Identificación. Psicología. SOCIOL.
Categoria:
Sociología
En Psicología se entiende por i. el proceso o conjunto de procesos que nos hacen conocer algo o alguien.Para la Psicología tradicional, la i. de las cosas o de uno mismo se apoya fundamentalmente en el ser racional del hombre. La inteligencia (v.) es capaz de identificar algo de entre la información variada que recibimos en las sensaciones (v.). Del mismo modo, podemos identificarnos a nosotros mismos mediante el acto por el cual nos reconocemos como siendo los mismos, a pesar de todas las variaciones. Para la Psicología tradicional, la sensación no es diferente de la inteligencia; la sensación se concebía como una "inteligencia sintiente". Es la misma inteligencia comprometida en la sensación la que hace posible la i. de las cosas. Una vez que identificamos algo podemos comportarnos adecuadamente respecto de la problemática que nos plantea.La i. tiene lugar en el hombre mediante el conocimiento del ser mismo de las cosas, pero en los animales es más imperfecta, más sensitiva. Los animales identifican las cosas por el olor, el sabor, el ruido, etc. La i. utiliza fundamentalmente el instinto (v.), precisamente lo contrario de lo que ocurre en el hombre, que usa la inteligencia y está muy influida por el aprendizaje (v.). Un cordero puede identificar al lobo la primera vez que oye aullidos. Los animales reconocen el sexo de sus congéneres por el colorido, el olor, etc. Todos estos conocimientos sobre la i. se han visto enriquecidos con los avances de la Psicología dinámica y el Psicoanálisis. El niño, cuando nace, no reconoce los objetos. La primera relación objetal que tiene es precisamente con la madre. Los medios de que se vale el niño para la i. primera son la imitación y la introducción de las cosas en la boca. 1. en estas primeras fases de la vida significa incorporarse algo. I. e identificarse son el mismo y único proceso.Cuando el niño va siendo mayor realiza un proceso de i. con los padres. Esos padres, exteriores, empiezan a estar presentes en su propia conciencia y forman parte integrante de su personalidad. La forma en que el niño se identifica con las cosas y las personas que le han servido como patrones de i. influyen en su vida posterior. El camino por el cual una persona se reconoce a sí misma depende de una serie de factores exteriores. El niño que no es querido por sus padres, que es identificado como malo, adopta una actitud negativa hacia sí mismo, que a su vez influye en sus procesos de i. posterior.La i. es para el Psicoanálisis (v.) un mecanismo de defensa, que se emplea para solucionar un conflicto determinado (v. COMPLEJOS).Según el Psicoanálisis -influido en esto, como en otros puntos, por una concepción mecanicista del comportamiento de la persona- los procesos de i. que influyen sobre la forma de comportarse el hombre suelen estar reprimidos en el inconsciente (v.), de forma que, en la mayoría de los casos, dichos procesos sólo pueden hacerse evidentes mediante la práctica de un análisis psicológico. Además, siempre según el Psicoanálisis, los procesos de i. están intimamente ligados a los deseos amorosos o libidinosos. Identificarse con alguien es querer "ser como", mientras que querer a alguien es querer "tener a". Identificación y deseos son pues vistos como mecanismos que se hallan muy próximas en el inconsciente.Dejando aparte la interpretación unilateral del Psicoanálisis, se puede decir que el proceso de i. es tarea de toda la persona, y no sólo de la actividad sensorial, ni tampoco de una inteligencia abstractamente considerada. La i. es en cada persona una manifestación de su temática personal, o más exactamente una respuesta de todo su ser al influjo que le llega del ser real exterior. Advirtamos por eso que, en cualquier caso, es posible identificar las cosas como son: tal es la expresión máxima del equilibrio y del desarrollo mental.MONEDERO GIL.
BIBL.: P. OSTERRIETH, Psicología infantil, Madrid 1965; A. FREUD, El Yo y los mecanismos de defensa, 4 ed. Buenos Aires 1965; J. PIAGET, Psicología de la inteligencia, Buenos Aires 1955; L. CARMICHAEL, Manual de Psicología Infantil, Buenos Aires 1952. C.
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