Kazan, Elia
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Biografía GER
Director norteamericano de teatro y cine, actor y escritor, una de las personalidades más influyentes en la moderna forma de interpretar los actores en el escenario y la pantalla.Su verdadero apellido es Kazanyoglus. N. en Constantinopla el 7 sept. 1909. Su familia era greco-armenia. En 1911 K. y sus familiares marcharon a Berlín en busca de mejores perspectivas económicas para su comercio, pero hubieron de regresar a Turquía. Por fin, en 1913, emigraron a los Estados Unidos y se instalaron en el suburbio neoyorquino de New Rochelle. K. estudió en la escuela Mayflower y en el inst. New Rochelle. En unas vacaciones veraniegas trabajó en una agencia de variedades, y la relación con los artistas despertó su interés por el teatro. Después de graduarse en el Williams College, ingresó en la escuela de arte dramático de la Univ. de Yale. Tras dos años de preparación se unió al Group Theatre, una compañía privada con ideas renovadoras.Teatro. Primeras películas. En 1931, hizo sus primeras armas como director de escena en una función de aficionados celebrada en el Toy Theatre de Atlantic City, pero luego prefirió dedicar su tiempo y energía al aprendizaje minucioso de todas las facetas y recursos del arte teatral. Empezó a ser conocido como actor, y en 1935 Clifford Odets le confió el primer papel de su comedia Esperando a Lef ty, y después el de Muchacho dorado. Su fama aumentó y tuvo como compañeras de reparto a Frances Farmer, Sylvia Sidney e Ingrid Bergman.En 1934, empezaron los contactos de K. con el cine, con el cortometraje titulado El pastel en el cielo; en 1941, interpretó en Hollywood, bajo dirección de Anatole Litvak, Ciudad de conquista y Blues en la noche. Vuelto al teatro, alcanzó un resonante éxito con la puesta en escena de La piel de nuestros dientes, de Thornton Wilder, que obtuvo el premio Pulitzer 1942. En 1945, después de otros brillantes éxitos en Broadway, marchó a Hollywood para probar sus aptitudes en la realización de películas. La productora 20th Century-Fox le había contratado en ventajosas condiciones de libertad artística. Su primera película, Lazos humanos, se basó en la emotiva novela de Betty Smith Un árbol crece en Brooklyn, y gustó mucho a la crítica. Después de dirigir en Broadway algunas obras de Arthur Miller y Tennessee Williams, volvió en 1947 al cine con El justiciero, película en la que Dana Andrews interpretaba a un fiscal íntegro sometido a presiones políticas. En Mar de hierba, con Katherine Hepburn y Spencer Tracy, relató un episodio del conflicto entre agricultores y ganaderos, y en La barrera invisible (Oscar 1947) se enfrentó sinceramente contra el fantasma del antisemitismo. El mismo año obtuvo un resonante triunfo con la dirección en Broadway de Un tranvía llamado deseo, y fundó la célebre academia dramática del Actor’s Studio.Dispuesto a presentar temas de polémica social, hizo en 1949 Pinky, dramática historia de problemas raciales en el Sur de Estados Unidos. Pánico en las calles (1950), en cuyo reparto incluyó a Jack Palance, del Actor’s Studio, es una obra menor en la filmografía de K., pero muestra notable habilidad en la narración casi documental de un peligro de epidemia.1951-1955: su época más brillante. Aunque continuaba dirigiendo teatro (Camino real, Té y simpatía). dedicó al cine su atención preferente. Con la colaboración de Tennessee Williams como guionista, realizó Un tranvía llamado deseo (1951), con Marlon Brando y un grupo de intérpretes del Actor’s Studio. El novelista John Steinbeck escribió el guión de ¡Viva Zapata!, que fue otro éxito de interpretación de Marlon Brando en un vigoroso fragmento de la revolucionaria historia de México. En 1952 dirigió Fugitivos del terror rojo, sobre la anécdota real de la huida de un circo entero de la tiranía comunista. Y 1954 es el año de La ley del silencio, la sensación de la Mostra de Venecia. Sobre guión de Budd Schulberg, y con un fabuloso reparto del Actor’s Studio (Marlon Brando, Eve Marie Saint, Rod Steiger, Karl Malden), rodó K. un drama impresionante cuya calidad artística era tan notable como la gravedad de la situación que denunciaba. Para muchos críticos y comentaristas, La ley del silencio es la obra maestra de K., a la que siguió Al Este del Edén (1954), sobre la novela de Steinbeck y con un excepcional trabajo de lames Dean (m. 1955), Julie Harris y Richard Davalos, todos del Actor’s Studio.La corrupción moral del Sur de Estados Unidos fue reflejada con inoportuno realismo por Tennessee Williams en su guión de Muñequita (1956), una historia inconsistente que, a pesar de apoyarse en el erotismo visual, no logró los previstos resultados comerciales. Un rostro en la muchedumbre (1957), con argumento de Budd Schulberg, trata implacablemente del ambiente de la televisión y de la influencia de la personalidad fingida. Río salvaje (1960), que curiosamente se basa en dos novelas independientes de William B. Huie y Borden Deal, muestra el conflicto entre la tradición y el progreso envolviendo una romántica historia de amor. Sus intérpretes son Montgomery Clift y Lee Remick, también formados en el Actor’s Studio. Esplendor en la yerba (1961), con guión de William Inge, es una triste historia de incomprensión entre generaciones, mostrando una desgarrada tragedia que motivó polémicas sobre su contenido. En 1963, y basado.en su propio libro sobre las vicisitudes de un tío suyo en su emigración a Estados Unidos, K. realizó América, América, una larga odisea con notable ambientación de lugares y tipos, y de ética discutible en su desarrollo. En 1967, ha publicado K. su segunda novela, El convenio, que también se lleva al cine. Su pesimista tesis es que "nadie puede vivir del todo como quiere; hay que pagar algo, en tiempo y en disgustos, por la casa y la comida; es un convenio que hacemos con la sociedad, que en sí misma es un convenio".Importante como es K. en la dirección de teatro y cine, quizá su más destacable labor ha sido la formación de actores. Con la colaboración de Lee Strasberg en la dirección teórica, su Actor’s Studio ha influido directamente en la naturalidad y sinceridad de toda una generación de intérpretes. Y ello se prueba con la simple mención de los artistas anteriormente citados, así como Shelley Winters, Paul Newman, Carroll Baker y Ben Gazzara.J. ALSINA CLOTA.
BIBL.: C. FERNÁNDEZ CUENCA, Elia Kazan, San Sebastián 1964.
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