Tamerlan (timñr-lang) HIST.
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Historia
Hacia finales del s. XIV, el nuevo dominio mongol que surgió en el Asia central habría de mantener guerras contra los turcos otomanas y prolongaría la agonía del Imperio bizantino. N. Timur, el creador de este nuevo Imperio, en 1336, hijo de Taragai, perteneciente a la vieja nobleza turca al servicio de los khanatos mongoles, y jefe de la tribu tártara de los barlas. Musulmán ferviente, estuvo unido desde muy joven a príncipes y generales importantes, y muy pronto reunió un buen ejército. Comenzó a adquirir fama hacia 1360, y tomó parte en las revueltas y agitaciones civiles que envolvían a la Transoxiana (actual Uzbekistán) en el s. XIV. Herido en una de ellas, quedó cojo de un pie y recibió el sobrenombre de Lang (el Cojo), de ahí que los europeos le llamaran Tamerlán. Otra revuelta en 1369 le convirtió en príncipe de Transoxiana. Su vida estuvo continuadamente ocupada por guerras y ataques improvisados. Su ejército, de turcos principalmente, aumentó considerablemente con miembros de algunas tribus mongolas.Fragmentado el Imperio de Gengis-khan (v.) en numerosos feudos turcos, T. comenzó a dominar la mayoría de ellos, y, tras vencer al príncipe Tugluk, se proclamó rey de la Transoxiana, cuya capital situó en Samarkanda (1370), y dejó de reconocer la soberanía del khan mogol; considerándose descendiente de uno de los antepasados de Gengis-khan, se declaró sucesor del mismo. Llegó a formar un nuevo Imperio turco-tártaro en Transoxiana y Persia (1369-1405), cuyos extensos territorios abarcaban, de O a E, desde el Asia central hasta el mar Negro, y desde el mar de Aral al golfo Pérsico, de N a S; por el O, rebasaba las fronteras del moderno Irán. Hizo elegir un khan entre los sucesores de Gengis-khan, reservando para él el humilde título de beg (emir). Sus expediciones militares llenaron de terror toda el Asia occidental. Sus actividades no tuvieron significación alguna en el progreso de la civilización de Asia. Dotado de una inteligencia natural elevada, se interesaba por las ciencias en tanto que éstas tenían alguna finalidad práctica, de aquí su falta de sensibilidad.Sin gran capacidad para erigir un imperio y estimular su civilización y economía, sin embargo dominó territorios inmensos. De 1379 a 1387 logró someter toda la Persia oriental, venciendo, entre las dinastías indígenas, a la de los príncipes kurtidas, con capital en Herat. Se dirigió contra Tokhtamich (Tugtamis), protegido suyo, al que había puesto al frente de la Horda de Oro de Kipchak, en el sur de Rusia; sus tropas saquearon Azerbaiyán, Georgia, Armenia y Mesopotamia septentrional (1386-94); expulsó a las guarniciones de Caucasia y persiguió a los cristianos de esta región. Más tarde venció al rey de Ispahán y Chiraz, y volvió a la Transoxiana, su patria, donde había surgido una sublevación dirigida por su antiguo protegido; tras derrotarle junto al Kandurtcha (1391), volvió a Samarkanda, ciudad que había reconstruido y ornamentado, con objeto de hacer de ella su residencia de invierno. Entre 1392 y 1393, invadió nuevamente Persia y Mesopotamia, y llegó hasta Siria. En 1395 venció definitivamente a Tokhtamich, adueñándose de todos los territorios hasta orillas del Mediterráneo y las fronteras de Asia Menor.Consolidadas sus anteriores conquistas, en rápidas y sangrientas campañas sometió los distintos Estados desde el Indo hasta el Éufrates. Tomó Delhi (18 dic. 1398) y saqueó el país. Ocupó Siria, que estaba en poder del poderoso sultán mameluco de Egipto, tomando las fortalezas de Alepo y Damasco. Se dirigió hacia el Asia Menor contra el sultán otomano Bayaceto (1389-1402), venciéndole en la llanura de Tchibukova, al nordeste de la futura Ankara (20 jul. 1402). Hecho prisionero, el sultán murió al año siguiente; esto prolongó la supervivencia de Bizancio, y T. alcanzó el mar Egeo. A la batalla asistieron Payo Gómez de Sotomayor y Hernán Sánchez de Palazuelos, embajadores del rey Enrique III de Castilla ante T., los cuales regresaron a España con regalos y tres doncellas húngaras cristianas, de gran belleza, que casaron con hidalgos castellanos. Otra embajada salió el 21 mayo 1403 del Puerto de Santa María y regresó a Alcalá de Henares el 24 mar. 1406; su jefe, Ruy González de Clavijo, ofreció a T. coma presentes del rey castellano: telas preciosas, tapices, vasos de oro y plata labrados con figuras al natural, y halcones gerifaltes. El embajador, en su relato del viaje, da a conocer muchos detalles acerca de los tártaro-mongoles. Le acompañaron en este viaje el dominico fray Alonso Pérez y Gómez de Salazar. Otras embajadas de T. se dirigieron a Francia, para mantener relaciones con Carlos VI, especialmente comerciales, correspondiendo a la del rey francés, cuyo embajador también fue un dominico; al Emperador mongol le representó un obispo cristiano, que solicitó el intercambio de comerciantes.T., a través del Asia Menor, saqueó Brusa, conquistando la importante plaza de Esmirna, que estaba en poderde los Hospitalarios desde 1344, y recibió el vasallaje del emperador Manuel II Paleólogo (1391-1425) y de los genoveses de Focea (donde dominaban desde 1304), Quíos y Lesbos, restableciendo en cada uno de sus dominios a los emires, que habían sido desposeídos por los otomanos. Finalmente, cuando realizaba una campaña destinada a la conquista de China, murió en la ciudad de Otrar, a orillas del Yaxartes (1405). Su Imperio, falto de una estructura uniforme, se disgregó a su muerte, a la que siguió una serie de luchas sangrientas entre sus familiares. Ningún resultado positivo ofrecieron sus conquistas, que significaron la ruina y la destrucción para el Oriente Medio, para la civilización musulmana, para las regiones caucásicas, y para el desarrollo y fortalecimiento de los cristianos orientales. Sus descendientes (Timúridas) lograron conservar parte del territorio del Imperio.Su hijo Chah Rock, soberano del Jorasán, y sucesor suyo, tras encarnizadas luchas, intentó reparar los daños causados por T., y gobernó pacíficamente en el Asia central y Próximo Oriente. Su hijo Baisonkor protegió las artes y las ciencias y, no reconocido unánimemente, sofocó varias revueltas de sus propios emires; además sostuvo guerras contra el Estado turco de los Kara Koyutílo, en el occidente de Persia, y reunió bajo su autoridad a casi todas las regiones del Imperio. El hijo de éste, Olug-beg, sucesor suyo (1447), tras dos años de reinado, fue destronado, cegado y muerto (1449). De nuevo se abre un periodo de luchas intestinas con el reinado de Abñ Sa `id (1452-69). Moderado y hábil en su gobierno, se unieron los territorios iranios orientales, mientras que los occidentales fueron conquistados por el turco Uzun Hasán (1469). En el largo reinado de su hijo y sucesor Husain Baikara (1469-1506) se volvieron a unir los territorios iranios. En la primera mitad del s. xvi, el país cayó en el desorden, y surgieron los sentimientos de unidad nacional en todo el oeste de Persia que se revitalizaron con el restablecimiento de la dinastía Sefeví (v.) bajo el jefe Ismail I (1502), con quien se introdujo en toda Persia el chiísmo imaniano. La descendencia de T. reapareció de nuevo ejerciendo el poder, en la figura de un bisnieto suyo, Babur, el primero de los Grandes Mogoles de la India (1525-30).V. t.: HORDA DE ORO; IRÁN V y VI; MONGOLES; TURCOS.C. TORRES DELGADO.
BIBL.: R. GROUSSET, Historia de Asia, 2 ed. Buenos Aires 1965; lo, Vempire des steppes: Attila, Gengis-Khan, Tamerlan, 1, París 1939; 1. REGLÁ, Historia de la Edad Media, 11, Barcelona 1960; R. GONZÁLEZ DE CLAVijo, Embajada a Tamerlán, Madrid 1943; C. BOUVAT, L’empire mongol, deuxiéme phase, en Histoire du monde, dir. A. CAVAIGNAC, París 1927.
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