Caballerías, Libros de II LIT.
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Literatura
LITERATURA ESPAÑOLA. La novela de c. si se tiene en cuenta la acepción más difundida del término, se desarrolló en la península Ibérica en plena Edad Media y llegó a su apogeo durante la primera mitad del s. xvi, aunque gracias a las traducciones a los principales idiomas de Europa siguió conservando cierta popularidad en el extranjero hasta fines de la centuria siguiente, y nunca han dejado de aparecer ediciones y arreglos esporádicos de las mejores novelas de este género. Para explicar este tipo de novela, conviene precisar sus orígenes. Éstos son bastante complejos, pues han de buscarse en la fusión de la epopeya nacional francesa (chanson de geste, v.), la cual versa principalmente sobre las fabulosas hazañas de paladines franceses en sus cruzadas contra los musulmanes durante la época carolingia con el romance (roman) artúrico también francés pero con base céltica.1. Los poemas artúricos. En estos poemas artúricos (V. BRETAÑA, MATERIA DE) se destacan dos móviles nuevos: el combatir por amor a una dama o en defensa de ella, y la magia. También hay que tener en cuenta dos influencias secundarias: 1) la de versiones medievalizadas (en francés o latín) de los grandes temas de la Antigüedad clásica (sitios de Troya y Tebas, conquistas de Alejandro Magno y julio César); 2) la de los relatos medievales de las cruzadas a Tierra Santa. De las epopeyas francesas las más importantes se agrupan dentro del llamado ciclo carolingio (Chanson de Roland, sus variedades y obras afines; subciclo de Guillaume d’Orange y el de los rebeldes contra Carlomagno tales como Renaud de Montauban y Doon de Mayence).En cuanto a los romances (romans) sobre el rey Artús y la Tabla Redonda, y sobre Tristán e Isolda, consta que, a pesar de estar arraigados en mitos y leyendas de Irlanda, Gales, Cornualles y Armórica (reunidos los más en la fabulosa Historia regum Britanniae, 1137, del inglés Godofredo de Monmouth) y en la leyenda de José de Arimatea injertada en la demanda del misterioso Graal, su móvil dominante, el amor cortés, incluso el servicio feudal a una dama casada, no se remonta más allá del s. XII. El aristocrático concepto del amor cortés, tal como fue desarrollado en Francia por ciertos poetas, se debe en gran parte al apoyo que recibieron éstos y los tempranos trovadores provenzales, por parte de Leonor de Aquitania (ca. 11221204), reina sucesivamente de Francia y de Inglaterra, y al de sus hijas, las condesas de Champaña y Blois. La condesa María de Champaña patrocinó a Chrétien de Troyes (v.), ilustre autor de poemas sobre temas artúricos en los que se incorporaron las novedades del amor cortés, codificado separadamente por otro protegido de la condesa, el erudito Andrés el Capellán (Andreas Capellanus) en su tratado latino, De arte honeste amandi. Y no se olvide que otra Leonor, hija de Enrique II de Inglaterra y de la antedicha Leonor de Aquitania, se casó con Alfonso VIII de Castilla; y que, aparte de esto, la Historia de Godofredo de Monmouth se utilizó para la compilación de la General Estoria en la corte de Alfonso el Sabio. E iban de país en país los errantes trovadores provenzales difundiendo nociones del amor cortés en los versos que cantaban o recitaban ante las señoras de los castillos y con frecuencia en las cortes, bajo patrocinio real. Esta poesía trovadoresca ejerció tanta influencia en Galicia y Portugal que también en Castilla y León se puso de moda escribir versos parecidos en gallegoportugués.2. La Vulgate. En Francia la redacción en prosa de los antedichos romances y epopeyas data de lá primera parte del s. XIII. Además del Perlesvaus (antes de 1250), en el que se trata de la demanda del Santo Grial, conviene mencionar el grupo de romans artúricos conocidos hoy día por el título colectivo de Vulgate (Vulgata, antes de 1240). La Vulgate consta de los siguientes romans: Lancelot (Lanzarote), Queste del Saint Graal y Estoire del Saint Graal (sobre José de Arimatea), Mort Artu y Estoire de Merlín. Poco después de 1240 se hizo una versión abreviada (denominada del PseudoBoron) de este ciclo, de la cual no sobreviven en francés más que fragmentos. En este ciclo del PseudoBoron se llegó a asociar a Tristán y sus amores con lo artúrico propiamente dicho. Más tarde se agregó a este ciclo (que carecía del Lancelot) un Brait (baladro) de Merlín, del que sobrevive sólo el Baladro español. Es esta versión de la Vulgate, abreviada a pesar de sus adiciones posteriores, la que pasó al portugués y al español e influyó enormemente en los 1. de c. compuestos poco después en la Península, aunque la influencia directa de la Vulgate francesa siempre existió.Conviene mencionar las refundiciones españolas procedentes directa o indirectamente de la Vulgate y obras afines. Son: Lanzarote, Estoria de Merlín, Tristán de Leonís, Libro de losef Abarimatía, Baladro del sabio Merlín y La demanda del Santo Grial (incluso La muerte de Artús). De estas refundiciones se conservan en español versiones enteras pero tardías de Tristán, Baladro y Demanda, juntamente con fragmentos de Merlín, losep y Demanda. Durante la época de estas refundiciones (desde fines del s. xiii hasta mediados del xiv), se hicieron asimismo refundiciones gallegas o portuguesas de los antedichos relatos, desgraciadamente no conservadas. sino en versiones tardías. En cuanto a las epopeyas francesas, consta que de ellas los arreglos españoles en prosa conservados son principalmente del s. xvi, aunque remontando a la misma época que las novelas artúricos. Naturalmente en ellos no se hace hincapié en el móvil del amor cortés tan característico del género caballerésco artúrico. Son los siguientes: Carlo Maynes (Mainete) y Sebilla, Enrique fi de Oliva, Carlomagno y los doce pares, y Espejo de caballerías (que trata de Renaud de Montauban y sus hermanos). Más importante es el larguísimo relato misceláneo titulado La gran conquista de Ultramar (s. xiv), compuesto en español pero basado principalmente en las diversas chansons francesas de las cruzadas a Tierra Santa (post Guillermo de Tiro), y conteniendo alguno que otro eco de temas carolingios (Mainete, Berta de los pies grandes).3. El Caballero Zifar. Los historiadores de literatura española suelen decir que el primer 1. de c. propiamente tal es El Caballero Zifar. Es cierto que este libro se compuso durante la primera parte del s. xiv, probablemente antes que el Amadís primitivo. Igualmente es cierto que encierra muchos elementos caballerescos, incluso algunos artúricos. Pero en fin de cuentas es novela híbrida, pues su enredo se basa, en parte, sobre la leyenda hagiográfica de S. Eustaquio o Plácido, leyenda muy difundida en el Occidente durante la Edad Media, bordada con aventuras a la manera de las novelas bizantinas. Además, su libro II está principalmente dedicado a amonestaciones moralizantes dadas por el rey Mentón a sus hijos y acompañadas de apólogos ilustrativos, lo que recuerda la novela oriental. En cierta ocasión la Virgen se aparece para sacar de apuros a la esposa de Zifar. Se utiliza también el conocido tema de la inocente mujer perseguida. En cambio, se intercala la historieta artúrica de la Doncella del Lago, en la que también se encuentran reminiscencias de la leyenda folklórica Roberto el Diablo, tema de un roman francés.4. El Amadís de Gaula. Muchísimo más importante en la historia literaria europea es el Amadís de Gaula,. primer 1. de c. a lo artúrico, que, a pesar de sus fuentes francesas (versiones francesas e hispánicas de la Vulgate), es indiscutiblemente una creación hispánica. A excepción de algunos fragmentos manuscritos, sólo se conserva hoy día la refundición de Garci Rodríguez de Montalvo (m. ca. 1504), regidor de Medina del Campo. La primera edición conocida es de 1508. Hasta hace poco, los críticos más autorizados, especialmente Menéndez Pelayo, basándose en ciertos testimonios textuales creían que el Amadís más primitivo (de uno o dos libros) fue compuesto a fines del s. xiii por un tal Juan Lobeira (125885), poeta gallego o portugués. Otros abogaban por una fecha no muy posterior sin precisar el autor. Los antedichos testimonios son: 1) un poema lírico interpolado (en el libro II del Amadís) cuyo original, en portugués, es de Lobeira; 2) la mención de una enmienda propuesta por el infante D. Alfonso de Portugal al episodio de Briolanja, enamorada de Amadís. Este D. Alfonso había sido identificado por varios críticos, incluso Entwistle, como el cuñado expatriado del infante castellano D. Juan Manuel. Teniendo en cuenta estos testimonios, es muy probable que el poema de Lobeira fuese interpolado ca. 1375 por algún refundidor para honrar las bodas de dos infantas reales llamadas Leonor, la una hija de Enrique II de Castilla y la otra una princesa aragonesa desposada con el futuro Juan I de Castilla; y en su concepto el infante Alfonso de Portugal fue el desgraciado joven príncipe portugués desposado y casado en 1490 con la infanta Isabel, hija de los Reyes Católicos. Este príncipe residió en Castilla durante los meses que, mediaron entre sus desposorios y su boda.Siendo Medina del Campo la residencia predilecta de Fernando e Isabel, parece muy posible que llegase D. Alfonso a oír hablar de Montalvo "el del Amadís" y a conocerle. Dado que lo antedicho tenga validez, no queda motivo de datar el Amadís primitivo como antes de 134550, periodo de las primeras menciones autenticadas todas ellas encontradas en obras españolas, no habiendo ninguna alusión anterior a un Ainadís portugués. En cambio, es muy pbsible que algún Lobeira refundiera alguna primitiva versión española. El bien difundido conjunto de conjeturas y deducciones elaborado por Menéndez Pelayo y otros críticos queda puesto en duda desde 1957, año en que el prof. A. RodríguezMoñino y sus colaboradores Rafael Lapesa y A. Millares Carlos publicaron cuatro fragmentos de un manuscrito del libro III del Amadís. Estos eruditos, a consecuencia de un detenido estudio de los fragmentos, han determinado que son de principios del s. xv, que están escritos en un español que revela algunos rasgos lingüísticos ligeramente leoneses o fronterizos, y que el original del libro III sería de más extensión que su refundición por Montalvo. Además, la mención en ellos de Esplandián y su ayo Nasciano derriba la previa opinión corriente de que éstos eran personajes inventados por el medinense. Y poco antes la insigne erudita María Rosa Lida de Malkiel, en apoyo de la opinión de C. García de la Riega, había demostrado que el primitivo libro III tenía por desenlace la muerte de Amadís en combate singular con su hijo Esplandián, quien no había reconocido a su padre armado.El autor de este artículo se ha esforzado en demostrar en otros estudios que los libros I y II del Amadís primitivo fueron efectivamente una novela moralizante y disciplina regum en la que Amadís, como encarnación de todas las virtudes, luchaba con éxito contra los pecados capitales personificados por sus sucesivos adversarios, pero que no pudo valer contra el "mezclamiento" representado por dos malos consejeros envidiosos de su proeza y de la de los otros caballeros extranjeros que servían al rey Lisuarte. En el libro III primitivo, casi seguramente agregado por otro escritor, se inició el antagonismo al amor cortés y a la e. artúrica, antagonismo desarrollado más completamente por Montalvo en el libro IV y las Sergas de Esplandián (libro V), los que parecen en gran parte elaborados de materiales sobrados de dicho libro III primitivo. En estas secuelas, probablemente completadas y circuladas por Montalvo antes de terminar la refundicián de los tres primeros libros, la refundición sustituye al caballero que combate en nombre de su amada por gloria personal y para "enderezar tuertos" por el guerrero que en nombre de Dios y la patria lucha contra los turcos y demás "paganos", un cambio de móvil que refleja las preocupaciones españolas de fines del s. xv.La primera edición autenticada de las Sergas de Esplandión es de Sevilla (1510). Durante el s. xvi se imprimieron al menos 24 ediciones del Amadís, libros IIV. El éxito de la obra, ya popularizada en el siglo anterior por el Amadís primitivo divulgado en manuscritos, ocasionó a partir de 1510 un diluvio de continuaciones dentro de la Península, de las cuales, juntamente con los cuatro primeros libros, la mayor parte se tradujeron al francés, italiano, inglés, holandés y alemán, además de inspirar otras continuaciones en el extranjero. Por lo general, los continuadores del Amadís, autores de los libros VIXII, procuraron seguir las huellas de Montalvo en cuanto a orientación antiartúrica y traslado de escena al Cercano Oriente. Pero casi todos ellos pecan de extravagantes, y en cuanto a estilo ninguno puede rivalizar con Montalvo. Entre estas secuelas las de más mérito y más popularidad contemporánea fueron escritas por Feliciano de Silva (ca. 14921560), autor del libro VII, Amadís de Grecia y Perión de Gaula (Sevilla 1514), que mereció las alabanzas de Cervantes; del libro IX, Crónica de Amadís de Grecia, que contiene elementos pastoriles; y de los libros X (1532) y XI (1535, 1551), que versan sobre Florisel de Niquea y su hijo Rogel. De los cuatro primeros libros del Amadís existe una traducción antigua y otra moderna al hebreo, además de varios arreglos modernos en portugués.Notables son las 24 ediciones (del s. xvi y comienzos del xvn) de un arreglo francés de parlamentos escogidos del Amadís y sus secuelas, para formar un manual de cortesanía al uso de la alta sociedad francesa. Este manual debió de influir mucho en los modales y costumbres de la nobleza y la alta burguesía de aquel país, a juzgar por el número de ediciones. A fines del s. xvi se publicó un arreglo alemán de este Trésor des livres d’Amadís con el título de Schatzkammer ... ausz den 24 Büchern des Amadis (Estrasburgo 1596), que pasó por cinco ediciones sucesivas.. El Trésor mereció también una edición en inglés: The Treasurie of Amadís... (por Thomas Paynell, Londres 1567). De otros arreglos del Amadís (libros PIV) aparecieron unos 16 en Francia entre 1684 y 1924, incluso dos denominados tragedias musicales (una de Philippe Quinault, París 1684, y otra con música de Bach, París 1780). En Italia es de señalar el conocido poema épico, 1’Amadigi de Bernardo Tasso, del cual se publicaron cuatro ediciones entre 1560 y 1832. En Inglaterra aparecieron entre 1567 y 1915 unos nueve arreglos del Amadís.5. Tirant lo Blanch. Como obra algo caballeresca, pero muy impregnada de un crudo realismo burgués es de señalar la novela catalana Tirant lo Blanch (Tirante el Blanco). De ella Johanot Martorell escribió las tres primeras partes entre 145055, y una vez fallecido acabó el libro Martí Johan de Galba, autor de una cuarta parte. La primera edición del Tirant es de Valencia (1490) y se reimprimió en Barcelona (1497). La primera traducción castellana es de Valladolid (1511), y la obra fue traducida al italiano en 1538 y al francés ca. 1737. Desde entonces, pocas ediciones y traducciones han aparecido. Algunos episodios de Tirant parecen ecos de la expedición de Roger de Flor al Oriente, y acaso otros sean producto de la estancia del primer autor en Inglaterra. Dámaso Alonso en un penetrante estudio opina que Tirant lo Blanch exhibe un tipo de realismo moderno más bien que medieval.6. Los Palmerines. Una segunda familia de 1. de c., que durante el Renacimiento rivalizaba con la de los Amadises, es la serie de Palmerines. Aunque la acción del primero de éstos, Palmerín de Oliva (Salamanca 1511) pasa en el Cercano Oriente, en él se echa de ver numerosas tentativas de imitar también los primeros libros del Amadís. Pero en la muy autorizada opinión de sir Henry Thomas el Palmerín de Oliva carece de originalidad y es inferior en estilo. De su continuación el Primaleón (Salamanca 1512) parece válido el mismo dictamen, y según Thomas es probable que una y otra obra fueran escritas por una dama desconocida residente en Burgos, con la ayuda de su hijo, éste quizá identificable con un tal Francisco Vázquez, revisor putativo del Primaleón. El Palmerín de Oliva fue reimpreso 10 veces durante el s. xvi y traducido al francés en 1546. En italiano, Lodovico Dolce hizo de él un arreglo versificado en 1561 (reimpreso en 1597). El Primaleón tuvo igual fortuna en España, fue traducido dos veces al francés, y versificado por Dolce en otro arreglo (Venecia 1562, reimpreso 1597).Apenas merecen mención las llamadas continuaciones: Polindo (1526) y Platir (1533), y un misterioso Flortir (hijo de Platir) que, según Thomas, existe hoy día sólo en una versión italiana, porque enlaza directamente con Primaleón la célebre novela, Palmerín de Inglaterra, escrita antes de 1544 por el portugués Francisco de Moraes. Muy excepcionalmente, la traducción española de esta novela, debida a Luis Hurtado, apareció en Toledo (1547) antes que la original portuguesa, que no salió sino 20 años después (Évora 1567). En Palmerín de Inglaterra se trata de las aventuras de dos hermanos gemelos, nietos de Palmerín de Oliva. Desde luego resultan algo parecidas a las de los primeros libros del Amadís, pues reaparece el móvil del amor cortés, aunque mucho de la acción pasa en el Cercano Oriente. En suma, a pesar de carecer de originalidad, esta obra tiene un enredo tan bien construido que mantiene el interés del lector desde el principio. Además de la primera edición portuguesa de 1567, hay otras de 1592, 1786 y 1852. Existen en portugués cuatro partes o secuelas, de las cuales dos (Lisboa 1507 y 1904) son de Diego Femándes y las restantes (Lisboa 1602) de Baltasar Gongales Lobato. La obra original se tradujo al italiano en 1544 y al francés en 1553; sobre esta traducción se hizo otra al inglés en 1581.7. Imitaciones de Amadises y Palmerines. Hay numerosas imitaciones más o menos directas de las dos familias de Amadises y Palmerines, p. ej., el Espejo de príncipes y caballeros en cuatro partes, de las cuales las dos primeras son de sendos autores, Diego Ortúñez y Pedro de la Sierra, y las otras de Marcos Martínez. Las cuatro aparecieron sucesivamente entre 1562 y 1589. La primera parte fue traducida al italiano y la obra entera al francés. Del ciclo carolingio se publicó Espejo de caballerías, con frecuencia confundido con el Espejo de príncipes y condenado por medio de alabanzas poco entusiastas por Cervantes; del ciclo de Antigüedad clásica El caballero del Febo, el Troyano de Esteban Corbera, imitada en la primera parte del Espejo de príncipes; y una novela alegórica moralizante titulada Caballero del sol (1552) de Pedro Hernández. El lic. jerónimo Fernández fue autor de las cuatro partes de Don Belianís de Grecia (1547, 1549), reimpreso varias veces en España durante el s. xvi y especialmente popular en traducción inglesa. A Belianís nos le pinta Fernández tan temible e inimitable, aun en amores, que resulta totalmente inverosímil, un capitán Spavento que realmente espanta. Florando de Inglaterra (Lisboa 1545), escrito en español por un portugués, se tradujo en parte al francés como Historia palladienne, y del francés al inglés como Paladiano de Inglaterra. El Lepolemo (Valencia 1521) de Antonio de Salazar, obra tan mediocre como el Florisando, alcanzó sin embargo 10 reimpresiones entre 152163.8. Decadencia de los libros de caballería. No vale la pena detallar todas las demás novelas caballerescas, cada vez más decadentes, del s. xvl. Esta decadencia se acentuó de’ manera asombrosa con la publicáción de varios 1. de c. "a lo divino", p. ej., El caballero celestial del pie de la rosa fragante (1554) de Jerónimo Sampedro, en el cual Cristo es el Caballero del León, los 12 Apóstoles son Caballeros de la Tabla Redonda, y el diablo figura como Caballero de la Serpiente. No es de extrañar que este libro fuese prohibido por la Inquisición. De intento no se hace mención aquí de varias llamadas novelas de c. (publicadas por Adolfo Bonilla en Nueva BAE XI) por ser ellas, más bien que caballerescas, simples novelas de aventuras. Y pese a quien pese, no figura aquí la conocida novela catalana Curial e Güelfa (v.), caracterizada acertadamente por Thomas como obra eróticosentimental. Sobre el Quijote, v. t. CERVANTES.EDWIN B. PLACE.
BIBL.: M. MENÉNDEZ PELAYO, Orígenes de la novela, I, 3 ed. Madrid 1948, 199466 (obra básica, pero anticuada sobre algunos temas, incluso el Amadís); H. THoMAs, Novelas de caballerías españolas y portuguesas, 2 ed. Madrid 1952 (mejor obra bibliográfica sobre el tema); W. 1. ENTWISTLE, A lenda arthuriana nas literaturas da Península ibérica, 2 ed. Lisboa 1942; R. S. Loomis (ed.), Arthurian Literature in the Middle Ages, Nueva York 1959; M. DE RiQuER, Los cantares de gesta franceses, sus problemas, sus relaciones con España, Madrid 1952; G. WILLIAMS, The " AmadísD Question, "Rev. Hispanique" XX (1909) 1168 (obra fundamental sobre las fuentes artúricas del Amadís); P. BOHIGAs, Los textos españoles y portugueses de la Demanda del Santo Grial, Madrid 1925; N. ALONSO CORTÉS, Montalvo, el del "AmadísD, "Rev. Hispanique" XXI (1933) 434442; S. GILI GAYA, Las sergas de Esplandidn, "Bol. de la Bibl. Menéndez Pelayo", XXIII (1947) 103111; M. R. LIDA DE MALKIEL, El desenlacé del "AmadísD, "Romance Philology" VI (1953) 283289; E. B. PLACE (ed.), Amadís de Gaula, Madrid 195969 (primera edición moderna de la princeps putativa de 1508, acompañada de un estudio bibliográfico, lingüístico y literario en el que se procura refutar varias teorías tradicionales sobre la génesis y la signifi, cación de la obra); íD, El "Amadís" de Montalvo como manual de cortesanía en Francia, "Rev. de Filología Española" XXXVIII (1955) 151169; fD, Amadís of Gaul, Wales, or What? "Hispanic Rey." XXIII (1955) 99107; M. DE RiQuER (ed.), Tirant lo Blanch, 3 t., Barcelona 194748 (edición castellana con valioso est. prel.); D. ALONSO, Tirant lo Blanch, novela moderna, "Rev. Valenciana de Filología" I (1951) 239; W. E. PURSER, Palmerín de Inglaterra, Dublín 1904; A. BONILLA (edJ, Palmerín de Inglaterra, en Nueva BAE, XI, Madrid 1908; ID (ed.), Tristán de Leonís, Madrid 1912; P. BOHIGAS (ed,), El Baladro del sabio Merlín, 3 t., Barcelona 195762 (con est. de la obra).
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