Sajones
Categoria:
Cultura
Pueblo de estirpe germánica que, con otros bárbaros, colaboró en la destrucción del Imperio romano occidental. Ptolomeo los menciona, por primera vez en la Historia, hacia el 15 d. C.; ocupaban por entonces la costa oeste de la parte meridional de Jutlandia. A fines del s. Iii, estaban confederados con los chaucos, marsos, queruscos y angrivarios, y se habían establecido en el espacio comprendido entre el Rin, el mar del Norte y el Elba.Los sajones en Inglaterra. En el 411, cuando los romanos se retiraron de Britania, los pueblos de la isla entraron en un periodo de guerras intestinas. Entonces, un jefe bretón llamó en su auxilio a los sajones. Éstos, al principio, le prestaron ayuda, pero terminaron por hacerse dueños de Britania. Con los s., cuya inmensa mayoría había quedado en el continente, iban parte de los jutos, germanos de Jutlandia, y los anglos. Todos ellos, según la tradición, se repartieron el territorio conquistado en siete zonas, heptarquía anglosajona, correspondiendo a los s. los reinos de Kent, Sussex, Wessex y Essex (v. INGLATERRA II). Durante mucho tiempo, los historiadores no han podido decir nada acerca de la invasión sajona de la isla. Sin embargo, ya se conocen algunos datos, que pueden ser objeto de revisión en el futuro.En el 449, un jefe sajón, Hengest, acompañado de su hermano Horsa, desembarcó en la región de Kent llamado por el jefe bretón Vortigern, que deseaba formar un ejército de mercenarios. Los s. no se consideraron bien pagados y emprendieron la conquista de Kent, que culminaron ca. 489. En el 477 otras bandas de s. atacaron Sussex. Un caudillo llamado Ael, acompañado de sus tres hijos, desembarcó al sur de Selsy Bills, un lugar hoy cubierto por el mar. El invasor comenzó su acción con una matanza de bretones. A pesar de ello, los bretones no cedieron. Hasta el 491 no pudo Ael y su hijo Assa apoderarse de la fortaleza romana de Anderida. Después, los s. mataron a los defensores del castillo y a todos los habitantes de la región, lo que explica la escasa toponimia bretona en Sussex y la frecuencia de sufijos en ing entre los South Downs y el mar. La victoria sobre un enemigo tan obstinado debió de dar a Ael tal prestigio que Beda le considera a la cabeza de siete grandes reyes y como soberano de toda la Inglaterra meridional, al sur del Humber. El ataque de los s. a Wessex es menos conocido que el de Sussex. En el 494, probablemente, un "rey" sajón llamado Cerdic y su hijo Cynric desembarcaron en Cerdica Ora y lograron después de seis años de lucha someter el interior del país. También ellos se encontraron con la enérgica resistencia de los bretones, cuyo rey Natanleod no pudo ser derrotado y muerto, juntó con todos sus guerreros, hasta el 508.Durante el s. vi, los invasores, aunque desaparecida la resistencia bretona, continuaron en un permanente estado de guerra entre ellos mismos, por lo cual los s. tuvieron que dar a sus jefes un poder mayor; tomaron el título y la autoridad de reyes, aunque siguieron siendo electivos. En el s. vil, los s. perdieron parte de su independencia cuando un rey anglo de Northumbria (Etelfredo) consiguió una especie de hegemonía sobre los demás reinos germánicos de Inglaterra. Este periodo coincidió con la conversión al cristianismo de los s., gracias a los misioneros de S. Agustín de Canterbury (v.). Al principio, los germanos establecidos en la isla, que eran paganos, se obstinaron en rechazar las tentativas de apostolado de los monjes irlandeses. Su enemistad contra los celtas les mantenía refractarios. Sin embargo, cuando Roma les envió los primeros predicadores, su actitud cambió. La obra de evangelización no se realizó sin obstáculos, pero al fin triunfó; en el 660, el cristianismo era ya admitido libremente en todos los reinos. La independencia y separación de los reinos germánicos terminó cuando en el 827 un rey sajón de Wessex, Egberto, después de haber sometido los Estados anglos de Mercia, Anglia oriental y Northumbria fue reconocido como rey de toda la isla. A partir de ese momento, los anglos (v.) y los s. comenzaron su fusión y dieron origen a la historia de Inglaterra propiamente dicha (v. ANGLOSAJONES I).Los sajones y los francos. En cuanto a los s. que quedaron en el continente, hacia el 450 sembraron el pánico en la costa de la Galia con sus piraterías, hasta que la fundación del reino de los francos (v.) puso una barrera a sus incursiones hacia Occidente. Entonces empezaron las luchas a causa de límites entre s. y francos. En el s. viii se les clasifica, según las regiones en que radicaban, en anglos, westfalianos, ostfalianos y mordalbingios, sin formar ninguna unidad política. Con sus frecuentes incursiones militares, Carlos Martel y su hijo Pipino obligaron a varias tribus sajonas continentales a pagar tributos; pero el gran enfrentamiento entre s. y francos tuvo lugar durante el reinado de Carlomagno (v.). En aquel tiempo, los s. seguían con sus antiguas costumbres germánicas: adoraban a sus dioses en los bosques, junto a las fuentes o en los árboles sagrados; quemaban los cadáveres; se reunían para la guerra bajo las órdenes de duques elegidos entre las familias nobles y parece que celebraban una asamblea general en Marklo, sobre el Weser.Desde un punto de vista social, el pueblo sajón se dividía, aparte de los siervos de la gleba, en tres estamentos: nobles, hombres libres y pecheros. La importancia de la nobleza consistía en su señorío sobre los pecheros (liten), o sea, sobre los ciudadanos personalmente libres, pero obligados a pagar tributos y que cultivaban la tierra. La agricultura dio a la civilización sajona un sello peculiar que siempre conservó. Pero la historia de Sajonia (v.) prueba que los germanos (v. GERMANIA), abandonados a sí mismos, no eran capaces de grandes progresos. Fue preciso el ataque de Carlomagno para integrarles en la civilización que los francos habían recibido de la antigua Roma.Incorporación de los sajones al Imperio carolingio. En el 772, Carlomagno partió hacia las fuentes del Lipo y tomó por asalto la fortaleza de Eheresburgo. El Irminsul, santuario nacional de los s., se hallaba próximo y fue demolido. Después de esto, los s. se rindieron, juraron fidelidad y acordaron no impedir la predicación de los misioneros cristianos. Pero apenas dos años después, aprovechando la ausencia de Carlomagno en Italia, el caudillo Widukind expulsó a las colonias de soldados francos, reconquistó Eheresburgo y saqueó el monasterio de Fritzlar como venganza por la destrucción del Irminsul. La lucha se mantuvo desde el 774 al 777, en que pareció haberse conseguido la sumisión cuando muchos jóvenes sajones se bautizaron. Pero en el 778, aprovechando que el grueso del ejército franco se encontraba en España, Widukind volvió a levantarse. Reunió a los s., hasta entonces divididos, acuchilló a los sacerdotes, penetró hasta Coblenza, devastó Hesia y Turingia, y expulsó a los monjes de Fulda. Carlomagno, entonces, se dedicó a sofocar la rebelión.A medida que sus ejércitos avanzaban, fue organizando el país. Lo dividió en condados, al frente de los cuales puso francos y s. reales. Instituyó seis obispados: Münster y Osnabrück, para los westfalianos; Paderborn y Minden, para los anglos; Verden y Bremen, para los ostfalianos. Los paganos eran bautizados de grado o por fuerza. Ante la resistencia sajona, las medidas de pacificación se endurecieron. Carlomagno mandó ejecutar a 4.500 sajones. Promulgó un edicto en el que prohibía, bajo pena de muerte, el culto pagano, imponía el bautismo, la estricta observancia de las leyes de la Iglesia, y el pago del diezmo (782). La resistencia sajona se hizo más enconada, dirigida siempre por Widukind, pero en el 783 los s. sufrieron sobre el Hase un desastre sin remedio. Dos años de devastaciones acabaron por hacer imposible la resistencia. Carlomagno recorrió las riberas del Saale y del Elba llevándose como rehenes multitud de hombres, que eran deportados lejos de su patria. El mismo Widukind, comprendiendo que toda resistencia era inútil, se presentó en Atigny, en Champaña, para recibir el bautismo.La gran guerra de Sajonia había terminado, pero la sumisión no era completa. El servicio militar resultaba muy pesado por las largas expediciones contra los musulmanes y los ávaros, y esto fue la causa del descontento. En el 792, todo el norte de Sajonia se sublevó, se incendiaron las iglesias y los conventos, y se expulsó a los obispos y a los sacerdotes. La guerra duró hasta el 803, durante ella la tercera parte de los habitantes de ciertos cantones fue trasladada a otras comarcas. Las tierras de los rebeldes se confiscaron, repartiéndolas entre los fieles, los condes, los obispos y los abades. Después de la victoria de Carlomagno en Suentana (799) se transportó a 10.000 familias, y los obodritas recibieron una parte del país: las costas del Báltico. Establecida la paz entre s. y francos, unos y otros no formaban todavía un solo pueblo, pero tenían la misma lengua, una sola fe e idénticas instituciones. Sus destinos siguieron inseparables, y ambos pueblos acabaron por formar una sola nación, de la que surgió Alemania (v. ALEMANIA Iv, 2).A. LAZO DÍAZ.
BIBL.: F. LOT, Les lnvasions Germaniques, París 1945; íD, Les Migrations saxonnes en Gaule et en Grande-Bretagne, París 1915; F. M. STANTON, Anglo-Saxon England, Oxford 1947; E. THURLOW LEEDs, The Anglo-saxon in England, Uppsala 1926.
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