Jamaica, Historia. HIST.
Categoria:
Historia
Descubrimiento y poblamiento. Aunque en el primer viaje el Almirante parece que conoció la existencia de la isla, hasta el segundo no llegó a sus costas (5 mayo de 1494), en un lugar que llamó Santa Gloria, luego conocido por Santa Ana. Posteriormente, siguió bordeando gran parte de la costa en su ruta hacia Cuba, y al regreso volvió a pasar a J., siendo en esta segunda visita cuando tuvo más contacto con la población indígena. En el cuarto viaje colombino, la isla fue otra vez escenario de los hechos del Almirante. Allí permaneció más de un año en espera de la ayuda de Ovando, que consiguió gracias a la audacia de un grupo de hombres, capitaneados por Diego Méndez, que en una canoa logró llegar hasta La Española.Después de estos sucesos, J. volvió a adquirir actualidad cuando en la expedición de Ojeda y Nicuesa a Tierra Firme se la consideró como base de la operación, mientras que Diego Colón, que vio en la orden de la corona una violación de sus derechos, envió a poblarla a Juan de Esquivel, el cual comenzó su poblamiento y estableció en ella la ciudad de Sevilla la Nueva. En 1515, llega con nombramiento real Francisco de Garay, con cuyo gobierno se continúa la penetración por el interior a partir de los núcleos establecidos en el Norte. El progreso es insignificante, pues J. es concebida por sus nuevos pobladores como lugar de paso. Su gobernador, Garay, se siente atraído por el continente, quedándose la isla sin gobierno hasta la llegada de Gil González Dávila, también de nombramiento real. En 1536 se reconoce a la familia del Almirante sus derechos sobre J., y desde entonces la gobernación tiene un carácter peculiar que la diferencia de las otras posesiones españolas en las Indias. Como consecuencia de ello, y también por el largo litigio que la casa Colón mantuvo con la corona, hay veces que el señorío de J. vive en un total abandono, llegando a estar una vez durante 26 años sin ser nombrado un gobernador para ella.Uno de los gobernadores más importantes durante el periodo español es Fernando Melgarejo de Córdoba; con él comienza el s. xvi1, y durante su gobierno adquiere la isla un ritmo que antes nunca había tenido: envía varias expediciones contra los piratas, organiza otras contra los indios insumisos del interior y se preocupa por las defensas de sus costas; también es verdad que actuó como un auténtico cacique y muchos fueron los informes de sus vecinos contra su gobierno. Le sucedió en el cargo Alonso de Miranda, cuyo mandato fue tan discutido como el anterior. De sus sucesores destaca Francisco Terril, el cual, cumplido el tiempo de su mandato, no aceptó los nombramientos de dos sustitutos que se enviaron, manteniéndose en esa situación hasta que, pasados tres años, fue echado por la fuerza. Su sucesor, Juan Martínez de Arana, coincide con una época de preocupación de la corona por la isla, cada vez más amenazada, pero la situación interna impide cualquier realización.Ataques y dominio de los ingleses. Así llegamos al gobierno de Ramírez de Arellano, etapa en la que se produce el ataque inglés, con la misma tónica que ha caracterizado todo su periodo hispánico: con su interés principal radicando en una tierra estratégica, dominadora de las rutas antillanas, y que a pesar de esa importancia en realidad nada se había hecho por fortificarla y defenderla, y por tanto, fácil presa para las naciones extranjeras. Son los ingleses, que ya han ocupado otras posesiones españolas en el continente americano, los que en la época de Cromwell, y como consecuencia del envío de una gran escuadra, al mando de William Penn, los que se apoderarán de J. La expedición, dirigida en un principio a La Española, donde fracasa en su intento de apoderarse de ella, marcha sobre la desguarnecida isla. Los expedicionarios desembarcan en sus playas en el mes de mayo de 1655, viéndose obligado el gobernador español a aceptar la capitulación ofrecida por los ingleses. Pero fue él solo quien la aceptó; el resto de la población, ante aquellas exigencias, se niega y comienzan las hostilidades. Los ingleses envían tropas al interior, donde los españoles, utilizando el sistema de guerrillas, ofrecen una dura resistencia bajo el mando de Arnaldo Isasi, que es nombrado teniente general. Pero esto no es suficiente; la derrota de Coabana hace pensar que es necesario un refuerzo exterior, que desgraciadamente no fue mucho. No hay una armada para desalojar al enemigo, y toda la ayuda quedó reducida a algunos hombres y armas enviados desde Santiago de Cuba, La Habana, Puerto Rico y Cartagena.Todo ello no impide que se produzca un nuevo desastre en las Chorreras, en 1657, que fue definitivo para la pérdida de la isla, aunque distintos grupos continuaron la resistencia hasta 1670, y 10 años más tarde, por el tratado de Madrid, España reconoce oficialmente el dominio inglés sobre J. Los distintos ataques de ingleses, franceses y holandeses ante la inoperancia de España de defenderla y fortificarla culminan con esta acción del Western Design (plan occidental) de Cromwell. Desde que la ocupación inglesa se produce, la política seguida fue estimular a quien allí quisiese pasar haciendo grandes concesiones de tierras a todos los que se estableciesen. A fin de conseguir un importante número, Cromwell les había prometido los mismos derechos políticos de que disfrutaban en Inglaterra. Comienza así una época de auge, convirtiéndose pronto aquella tierra en el centro de las posesiones inglesas en las Indias. Se nombró un gobernador, como representante de la corona, y se designó un cuerpo legislativo y una Asamblea, elegida por los colonos, aunque la realidad es que, hasta el s. xix, la clase alta jamaicana siempre dirigió el gobierno.Piratas y esclavos. Con otros problemas tuvieron que enfrentarse los ingleses; los piratas, que en el s. XVII inundan los mares antillanos, consideran a J. como base de sus operaciones, y para combatirlos acudieron a uno de ellos, Henry Morgan. Thomas Modyford, gobernador de la isla desde 1644 a 1671, lo nombra teniente de gobernador y organiza a los piratas casi de una forma oficial. Es una especie de pacto por el que los piratas se obligan a respetar a J. a cambio de ciertas compensaciones. Durante el primer siglo y medio de dominio británico, la industria del azúcar alcanza un gran desarrollo y, en 1805, llega a ser el mayor exportador de este producto en el mundo. A la vez, la isla se ve envuelta en una serie de guerras de índole diversa. Por un lado, los españoles en infructuosas tentativas por reconquistarla; por otro, los franceses deseosos de poseerla por su valor estratégico. Y, además, los problemas internos promovidos por intentos de rebelión de los esclavos, cada día más numerosos. A pesar de su elevado número -ya en 1775 los jamaicanos blancos eran superados por los esclavos- la desunión entre ellos fue causa de que no prosperase ninguna sublevación. Más difícil de someter fueron las comunidades de esclavos de españoles prófugos que desde las zonas montañosas de la isla hostigaban constantemente a los ingleses. La situación con ellos llegó a ser tan difícil que se les ofreció la libertad y tierrás a cambio del cese de las hostilidades, y pequeños grupos de ellos -los maroons- viven aún allí en un relativo aislamiento.A lo largo del s. XVIII, los disturbios de los esclavos fueron cada vez más frecuentes y, a fines de siglo, con el ejemplo del vecino Haití, los jamaicanos blancos vieron la situación muy grave, aunque las rebeliones nunca pasaron de la quema de algunas haciendas y la consiguiente captura y ejecución de los rebeldes. En 1838 fue abolida la esclavitud en la isla con la oposición de los hacendados blancos, que dio como resultado el no cumplimiento en su totalidad de la Ley de Emancipación, cuyo propósito era dar a los esclavos pleno derecho de ciudadanía, incluido el voto; pero la Asamblea, en mano de los blancos, sancionó otra legislación por la que quedaba condicionado el derecho político a la posesión de bienes; de esta forma se excluía automáticamente a todos los esclavos -300.000- y la Asamblea continuó siendo el portavoz de los propietarios de la tierra, lo cual provocó un gran descontento entre aquella mayoría, que tuvo su líder en George William Gordon, quien solicitó de la reina Victoria una reparación de los agravios.El levantamiento de este hombre, y el grupo que le siguió, en Port Morant, motivó la disolución de la Asamblea. J. se convirtió desde ese momento en una colonia de la corona. Esto constituyó un paso atrás, y la implantación del Consejo Oficial fue mal visto, ocasionando nuevos conflictos. Querían un Consejo más amplio, con una mayoría electa, cosa que consiguieron en 1884, aunque hay que advertir que, aunque parte del Consejo fuese así, el gobernador continuaba reteniendo la mayor parte de las funciones administrativas. Unamos a esto la crisis económica producida por el descenso en el precio del azúcar, ante el auge adquirido por otras factorías azucareras, como Puerto Rico, Cuba o la Guayana británica, y podemos imaginarnos cómo la situación inestable se mantiene hasta bien entrado el s. xx. En 1938, centenario de la Ley de Emancipación, una serie de acontecimientos producirán grandes cambios en la historia de J. Una huelga general, fruto del malestar social, provocó una gran agitación; uno de los líderes del movimiento, Alexander Bustamante, fundó el Sindicato Industrial Bustamante, origen del partido laborista, mientras que Norman W. Manley, sobrino de aquél, organizó el Partido Nac. Popular. Desde entonces, J. vivió los años siguientes entre ambos movimientos con uno de esos dos hombres en el poder.Cambios constitucionales. Los sucesos posteriores más importantes fueron que Gran Bretaña estableció en 1940 la Organización de Desarrollo y Bienestar para las Indias Occidentales, y cuatro años después la isla consiguió el gobierno representativo con una nueva Constitución (1944), que introdujo muchas modificaciones en el sistema de la colonia. El gobernador era asistido por un Consejo Privado, formado por seis jamaicanos; el principal instrumento político pasó a ser el Consejo Ejecutivo con el gobernador como presidénte, pero teniendo autoridad para aprobar por mayoría de votos todo el régimen a seguir, además de los proyectos financieros. El gobernador dejó de ser un poco el primer ministro, pasando a ser una especie de monarca constitucional, que interviene en algunos asuntos cuando se le pregunta y da su opinión. La decisión final recaía en los ministros, si así se los puede llamar, porque aún seguían sin autoridad sobre su departamento.El sistema, aunque muy avanzado, no convencía en su totalidad a los líderes políticos, principalmente a Manley, cuyo partido popular se impacientaba por alcanzar la autonomía. En esta línea, consigue vencer en las elecciones de 1955; bajo su mandato, J. se asocia con otros territorios británicos en la Federación de las Indias Occidentales (1958). La entrada en ella supuso nuevos conflictos entre los dos partidos, pues el de Bustamante -ya conocido con el nombre de Partido del Trabajo- se oponía a la Federación, por lo que Manley, primer ministro, somete el asunto a un referéndum popular nacional que se celebra en septiembre de 1961. Por pequeño margen es rechazada la Federación, cuya capital se había establecido en Puerto España (Trinidad), y J. se retira de ella. La derrota del partido popular trae consigo nuevas elecciones en 1962, en las que obtiene el poder Bustamante, después de siete años en la oposición. De esta forma se convierte en. primer ministro de J. independiente, pues el 6 ag. 1962 la isla proclama su soberanía dentro de la Commonwealth (v.), estableciéndose una democracia parlamentaria basada en el sistema británico. A lo largo de estos años, J. ha probado cómo es posible la existencia de un sistema estable de gobierno de dos partidos en un país pequeño, en desarrollo.BIBIANO TORRES.
BIBL.: F. MORALES PADRÓN, Jamaica española, Sevilla 1952: E. BRATHWAITE, The Development of creole society in Jamaica. 1770-1820, Oxford 1971; F. CUNDALL, The governors of Jamaica in the first hall of the Eighteenth Century, Londres 1937; D. HALL, Free Jamaica. An Economic History. 1838-1865, New Haven 1959.
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