Jacopo Florentino
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Biografía GER
Escultor, pintor y arquitecto, es uno de los más destacados maestros italianos que vinieron a España en los primeros años del Renacimiento, dotado de un estilo ya totalmente adscrito al Cinquecento. Su nombre debió de ser Jacopo Torni 1’Indaco, pero en España fue más conocido por el gentilicio de su patria, Florencia. Según Milanesi, era hijo de Lázaro di Pietro, panadero de Florencia, donde nació el artista en 1476. Vasari le hace discípulo de Ghirlandaio y colaborador del Pinturichio en Roma. Descolló como pintor, siendo auxiliar de su amigo Miguel Ángel en la realización de los frescos de la bóveda de la Capilla Sixtina (1508). Venturi le atribuye la talla de unas puertas en el baptisterio de Pistoya. Su estancia en España fue breve; falleció en Villena (Alicante) en 27 en. 1526, dejando familia, entre la que figuraba un hijo, el arquitecto y miniaturista Lázaro de Velasco, quien nos facilita varios datos sobre su vida. Asimismo, se sabe que J. F. tuvo un hermano menor, llamado Francisco 1’Indaco, que en 1521 labró la escalinata del presbiterio de la Capilla Real de Granada.Desde octubre de 1520, y sin duda por encargo de Carlos V, aparece en las obras de la Capilla Real de Granada ejecutando obras decorativas en talla y facilitando modelos a otros artistas. El 8 feb. 1521 concierta para dicha capilla el retablo de la Santa Cruz, que albergaría el famoso tríptico de la Pasión de D. Bouts (v.); en unión con Pedro Machuca (v.) se obligó a completarlo con varias tablas de pintura, de las que, según su hijo, pueden atribuírsele la Cena y El encuentro de Emaús. También en la Capilla Real granadina se conserva otra obra de J. F. más a tono con su temperamento eminentemente escultórico: el grupo de la Anunciación. Adorna la portada de la sacristía y es de tamaño natural en piedra pintada, advirtiéndose en el arcángel cierto recuerdo de Donatello (v.). Su correcto modelado convierte este grupo en una de las mejores piezas que eJ Renacimiento produjo en España.Su obra maestra, aunque no documentada, es el Santo Entierro (hoy, en el Museo de Granada), que GómezMoreno no duda en atribuirle; probablemente destinado, en un principio, para uno de los retablos laterales de la Capilla Real, el grupo se instaló en el monasterio granadino de S. Jerónimo en una capilla de un ángulo del claustro quizá destinada a enterramiento del Gran Capitán; de madera pintada y estofada por Alfonso de Salamanca; su sentimiento y clasicismo, aunque sin llegar al realismo y desbordada expresividad de los que años después realizaría Juan de Juni (v.), supera a todas las representaciones del mismo tema hasta entonces conocidas. En la cabeza de José de Arimatea es notorio el impacto que en la escultura renacentista produjo el descubrimiento del grupo del Laoconte, al igual que el rostro de S. Juan está inspirado en otro del famoso grupo helenístico. El cuerpo de Cristo, de cuidada anatomía, muestra la huella de Miguel Ángel. Por el contrario, la ternura y serenidad dramática de las Santas Mujeres tiene cierto sabor gótico. Peculiares de su estilo son las mangas con puño, plegadas a lo largo del brazo.Durante algún tiempo se le atribuyó el grupo de la Crucifixión, más conocido por el Cristo del Corpus, hoy en el Museo de la Catedral de Jaén procedente de la iglesia de la Magdalena; pero esta obra se adscribe hoy a su discípulo Jerónimo Quijano, al igual que otras obras en la región murciana.Con el estilode J. F. Relaciona Gómez-Moreno el Crucifijo llamado de S. Agustín, en el convento granadino del Ángel Custodio, de estudiada anatomía y clásico modelado; y otro, grande, en la Sala Capitular de la Catedral de Valladolid. En Murcia también se le atribuyen dos pequeños relieves de evangelistas.Su acomodaticio temperamento le hizo actuar también como arquitecto, aunque sin serlo. Con él puede decirse que se inicia en Andalucía la arquitectura renacentista. Su gran obra arquitectónica es el primer cuerpo de la esbelta torre de la catedral de Murcia, ya iniciada en 1521 por su paisano Francisco Florentín; hacia 1522 y hasta 1526, J. F. figura como arquitecto de la torre murciana, sucediéndole, a su muerte, su discípulo Jerónimo Quijano, que continuó la obra según las trazas de su maestro. El primer cuerpo va decorado a la manera clásica con pedestal, pilastras y entablamento, así como con grupos de hornacinas y ventanas ciegas de elegante traza florentina entre pilastras llenas de finísimos grutescos. También es obra del artista florentino la sacristía de la catedral, en la que interviene asimismo como tracista de las cajonerías. Tanto la sacristía, que cubrió con elegante y original cúpula vaída, como la capilla precedente tienen interesantes portadas del maestro Jacopo, con decoración de grutescos y hornacinas con representaciones de las tres virtudes teologales, destacando, en la de la antesacristía, la central de mayor tamaño con la figura de la Fe rodeada por ángeles que descorren las cortinas de un dosel; la figura de la Fe se relaciona claramente con la Virgen de la Anunciación de la Capilla Real granadina, resultando casi idénticas sus cabezas.En 1525 acometió la obra de terminación y enriquecimiento de la iglesia de S. Jerónimo de Granada, cedida por el Emperador para la tumba del Gran Capitán, y que había sido pobremente iniciada en estilo gótico. Aprovechando casi todo lo hecho, J. F. sustituyó los pilares redondos por pilastras corintias sobre altos pedestales. También rehízo los arcos de dos capillas laterales y colocó en los hastiales del crucero retablos con hornacinas gallonadas para cobijar los emblemas heráldicos del Gran Capitán y su esposa, Da María Manrique, guardados por gigantescas figuras de guerreros, si bien estos últimos no pueden adjudicarse al artista florentino. Breve fue su intervención en esta obra, pues fallecería al año siguiente en Villena (donde se le atribuyen asimismo dos ventanas platerescas del Ayuntamiento y una pila bautismal en la iglesia de Santiago), pero no por ello dejó de motivar una gran transformación en el ánimo artístico de su continuador Diego de Siloé (v. SILOÉ, FAMILIA), y con ello en todo el arte andaluz posterior.FRANCISCO PORTELA.
BIBL.: 1. HERNÁNDEZ PERERA, Escultores florentinos en España, Madrid 1957; M. GÓMEZ-MORENO, La escultura del Renacimiento en España, Barcelona 1931; ID, Sobre el Renacimiento en Castilla. 11: La Capilla Real de Granada, "Archivo Español de Arte y Arqueología" (1925) 245 ss.; P. A. BERENGUER, El Maestro Jacopo Florentino..., "Bol. de la Sociedad Española de Excursiones" VII, 34 ss.
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