Quental, Antero de
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Biografía GER
Datos biográficos. Poeta portugués del s. XIX. A los 16 años de edad abandona la isla Terceira (Azores) y comienza sus estudios universitarios de Derecho en Coimbra. Este hecho es tal vez la fecha más importante de toda la biografía de Q., n. en Ponta Delgada, de familia aristocrática, el 18 abr. 1842. Alumno de A. Feliciano de Castilho, que le enseña latín y francés y más tarde su pupilo en el colegio que funda en Lisboa, Q. llega a la capital teniendo una formación tradicional de hijo primogénito de una buena familia. En Coimbra redescubre a A. Herculano (v.), que será uno de sus apoyos espirituales durante toda su vida, y siempre unirá a este redescubrimiento de su sensibilidad con una evolución de su mentalidad, lo que le inspirará, con fuerza creciente, actitudes cada vez más rebeldes y polémicas. En esta postura se explica parcialmente su actividad como fundador de grupos académicos más o menos secretos -"Traga", "Sociedade do Raio"- destinados a influir y a orientar el ambiente de Coimbra en cuestiones internas de la Academia y hasta impresionarlo con sus posiciones en asuntos de política internacional. (p. ej., el homenaje a Humberto de Italia, como libertador de su patria y amigo de Garibaldi).Esta evolución interior coincide con un interés cada vez mayor y vivido por las luchas progresistas de la Europa de entonces (emancipación y unificación de Polonia, resistencia a Napoleón III, etc.) y con sus relaciones con Joáo de Deus, poeta de quien recibe una saludable influencia formal. Hay que situar en este momento, en Coimbra también, parte de su iniciación en la lectura del Victor Hugo de las Légendes des siécles, y de las obras de Michelet, Proudhon, que ya se nota en sus Odes modernas, terminadas en Coimbra en 1863 y editadas después de haber concluido su carrera de Derecho en 1865. Éste es también el año de su violenta respuesta -Bom senso e bom gostoa las críticas que le hizo A. Feliciano de Castilho en la "Carta al editor" prólogo al Poema da Mocidade de Pinheiro Chagas, incluyendo el ataque a Teófilo Braga y su Visúo dos tempos. Esta respuesta origina la célebre "cuestión Coimbra", una especie de actualización de la "querelle des anciens": Castilho y sus partidarios representantes del ultrarromanticismo, "et des modernas": Q. y T. Braga y "un grupo de 16 o de 20 jóvenes que no querían saber absolutamente nada de Academias ni de académicos, que no eran católicos ni monárquicos, que hablaban de Goethe y Hegel como los otros habían hablado de Chateaubriand y de Cousin, que citaban nombres bárbaros y ciencias desconocidas como glótica, filología, que inspiraban tal vez poca confianza por la petulancia y por la irreverencia, pero que incuestionablemente tenían talento y obraban de buena fe ...", como recordaba Q. a su traductor alemán W. Storck.El periodo combativo de Q. como poeta y como hombre de acción -con sus naturales desfases de planos vivenciales que él siempre procurará ajustar- comienza a concretizarse ahora. Un día, al regresar a casa de sus padres, resuelve abandonar su "conciencia de propietario" y se dedica, después de un corto aprendizaje del oficio en Lisboa, al trabajo de tipógrafo en París. La vida de Proudhon y de Michelet influirán en esta decisión quetiene que abandonar en 1869 con motivo de un viaje a los Estados Unidos y Canadá. A su regreso, después de 1870, se dedica al "apostolado revolucionario": lanza periódicos, funda y anima sociedades para trabajadores, como la Asoc. Internacional de Trabajadores (1872), edita proclamas y panfletos, en una línea de conducta que puede tener como lema ideal "la Revolución es el cristianismo del mundo moderno", y organiza, por fin, las Conferencias Democráticas del Casino de Lisboa, inaugurando el ciclo el propio Q., con la disertación sobre As causas da decadéncia dos povos peninsulares.La enfermedad le resta bastante actividad, juntamente con otras oposiciones internas familiares desde que se presenta como candidato a diputado socialista. Q. se siente cansado, enfermo, "dividido", parafraseando sus palabras; pensaba como Proudhon y Michelet y actuaba como el autor de la Imitatio Christi. Entonces, la lectura de Schopenhauer y, sobre todo, de von Hartmann le llevan a elaborar una visión de la vida cada vez más profundamente pesimista, en un deseo de aniquilación personal. Hacia 1880, Q. tiene un periodo extraordinariamente activo como vivificador de ciertos movimientos y doctrinas llevados a cabo por algunos de sus mejores amigos, y hasta 1890 prepara el Tesouro poético da infancia, poesías para niños, y la edición de los Sonetos completos (1886), prologado por su gran amigo Oliveira Martins; escribe el ensayo Tendéncias gerais da filoso/ia da segunda metade do século XIX. Vuelve a su isla natal, pero complicaciones de diverso orden le llevan a suicidarse el 11 sept. 1891.Su personalidad literaria se encuentra dispersa por los escritos de carácter apologético y expositivo de doctrinas actuales al momento en que le tocó vivir, por las polémicas literarias, por su obra poética y aun por una vasta correspondencia que constituye, a veces, como en el caso de sus cartas a Oliveira Martins, un auténtico diario de alma, de un alma que se conoce profundamente dividida, luminosa y nocturna, como la esquematiza A. Sergio (Introducáo. Sonetos de Anthero Quental, Lisboa s. f.). Pero este gran doctrinario era, fundamentalmente, un gran poeta. Y aunque sólo modernamente ha sido posible recomponer con seguridad su trayectoria poética -Sonetos (1861, 1886), Primaveras románticas (1875), Raios de extinta luz (1948)- se puede consignar la relativa importancia de los temas amorosos en la fase de la juventud poética de Q.; aunque estos temas de matización amorosa nunca desaparecen de su poesía, se van diluyendo en otros -muerte, visión pesimista de la vida, proselitismo revolucionario, meditación filosófica sobre problemas del ser y del más allá- y aparecen, entonces, como pausas de ese su meditar.Así, el libro de los sonetos es una "floresta de sueños" donde el poeta confiesa que se busca sin encontrarse. Sólo una estructura meditada consigue dar una cierta unidad a esa poesía. Del amor-pasión se llega a la "voz interior" y al "amor puro y sempiterno" en que el poeta desea consumirse, a través del "apostolado social" en que la "más alta gloria" es el "combatir, bajo la gran luz de la Historia, las luchas eternas de la justicia" (Justitia Mater, soneto), del pesimismo desengañado de la vida, de una vida que no vale la pena vivirse. Sólo la muerte conseguirá, concretando el "deseo de evasión", tranquilizar el corazón del poeta-hombre. Poesía que pretendía fuese "santa", tendiendo siempre a que se orientase hacia las "regiones sagradas", tal vez como un desafío interior de quien nunca logró encontrar su presente, ni en un tiempo, ni en ningún lugar:" ¡Siempre el futuro siempre! , y el presente/ ¡nunca! "(A J.Felix dos Santos, sonetos); la poesía de Q. llega al conocimiento superficial del "absurdo" existencial de un Dios que la "ilusión impuso a la vida/y manda buscar la luz y nos da tinieblas".Las Odes modernas afirman de nuevo la rebeldía interior del hombre frente a su yo confrontado con un "otro" o con Dios, pero van un poco más allá, pues en ellas Q. pretende apuntar los puntos culminantes de una epopeya de la Humanidad en revolución, a la que no falta, aliada a una cierta oratoria polémica, una dosis de profetismo heredado de A. Herculano. Pero más allá de su interés como "poesía", poesía aparentemente envejecida con la desaparición de las circunstancias históricas exteriores que la originaron, las Odes modernas ganan nuestra simpatía de lectores, como testimonio de un poeta empeñado en su tiempo. En todo caso, como conclusión a la obra de Q. es interesante apuntar el comentario de quien le conoció mejor, el historiador Oliveira Martins: "Este hombre, fundamentalmente bueno, si hubiese vivido en el siglo vi o en el XIII, sería uno de los compañeros de San Benito o de San Francisco de Asís. En el siglo xix es un excéntrico, pero con ese carácter de excentricidad que es indispensable, porque en todos los tiempos fueron indispensables los herejes, a quienes hoy se llaman decadentes" (prólogo a la ed. Sonetos, 1886).J. ADRIANO DE CARVALHO.
BIBL.: J. BRUNO CARNEIRO, Anthero de Quental. Subsidios para a SUR biografia, 2 vol. Lisboa 1948; L. CRAVEIRO DA SILVA, Anthero de Quental. Evolufo do seu pensamento filosófico, Braga 1959; H. CIDADE, Anthero de Quental. O homem e a obra, Lisboa s. f.; A. SERGIO, lntrodufo a la ed. Sonetos, Lisboa s. f.
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