Oceania VI. Historia de la Iglesia. HIST.
Categoria:
Historia de la Iglesia
En todo el mundo oceánico hay que distinguir dos grandes núcleos, desdeel punto de vista de la colonización y la evangelización: s el que pudiéramos llamar de Tierra Firme, que tiene como centro a un verdadero continente cual es Australia, n y las grandes islas más o menos cercanas o adyacentes que fueron tomando sus nombres de los propios colonizas dores: Nueva Zelanda, Nueva Guinea, Nueva Bretaña, etcétera. Y luego el mundo de las islas perdidas en el océano, aisladas algunas, o agrupadas las más en variados archipiélagos, que se han agrupado, para su mejor ubicación, bajo las denominaciones generales de Melanesia (v.), Polinesia (v.) y Micronesia (v.); o también, con una denominación eclesiástica empleada en el siglo pasado por la Congregación de Propaganda Fide, de O. oriental, cenatral y occidental. A todo este mundo oceánico no llegaba la influencia de los patronatos español y portugués; muchas veces eldescubrimiento y ocupación se debía a las naves de potencias protestantes, que iniciaban su obra de colonización bajo pabellón inglés, francés, alemán u holandés, y 0 bajo el signo de creencias anglicanas, calvinistas o luteranas. A Australia llegó Cook en 1770, y comenzó su actividad política y religiosa; por eso la mayoría de la población es protestante, sobre todo anglicana, con meze cla de metodistas, presbiterianos y baptistas. En cuanto y a las islas oceánicas, la London Missionary Society coo menzó por escoger Tahití e islas circunvecinas ya en 1796 como su primer campo de acción, aunque la primera expedición fracasó. Luego pasaron a otras islas, como o las Harvey, Cook, Loyalty, etc. Hoy existen sectas protestantes en casi todas las principales islas del gran n océano. Características generales de la evangelización oceánica. Prescindimos de Australia, y de las demás grandes islas, para fijarnos en las pequeñas islas oceánicas comprendidas en las tres denominaciones dichas de Melanesia, Milcronesia y Polinesia. He aquí las principales dificultades
que los exploradores y misioneros encontraron en su labor y que vienen a constituir sus características generales.
1) Aislamiento y dificultad de comunicaciones. La soledad y el aislamiento son típicos de toda esta O. La dispersión de sus habitantes, combinada con la escasez de misioneros, ha obligado a un extraordinario esfuerzo para llegar al mayor número posible de almas. En la mayoría de los casos, cada puesto de misión tiene un solo sacerdote, auxiliado a veces por algunas religiosas o a veces también por algún hermano coadjutor. Estamos en el siglo de las comunicaciones, pero desgraciadamente éstas no existen para la inmensa mayoría de estas islas perdidas en el océano. Las enormes distancias marinas que las separan, y el inadecuado número de medios de transporte, impide con frecuencia el contacto personal entre los misioneros. Actualmente remedian algo esta soledad algunos canales radiofónicos. Los viajes entre las islas han de realizarse en piraguas, y no todos los misioneros son expertos marinos. Dentro de las mismas islas suelen ser también rudimentarios los medios de comunicación, como corresponde a pueblos de culturas primitivas. En nuestros tiempos comienza a utilizarse algo más el avión; pero supone muy poco todavía para la actividad del misionero.2) Las enfermedades y la falta de asistencia sanitaria. Constituyen otro problema bien complejo. En buena parte de las islas imperan enfermedades tropicales endémicas, que afectan particularmente a los no autóctonos, y, por tanto, a los misioneros. Muchos han tenido que sufrir los efectos de la malaria, elefantiasis, otras enfermedades de la piel, y parasitismo intestinal.3) Problemas de analfabetismo, plurilingüismo y pobreza. Puede decirse que aun por encima de las dificultades de tipo físico o geográfico están los inmensos obstáculos del analfabetismo, del plurilingüismo y de la pobreza. Es una característica propia y general de casi todas estas islas de O.En cuanto a la educación, O. ocupa casi el último lugar de la escala entre todas las regiones del mundo. Melanesia, p. ej., una de las divisiones más amplias de O., es una de las cuatro regiones del mundo que cuenta con más del 90% de analfabetos; no es mucho mejor la condición existente en muchas otras islas del Pacífico.
El número de lenguas es otra barrera difícil de superar. Los habitantes de estas islas son de los más variados e interesantes del mundo; existe gran variedad de melanesios puros que son negros, y de polinesios que son morenos; luego tipos intermedios de fijianos, micronesios, indios (de la India), indonesios, chinos, japoneses, indochinos, europeos, sin contar con el mestizaje proveniente del cruzamiento de tantas razas y pueblos. Casi cada isla del Pacífico posee su propio dialecto, cuando no su propia lengua. Y aun los nativos de pequeñas islas se encuentran a veces divididos por uno o varios dialectos.La obra misional. La obra misional de la Iglesia en O. presenta a los misioneros en intensa y múltiple actividad de predicación, enseñanza, catequesis y esfuerzo de ayuda a la comunidad y a las almas. Casi todas las escuelas de las islas están dirigidas por comunidades misioneras, católicas o protestantes; las católicas, principalmente por hermanos y religiosas. Lo mismo puede decirse de los hospitales y centros de asistencia sanitaria. Precisamente han sido los misioneros los que han iniciado las instalaciones sanitarias, como agua corriente, electricidad y limpieza en el aseo y en el hogar, y toda clase de realizaciones de progreso social, como cooperativas y uniones de crédito. Ellos mismos han formado además los líderes para la O. futura, que se ha independizado ya, o marcha hacia esa independencia. El camino recorrido ha sido largo ya en este sentido, y la vía del progreso continúa.
El nativo católico es un buen católico. Asiste puntualmente y regularmente a Misa cuando puede hacerlo, y frecuenta los Sacramentos. Y aun careciendo de misionero, se reúne todas las mañanas con sus compañeros para hacer las primeras oraciones del alba en cada poblado. La Iglesia ha trabajado intensamente para formar ese católico nativo.Las vocaciones de nativos constituyen la fundamental esperanza de la estabilidad de la Iglesia en O. En Melanesia y Polinesia hay ya muchos nativos que trabajan en el apostolado bajo la dirección de los misioneros: en 1963 había 50 sacerdotes, 128 hermanos, 512 religiosas, 52 enfermeras, 156 maestros, 543 maestras y 1.479 catequistas.El recuerdo y el ejemplo de los pioneros del Evangelio en O. no puede faltar en esta presentación general de la actividad misional en las islas del Pacífico. Los sacerdotes, hermanos y religiosas que desbrozaron el camino siguen suscitando todavía admiración. La imagen de la frágil embarcación encaminada hacia derroteros de un mundo desconocido, llevando el primer contingente misionero, queda ilustrada con la historia de los primeros maristas que llegaron a O. Tres hermanos y uno de los cinco sacerdotes que salieron de El Havre la víspera de Navidad de 1836, murieron a bordo, víctimas de la fiebre tropical, antes de llegar a la misión. Y durante los 25 primeros años pagarían el mismo tributo a la muerte un obispo y ocho sacerdotes y hermanos; tres de ellos devorados por caníbales. En 1841 caía el primer protomártir marista, S. Pedro Chanel, canonizado en 1954. La malaria, y otras enfermedades, juntamente con diversos accidentes de comunicación o de trabajo, arrebataron un 25% de los misioneros durante el s. XIX. Lo mismo que de los maristas podría decirse de los Misioneros de los Sagrados Corazones o de Picpus, que les precedieron en unos años en la evangelización de O.Esas dificultades y obstáculos no han impedido que se haya registrado un increíble progreso en la extensión del cristianismo en todos los archipiélagos, más sorprendente aún que en el resto del mundo. No obstante, los misioneros se ven forzados a vivir apartados de sus fieles en no pocos puestos de misión, y las escuelas son muy escasas todavía. Todo esto influye en que la formación cristiana de los indígenas carezca de profundidad. Por otro lado, de unos años acá, emisoras de radio extranjeras comienzan a difundir la propaganda materialista, y a incitar al pueblo a la agitación. Crece la inmigración de Asia, y se introducen nuevas ideas opuestas al cristianismo. La instrucción evangélica se ve atacada en nuestros tiempos antes de que haya podido arraigar con solidez. De ahí la urgencia del envío de más misioneros.Si queremos dar algunas estadísticas objetivas, las últimas proporcionadas por la Congregación de Propaganda Fide se remontan a 1963. La población total de Melanesia, Micronesia y Polinesia juntas, ascendía a 1.142.806, de los que eran católicos 286.410, encomendados al cuidado de 364 sacerdotes, 183 hermanos y 1.128 religiosas. Entonces eran 14 los vicariatos apostólicos, confiados siete a los maristas, tres a los Padres de Picpus, y uno respectivamente a los PP. de Issoudún, a los capuchinos, a los jesuitas y a los dominicos. Hemos de hacer notar que los territorios eclesiásticos han ido aumentando en los últimos años, y que casi todos ellos han sido elevados, el 21 jun. 1966, a jerarquía residencial.V. l.: MELANESIA IV; MICRONESIA III; POLINESIA IV.Á. SANTOS HERNÁNDEZ.
BIBL.: Fides-Informaziones, 25 sept. 1963; STREIT-DINDINGER, Bibliotheca Missionum, XXI; Á. SANTos, Bibliografía misional, II, Santander 1965, 1131-1203; G. COLOMBo, La Chiesa in Oceania, "Clero e MissioniD (1965) 489-494.
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