Ecuador, República de El. Arte I. ARTE
Categoria:
Arte
1. Época prehispánica. Considerando como un conjunto al E. cabría señalar en primer lugar el hecho de que las grandes regiones en las que se puede dividir su territorio corresponden a tres áreas culturales diferentes: el Oriente forma parte del área amazónica; la Sierra es una prolongación septentrional del área andina; la Costa podría considerarse como una parte del área intermedia. Esa diversidad explica también las diferentes influencias que llegan al E., por lo que, en conjunto, es una región de las más importantes de Sudamérica (v. III, 2).Muchos autores se han ocupado en evidenciar las innegables relaciones entre la Costa ecuatoriana y Mesoamérica. Rasgos tan llamativos como las vasijas trípodes y otros de no menor importancia, como la pintura iridiscente, o los tipos de las figurillas de Esmeraldas, han hecho pensar que lo mesoamericano tiene un gran peso en la configuración cultural del E. prehispánico. Las influencias colombianas por el altiplano fueron también muy importantes. Por último, la conexión de la Sierra ecuatoriana, sobre todo con las culturas del Perú, resulta muy clara y en algún momento, al final del s. XV, llegaron a quedar englobadas dentro del territorio del imperio inca. Para una exposición más explícita, tendremos en cuenta lo que antecede, dividiendo netamente la Sierra de la Costa.La Costa ecuatoriana. En los últimos años y, gracias sobre todo a los estudios de Emilio Estrada, Betty Meggers y Clifford Evans, el conocimiento de la Costa ecuatoriana ha progresado considerablemente. El trabajo se ha concentrado sobre todo en la región del Guayas y Manabí, donde se señalan una serie de culturas, Valdivia, Machalilla, Chorrera, Guangala, Quevedo-Milagro y Manteña, que forman un desarrollo completo, desde formas muy antiguas que se remontan al 3500 a. C. hasta la época de la conquista incaica.La cultura Valdivia representa una forma arcaica que se emparenta con las de Tlatilco en Mesoamérica, Monagrillo en Panamá y Barlovento en Colombia. La aparición de una cerámica ya muy desarrollada, rica y variadamente decorada y con una técnica muy perfecta en unas fechas sumamente remotas, plantea el problema del origen de esa cerámica y quizá el de toda la americana. Los autores mencionados han presentado una tesis basada en la relación estilística y cronológica de esa cerámica con la de la cultura Jomón, del Japón, según la cual habían sido pobladores asiáticos los que introdujeron esa técnica en la costa del Guayas. Abundan en la cerámica de los yacimientos Valdivia las formas diversas de cuencos más o menos profundos, las ollas globulares, etc. Son muy características también las figuritas representando mujeres de amplios senos y larga cabellera. Además de este material pueden mencionarse numerosos instrumentos de piedra, como raederas, martillos, metates, machacadores, pulidores, taladros, cuchillos, pesos para pescar, etc. Hay igualmente raederas, pulidores, anzuelos y otros objetos de concha, así como taladros o punzones de hueso.En la provincia de Manabí, al S de río Chone, hay una serie de yacimientos entre los que destacan Manta, Cerro jaboncillo, La Plata, etc., con una cerámica negra pulida muy característica. Son igualmente muy típicos unos sillones de piedra de los que se han encontrado numerosos ejemplares. La costa sur del E., poco conocida todavía, es, sin embargo, de gran interés, por cuanto las relaciones comerciales y culturales con la costa norte del Perú debieron ser continuas y muy intensas.Finalmente, el litoral de Esmeraldas, con un yacimiento de primerísima importancia, La Tolita, y con un material arqueológico de gran valor y belleza, aún no ha sido suficientemente estudiado como para encontrar claramente estratificada la supuesta sucesión cultural de la zona. En esta región se halla un mayor número de rasgos que pueden calificarse de mesoamericanos o centroamericanos: pintaderas, vasos can pico y puente, vasos trípodes, figuritas, etc. Atacames, Río Verde, Esmeraldas y La Tolita serían los principales núcleos urbanos, junto a un sinnúmero de poblaciones menores. Además de la cerámica, Esmeraldas destaca en el conjunto del E. por ser una región (aunque los hallazgos se hacen principalmente en La Tolita) donde la metalurgia alcanzó un alto nivel. Los trabajos en cobre, oro, plata y platino de ese yacimiento son de una perfección y minuciosidad realmente extraordinarias. Las piezas de adorno en miniatura, trabajadas por el sistema de laminado y recorte, se cuentan entre las mejores de las halladas en E.La Sierra ecuatoriana. Los estudios arqueológicos en la región serrana aún no han sido lo suficientemente extensos y sistemáticos como para poder ofrecer una secuencia semejante a la de la Costa. No obstante, hay numerosos datos aislados en Carchi e Imbabura y en las regiones de Tungurahua-Chimborazo, Azuay-Cañar y Loja, en las que se definen una serie de estilos cerámicos, como el protopanzaleo de la clasificación de Jijón y Caamaño, el tuncahuán, el estilo guano o la cerámica de Elen-Pata, etc.La invasión de los incas, que nunca pudo vencer la resistencia de los grupos tribales de la Costa, dominó plenamente, aunque con continuas guerras en el altiplano, a pesar del breve tiempo en el que se produjo esa ocupación. Las ruinas de Ingapirca pueden ser, a este respecto, un símbolo de ese momento último en la evolución histórica de los pueblos prehistóricos del E.V. t.: 111, 2.J. ALCINA FRANCH.
BIBL.: J. ARAUZ, La Tolita, Quito 1946; W. C. BENNETT, Excavations in the Cuenca region. Ecuador, New Haven 1946; G. H. S. BUSHNELL, The archaeology of the Sta. Elena peninsula, Londres 1951; D. COLLIER, Archaeology of Ecuador, en Handbook of South American Indians, 2, Washington 1946; E. ESTRADA, Prehistoria de Manabí, Guayaquil 1957; R. d’HARCOURT, Archéologie de la province d’Esmeraldes, "Journal de la Soc. des Américanistes" 34, París 1947; J. JIIÓN Y CAAMAÑO, Puruhá, Quito 1927; B. MEGGERS, Ecuador, Londres 1966; B. MEGGERS, C. EVANS y E. ESTRADA, Early Formative period of Coastal Ecuador, Washington 1965; M. H. SAVILLE, The antiquities of Manabí, Nueva York 1907-10; J. ALCINA, Manual de Arqueología americana, Madrid 1965, 562-581.
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