre las altas planicies o páramos, donde las malas condiciones de suelo y clima obligan a dar más descanso al secano cerealista.En los regadíos se ha.introducido el cultivo de la remolacha, la achicoria, diversos productos hortícolas y forrajeros. En función de éstos y del mismo secano cerealista, se han multiplicado por la provincia las granjas avícolas y se ha mejorado en calidad e intensidad de producción la ganadería bovina. La Tierra de Campos, que ocupa la mitad septentrional de la provincia, continúa con su tradicional carácter cerealista que le dio fama, pero con la esperanza de transformar pronto su estructura agraria mediante el proyectado Plan de Tierra de Campos. V. t.: MESETA; CASTILLA.P. DE BLAS ZABALETA.
BIBL.: M. DE TERÁN, Geografía de España y Portugal, IV-1, Barcelona 1958; J. GARCÍA FERNÁNDEZ, Aspectos del Paisaje Agrario de Castilla la Vieja, Valladolid 1941; BANCO DE VIZCAYA, "Revista Financiera", n° 79 1952; J. GONZÁLEZ GARRIDO, La Tierra de Campos, Valladolid 1941; P. PLANS, La Tierra de Campos, Madrid 1970.
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