Identificación. Derecho Penal. DER.
Categoria:
Derecho
En sentido gramatical, identificar es comprobar si una persona o cosa es la misma que se supone o busca. En sentido jurídico-penal, la i. es una rama de la policía científica o criminalística que tiene por objeto fijar la identidad de los delincuentes, a efectos de reincidencia, y aportar los datos necesarios para el esclarecimiento del autor y de las circunstancias del delito. (v.). El principio general que la inspira es el de seleccionar y agrupar las características que, tanto cuantitativa como cualitativamente, sean peculiares de un solo individuo y, por ello, sirvan para distinguirlo de cualquier otro. La i. constituye hoy una imperiosa necesidad del Derecho penal (tanto sustantivo como adjetivo), sin la cual sería imposible el funcionamiento de algunas modernas instituciones (Registro de penados, reincidencia, ficheros policiacos, etc.).Esta necesidad se ha sentido en todos los tiempos, y los métodos de realizarla son proporcionales al nivel cultural de cada época: bárbaros durante el Antiguo Régimen, meramente empíricos hasta finales del s. xix, y científicos desde entonces hasta hoy. Al primer periodo pertenecen las marcas con hierro candente y las mutilaciones como medios de i. Abolidas éstas con motivo de la Revolución francesa, a mediados del s. xlx se recurre a técnicas descriptivas en los datos fisionómicos y las peculiaridades de cada hombre, desprovistas en absoluto de carácter científico y sin adaptación a norma o plan alguno (estatura, color de la piel, ojos y pelo, aspecto de la cara y barba, etc.). Este procedimiento resultaba insuficiente, por ser estos datos muchas veces comunes a gran número de individuos, y con frecuencia incluso arbitrarios, por estar condicionados por la subjetiva interpretación de quien los recogía. El periodo científico de la i. se inicia precisamente para salvar estos inconvenientes, y nace al amparo de los progresos realizados por la Antropología. Tras la superación de una serie de métodos más o menos afortunados, pero siempre prácticamente ineficaces, se imponen el antropométrico y, en la actualidad, el dactiloscópico.El método antropométrico tiene su base en la utilización sistemática de las mediciones óseas de cada individuo. Fue ideado por A. Bertillon en 1879, apoyándose en estos tres principios: a) la estabilidad del esqueleto humano desde los 25 años; b) la variedad de dimensiones que presenta éste de una persona a otra; y c) la facilidad y precisión con que pueden verificarse las medidas tomadas sobre el hombre. Sobre esas medidas se obtiene la ficha antropométrica, en la que figuran además de la fotografía de busto (de frente y perfil), los datos métricos del individuo (estatura, envergadura, longitud y anchura de la cabeza, diámetro bicigomático, altura de la oreja derecha, etcétera) y las señas personales. Estas fichas se clasifican en un fichero especial, pensado especialmente para obtener con la máxima rapidez y seguridad la ficha que se pretende buscar. Al poco tiempo de su formulación, el método de Bertillon fue adoptado por muchos países europeos y americanos. En España, se introdujo por RD de 10 sept. 1896, confiando su aplicación a los doctores Simanca y Olóriz.El método dactiloscópico determina la identidad personal del individuo mediante el examen y comparación de sus huellas dactilares. Se basa científicamente en tres cualidades de estas huellas: a) su inmutabilidad, pues permanecen siempre iguales desde la vida intrauterina hasta la muerte; b) su inalterabilidad, pues tienen su origen en una formación en el grueso de la dermis y, aunque se produzcan quemaduras, lesiones o desgastes de la epidermis, no sufren variación duradera, reapareciendo el dibujo digital cuando se regenera la epidermis; c) la variedad hasta el infinito de los citados dibujos, resultando imposible que dos individuos tengan iguales huellas. Aunque existen trabajos anteriores sobre los dibujos de las crestas papilares, hasta 1823 no surge la idea de su aplicación a la i. En ese año, el fisiólogo de Praga J. A. Purkinge llega a una conclusión fundamental: el dibujo digital es siempre el mismo en cada ser, desde el sexto mes de la vida intrauterina hasta después de su muerte. Trabajos posteriores demuestran la variedad de los dibujos. Estos descubrimientos resultaban poco prácticos mientras no se obtuviera una clasificación que facilitara la función de i. Esta labor la realizan Galton (1890), Vucetich (1891) y el español Olóriz (1908), que perfecciona el método con su descripción del delta. A partir de estas aportaciones, el método dactiloscópico se generaliza para la i. de delincuentes y desplaza al antropométrico. Hoy se ha impuesto en todo el mundo.J. A. SAINZ CANTERO.
BIBL.: J. CALICO, La identificación personal, Barcelona 1941; J. GAYET, Manual de la Policía científica, Barcelona 1962; P.-F. CECCALDi, La Criminalistique, París 1962.
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