Ecología. Ecologia Escolar. EDUC.
Categoria:
Educación
La E. es una ciencia relativamente reciente (la denominación pertenece a E. Haeckel, zoólogo y filósofo alemán, que la creó en 1869) que estudia las relaciones de influencia o dependencia entre los seres vivos y el medio en que se encuentran. Por su etimología, del griego oikos, "casa", puede apreciarse el sentido de fijación a un emplazamiento determinado. No puede ser confundida con la Biogeografía, pues a ésta solamente interesa la distribución territorial de los seres vivos, estudiados con propósito más bien descriptivo, mientras que la E. estudia la estructura y conducta de estos seres según los influjos que reciben del medio (cfr. A. Maíllo, Problemas de Ecología escolar, Madrid 1960, 11). Existe lógicamente una E. humana, una E. cultural y, dependiente de esta última, una E. escolar. Cuando aquí se habla de escuelas, naturalmente se hace referencia lo mismo a los centros primarios que a los de estudios medios, superiores, de investigación, etc.La E. escolar, que es también un capítulo necesario dentro de una completa organización escolar (v. ESCUELA II), es el ordenamiento educativo en función de la realidad geográfica, social y cultural en donde la escuela se halla localizada. Cuando hay que configurar culturalmente un país, a la escuela corresponde introducirse en todos los ambientes, integrarse en ellos y desarrollar su acción formativa. Pero los ambientes son muy diversos, por lo cual diversas habrán de ser también las escuelas que en ellos se instalen, y variada será la problemática de adaptación a los mismos. Sin duda, la primera función que ha de realizar la escuela debe ser comprender a la perfección el medio en que se encuentra y su papel en ese medio. Los aspectos geográficos, históricos, sociales, culturales, etc., imprimen un carácter especial a cada ambiente, muy a tener en cuenta a la hora de cualquier programación educativa específica. Pero estas acertadas reflexiones de sociólogos y educadores no han tenido demasiado eco, y así nos encontramos con escuelas cortadas por el mismo patrón, instaladas en comarcas muy diferentes.La escuela según el ambiente. Según una recomendación adoptada por la Conferencia Int. de Instrucción Pública, celebrada en Ginebra en julio de 1968, medio es "todo lo que es exterior al ser humano, lo que le rodea más o menos inmediato, el conjunto de las acciones y de las influencias que se ejercen sobre él y a las cuales reacciona". Se refiere a acciones o influencias de la Naturaleza, del clima, de la vida en la ciudad, en zona rural, del ambiente moral, del ambiente social, etc. En nuestro estudio ecológico vamos principalmente a referirnos al ambiente como realidad cultural. En este sentido, podemos hablar de los siguientes: urbano, rural, suburbial y residual. Como ya se ha dicho, la escuela debe ajustar su acción educativa a estos ambientes y ha de procurar la integración de cada uno de sus alumnos en el proceso social próximo y, por éste, en el general.El ambiente urbano se caracteriza, en su aspecto cultural y social, por un aumento de las oportunidades de promoción cultural y una disminución del trato o intimidad social, más propio de la pequeña villa. La mentalidad de la gente se hace más realista y la lucha por la subsistencia resulta más apremiante y angustiosa. La escuela de la gran ciudad acentuará su nota en el aspecto humanizador de la cultura, intentando salvar aquellos valores del espíritu que están amenazados de quedar marginados.El ambiente rural es aquel en que la población es predominantemente campesina, el clima cultural que lo rodea es muy bajo y se aprecia con evidencia la escasez de oportunidades y de elementos de trabajo. Hoy todavía, en gran parte de los países del mundo, existe un panorama de ambiente rural. La escuela rural, por ello, merece una atención fundamental. Reparemos en el hecho de que, en estos países, el 70% de la población que asiste a las clases lo hace en una de estas escuelas.El suburbio (de sub-urbis, debajo de la ciudad) es un barrio bajo de la gran ciudad que se ha formado generalmente con la población procedente de las zonas rurales de escasos recursos. "Por la calidad de su población podemos distinguir entre suburbios de centrifugación o marginales, habitados preferentemente por gentes de vida dudosa (maleantes, gitanos, "caballeros de industria", etc.) o suburbios de inmigración, formados por las masas campesinas que llegan a las grandes ciudades a consecuencia del éxodo rural" (A. Maíllo, o. c. 47). Los problemas de escolarización y "culturalización" de estos ambientes son múltiples y de difícil solución. La variedad de procedencia de sus gentes y la intrusión de personas de irregular conducta hacen que el esfuerzo del educador, más dificultoso aquí y menos comprendido, sea equivalente a un verdadero apostolado. La labor de la escuela en el ambiente suburbano ha de reparar sobre todo en el aspecto humano del alumnado. El conocimiento de los muchos problemas personales o familiares de los educandos revelará las causas de la conducta o el rendimiento escolar de los mismos. Amor y comprensión son las armas más eficaces que puede utilizar el educador de suburbio. La ayuda que en este ambiente pueden prestar las asistentes sociales es de suma importancia. También se hace muy necesaria la existencia de escuelas maternales, de párvulos y guarderías infantiles, que solucionen el problema de la asistencia a los niños cuyas madres han de abandonar diariamente el hogar por causa de su trabajo.El ambiente residual está constituido por la población remanente, bien de una zona campesina, bien de una ciudad, y formado en el primer caso por razón del éxodo rural, y en el segundo, comúnmente, por el movimiento de la gente hacia barrios nuevos de la periferia de la ciudad. Esta población queda de ordinario bastante olvidada, e inicia así un retraso que se ve acentuado por el natural progreso histórico exterior. Los problemas típicos de organización escolar en este ambiente residual se refieren a la supresión, transformación, traslado de escuelas, etc.Medio ambiente y programa específico escolar. La labor de la escuela no será completa si no queda "ubicada" dentro de la complejidad sociocultural a la que pertenece. La planificación de las tareas escolares, que atiende siempre a la normativa general incluida en los distintos cuestionarios de materias, resolverá esta integración. Pero los cuestionarios resultan casi siempre inconcretos y no queda más remedio que acudir a los programas específicos para la realización del trabajo escolar ordinario o el proyecto de acción precisa en alguna ocasión determinada. La confección de los programas escolares debe hacerse desde la misma escuela, por los propios docentes o por los directores, atendiendo a todas las realidades circundantes concretas, locales, sin olvidarse de enlazar con las de carácter provincial, nacional o incluso internacional. En el desarrollo de cada tema, los alumnos llegarán de esta manera a captar las realidades naturales y sociales que les rodean, integradas en el contenido del mismo tema. No puede todavía caerse en el error de las programaciones uniformes, que, divorciadas de la realidad que rodea a los alumnos, no surtirán los efectos deseados. No es acertado, p. ej., programar del mismo modo para ambientes agrícolas que para industriales, mineros o marítimo-pesqueros. Si no en la fijación de los objetivos, estos diferentes medios influirán en la determinación de las actividades y experiencias y en la asignación de los materiales y recursos didácticos a emplear. Si la confección de los programas se hace, por medio de equipos, éstos deben pedir la colaboración de personas, establecimientos o instituciones de la localidad que puedan aportar datos o información sobre aspectos sociales o económicos del lugar, intentando averiguar también las aspiraciones de las familias sobre aspectos de la educación de sus hijos.D. DEL RÍO SADORNIL.
BIBL.: A. MAÍLLO, Problemas de Ecología escolar, Madrid 1960; VARIOS, Escuela y comunidad, Madrid 1969; VARIOS, Estudio del medio ambiente, "Vida Escolar" 106-107, Madrid 1969; V. GARCIA Hoz, Libro de trabajo de la vida social, Madrid 1960: VARios, La escuela dé la pequeña comunidad, "Vida Escolar", 109-110, Madrid 1969; W. H. KILPATRICK, La función social, cultural y docente de la escuela, 6 ed. Buenos Aires 1960; E. G. OLSEN, La escuela y la comunidad, México 1951; F. ACEVEDO, Sociología educacional, Sáo Paulo 1954; A. QUINN JAMES, Human Ecology, Nueva York 1950; J. SARGENT, Education and Society, Londres 1955.
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