La Habana, I. Geografia GEOG.
Categoria:
Geografía
Capital de la República de Cuba y de la provincia del mismo nombre, al NO de la isla, situada cerca del Trópico de Cáncer; con su área metropolitana es la ciudad más populosa de la región antillana y centroamericana (1.800.000 hab.); surgió en la costa de una de las "bahías de bolsa" características de Cuba (v.), en las que el nivel del mar ascendió y descendió durante el pleistoceno, por lo cual es muy abrigada, y su clima tropical, con lluvia de mayo a noviembre, está moderado por la latitud (23° 9’ lat. N) y por los alisios y brisas marítimas.Su crecimiento fue lento, como el de toda Cuba, durante el s. xvil y la primera mitad del XVIII. Los asaltos y saqueos de piratas y corsarios determinaron a las autoridades españolas a la sucesiva construcción de fortificaciones, que aún perduran: el castillo de la Fuerza (1577), el de La Punta (1590), el del Morro (1630), y los torreones de San Lázaro, La Chorrera y Cojimar (s. xvii); como estas fortificaciones resultaron dañadas o destruidas en parte, durante el ataque de la escuadra inglesa en 1762, en los años siguientes se reconstruyeron, y además se concluyeron con rapidez el castillo de Atarés (1767), el de La Cabaña (1774) y el del Príncipe (1779), y se aceleraron las obras de la muralla, desde el castillo de La Punta a la capitanía del puerto, que, iniciadas en 1674, se terminaron en 1797. La ciudad comenzó a tener importancia económica durante la ocupación inglesa (1762), cuando su puerto se abrió al comercio internacional, y en la comarca se fomentó el cultivo de tabaco y la pro. ducción de azúcar, lo cual motivó un aumento de la población y el desbordamiento urbano desde L. H. Vieja hacia extramuros.A principios del s. xix (100.000 hab.), existían el poblado aristocrático de El Cerro en el camino de Vueltabajo (Pinar del Río), el de Jesús del Monte en la ruta de la costa sur y el caserío de Luyanó en el camino de Vueltarriba (Las Villas), así como los suburbios de Horcón, San Lázaro, Jesús María, Salud y Regla, al otro lado de la bahía. Hacia 1861, la ciudad se extendía desde la muralla hasta la calzada de Infanta (avenida Menocal), y su población se había duplicado (200.000 hab.). Al finalizar la segunda mitad del s. xix, cuando se habían terminado las dos guerras de independencia (1868-78 y 189598), se observó una disminución en el ritmo de crecimiento de la ciudad (240.000 hab.).La destrucción de la muralla se acordó en 1863, efectuándose a principios del s. xx; de la muralla quedan algunos restos y la zona extramuros no habitada es la que ocupa, en parte, el paseo Martí o del Prado. Después de un cuarto de siglo de vida independiente, aunque mediatizada, la ciudad, sin contar los centros urbanos cercanos, casi duplicó su población (432.000 hab.), y en su expansión se habían llenado las áreas que se hallaban entre sus líneas de crecimiento: calzadas de Luyanó, Jesús del Monte-Víbora-Monte-Cerro y Reina-Carlos III, lográndose además el desarrollo del elegante barrio residencial del Vedado. Durante el segundo cuarto de siglo y las dos siguientes décadas, las regiones urbanizadas o "repartos" se extendieron rumbo al SO y unieron el Vedado y Marianao, del municipio del mismo nombre, en dirección S, llegando hasta Rancho Boyeros, donde se encuentra el aeropuerto de la ciudad, y en la del E, hasta incorporar los municipios de Guanabacoa y Regla, integrándose así L. Gran H.L. H. Vieja, de intramuros, conserva la traza española de calles estrechas que ofrecen sombra a transeúntes y carruajes; destacan en esta parte la catedral (1788) y la plaza Vieja, donde se alzaban los edificios destinados a la administración colonial de la isla; el convento de S. Francisco y otros. Hoy en día está rodeada por amplias avenidas, el mencionado castillo de la Fuerza, los modernos y ciclópeos edificios de los muelles del más importante puerto del país y la alameda de Paula. L. H. Nueva, que se extiende hacia todos los rumbos, cuenta con las mencionadas calzadas, que sirvieron para su expansión, todas ellas con portales también propiciadores de sombra al caminante, que le han conquistado el nombre de la ciudad de las columnas; y con el paseo del Malecón o de Antonio Maceo que se extiende sobre el litoral. A la zona urbana la rodea el Cinturón de L. H., con 30.000 Ha., en parte de regadío, donde se han construido casas e instalaciones agropecuarias, con frutales, cafetales y obras de jardinería; abarca los citados municipios y los de Santa María del Rosario y Santiago de las Vegas.L. Gran H., con el 20°,% de la población del país, tiene el 43% del ingreso nacional, que se deriva principalmente de la industria, la cual incluye instalaciones termoeléctricas, una refinería de petróleo, la fábrica de acero José Martí, y las siguientes industrias: minero-metalúrgica de manganeso y otra de metales no ferrosos, de elaboración de metales (equipos industriales, piezas de repuesto, maquinaria agrícola, construcción naval y maquinaria electrotécnica), química, papelera, alimenticia, tabacalera, textil y del calzado. La estación terminal de ferrocarriles y las centrales de autotransportes hacen de la ciudad el centro de las comunicaciones terrestres nacionales.J. A. VIVÓ ESCOTO.
BIBL.: A. NúÑEZ JIMÉNEZ, Geografía de Cuba, La Habana 1960; A. CARPENTIER, La Habana, la Ciudad de las Columnas, Barcelona 1970; ACADEMIA DE CIENCIAS DE CUBA, Atlas Nacional de Cuba, La Habana 1970.
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