Cádiz ARTE
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Arte
ARTE. Provincia. Era obligado que esta provincia y la capital homónima, las más meridionales de España, punto obligado de paso a o desde África y vigía de la confluencia entre Atlántico y Mediterráneo, resultasen solar de numerosas y sucesivas culturas con lógicos respaldos arqueológicos y artísticos. Ello comenzaría en el pospaleolítico, mediante la asombrosa originalidad y vivacidad de las pinturas del llamado Tajo de las Figuras, cerca de la laguna de la Janda, entre Casas Viejas y Vejer de la Frontera, uno de los más valiosos testimonios del arte rupestre español. Mucho después, la constancia de la cultura púnica se revela en la necrópolis de C. y en el tan justamente famoso sarcófago antropoide de la misma ciudad, conservado en su museo. La dominación romana revela su importancia, no sólo mediante la copiosa epigrafía, sino por las ruinas de la ciudad de Belo o Bolonia, en Sanlúcar de Barrameda, de las que lo más notable son los restos del templo de Júpiter y los del teatro.El dominio visigodo apenas ha dejado sino restos epigráficos, pero el musulmán ya se revela mucho más potente con monumentos del porte de los castillos de Tarifa y Jimena de la Frontera y las torres de las iglesias de Grazalema y colegiata de Jerez, amén de abundancia de restos menores. Ya de estilo gótico, el monumento más selecto será la iglesia de Santiago, en Jerez de la Frontera, con partes capitales del s. XIII, si bien muy añadida en tiempos posteriores. Otras iglesias de la misma localidad, las de S. Marcos y S. Miguel, son bellas estructuras del s. xv, como las de S. María en Arcos de la Frontera y en Medina Sidonia. Dé lo posterior, continúa siendo Jerez de la Frontera el centro de arte gaditano más privilegiado, tanto por su consistorio o casa de Cabildo, bonita estructura renacentista alzada en 1575 por Andrés de Rivera, Martín de Oliva y Bartolomé Sánchez, como por la espléndida Cartuja, obra de los s. xv a xvii, de notables proporciones y variedad de estilos, y que albergó el grandioso retablo de Zurbarán, luego descuartizado. De arquitectura civil privada, recordemos los palacios de Puerto de Santa María, especialmente el de los VillaReal de Purullena, con riquísimos interiores de decoración no inferior a la de algún real sitio.Ciudad. En C. se nota la ausencia de toda monumentalidad de los xiii a xvi, ya que, aun siendo temprana la fecha de su reconquista por Alfonso X (1262, no sin interrogante), el total saqueo por los ingleses en 1596, con abundancia de destrucciones, privó a la ciudad, sin duda, de lo más interesante de su patrimonio artístico. Con ello, lo más viejo de C. será parte de su muralla, del xvi, bien que completada en los xvii y xviii, resaltando la Puerta de Tierra, de 1755. Hay edificios privados de buen barroco sexcentista, como la Casa de las Cadenas (1693) y otra en la plaza de S. Martín (1686), pero lo más sustantivo de la arquitectura gaditana es setecentista, como el oratorio de S. Felipe Neri, famoso por haber sido sede de las Cortes de Cádiz y que se concluyó en 1719. El airoso ayuntamiento fue proyectado en 1712 por planos de Pedro Ángel Albisu y acabado por Torcuato Benjumeda, el mismo arquitecto que levantaría el edificio de la cárcel. Naturalmente, el edificio más prócer de la ciudad es la catedral, postrera en fecha a todas las españolas. Dio los planos en 1722 el arquitecto V. Acero (v.); se suceden en la dirección de las obras Gaspar y Torcuato Cayón, más tarde Manuel Machuca, y en 1838 se inaugura el templo, si bien los trabajos continuarían hasta 1853. De tres naves, capilla circular, gran girola y crucero poco acusado, esta catedral es de considerable belleza y cierra con la mayor dignidad el largo ciclo de sus hermanas, siendo inolvidable su silueta junto al Atlántico.Sin posibilidad de mencionar otros monumentos gaditanos, cumple mencionar la Santa Cueva, construida por Benjumeda en 1783, y para la que pintó Goya, ex profeso, tres considerables cuadros: La Cena, El milagro del pan y de los peces y El convite del padre de familia. Con esta alusión a unas insignes pinturas y a las de Zurbarán, que son honor del museo.de Bellas Artes, de obligada visita, se cierra nuestra apresurada visita a la ciudad y provincia de C., mil veces más rica en monumentalidad de lo que de aquí pueda inferirse.J. A. GAYA NUÑO.
BIBL.: C. PEMAN Y PEMARTíN, El Arte en Cádiz, Madrid 1930; J. ROMERO DE ToRREs, Catálogo monumental de España. Provincia de Cádiz, Madrid 1934.
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