Liturgia de Adeus y Maris
Esta liturgia es celebrada principalmente en iglesias de rito oriental; algunas ves ha sido atribuida al grupo sirio porque está escrita en lengua siríaca; otras ves se atribuye la autoría de esta liturgia al grupo persa porque se celebra en Mesopotamia y Persia (lo que hoy conocemos como Irak e Irán). Se le conoce también como la Liturgia de los Nestorianos, aunque la celebración de esta liturgia data de tiempo antes del surgimiento de la Herejía Nestoriana (Nestorio vivía como sacerdote y monje en el monasterio de Euprepio cuando el Emperador Teodosio II lo eligió como Patriarca de Constantinopla al morir Sisinio. Su herejía consiste principalmente en su errada interpretación de la Doctrina de la Encarnación y en el oponerse al término Theotokos ). De acuerdo a la tradición, esta liturgia fue compuesta por Addeus (Tadeo) y Maris, quienes evangelizaron Edessa (Ubicada en Macedonia), Silicia o Tarso y Ctesiphon (ciudad localizada en lo que hoy es parte de Irak). Esta tradición se basa en la narrativa contenida en la ’Doctrina de Addai’ o ’Doctrina de Tadeo’, una obra que se piensa que fue escrita en la segunda mitad del s. III. La narración cuenta que el Rey Abgar, apodado ’El Negro’, después de haber escuchado los milagros que Cristo había obrado, imploró en oración a Nuestro Señor que le curara de una grave enfermedad. Abgar obtuvo la promesa de que le sería enviado uno de los discípulos. La promesa a Abgar se cumplió después de la Ascensión del Señor a los cielos cuando Santo Tomas envió a Tadeo (Addai en siríaco) y a uno de los 72 discípulos a Edessa (Macedonia) para que curara al Rey. Se dice que Tadeo y Maris lograron la conversión del Rey y de su pueblo y de ser ellos quienes organizaron la Iglesia Cristiana en ese lugar y de haber compuesto la liturgia que lleva sus nombres. No paren existir documentos previos a la ’Doctrina de Addai’ que contradigan esta tradición, ya que los registros históricos sobre la fundación de la Iglesia en Edessa son escasos; sin embargo, se tiene la certeza de que la cristiandad se introdujo en esta localidad en época temprana, ya que está documentado que al final del s. II el rey de la localidad era cristiano y un obispo (Palut) de la sede había sido consagrado por Serapio de Antioquia (190-2,3). Es natural que los habitantes de Edessa consideraran a Tadeo y Maris como los autores de su liturgia, ya que primero los consideraban como los fundadores de su Iglesia. Los nestorianos atribuyen la redacción final del texto de la Liturgia de Addeus y Maris a su patriarca Jesuyab III, quien vivió a principios del s. VII. Después de la condenación del Nestorianismo, sus seguidores se refugiaron en el Reino de Persia y se internaron en India y China, fundando iglesias, llevando con ellos su Liturgia en donde quiera que el idioma siríaco se hablara. En la actualidad, esta liturgia la usan principalmente los nestorianos que residen en lo que hoy conocemos como la región del Kurdistan (norte de Irak). Algunos grupos caldeos de la región también siguen esta liturgia, aunque ellos la han depurado de cualquier huella de conceptos nestorianos. Se sabe que los malabares también la utilizan, aunque de forma alterada debido al Sínodo de Diamper, celebrado en 1599.
Explicación de las Partes de la Liturgia
Por resultar conveniente, podemos dir que la liturgia puede dividirse en dos partes: a) La Misa de los catecúmenos, que se extendía hasta el ofertorio, cuando se les despedía de la celebración y b) La Misa de los fieles, que abarca todo, desde el ofertorio hasta el final. O, si se prefiere, la celebración puede dividirse en la preparación del sacrificio hasta el prefacio, y la anáfora o fórmula para la consagración que corresponde al Canon romano. ?El orden de la Liturgia de los Apóstoles, compuesto por Mar Addai (Tadeo) y Mar Mari (Maris), los benditos Apóstoles? empieza haciendo la señal de la cruz, a lo que sigue el verso ?Gloria a Dios en las alturas?, etc. (Lucas 2:14), la oración de Nuestro Señor y una oración del sacerdote los domingos y fiestas de guardar, o una doxología de alabanzas a la Santísima Trinidad en los días de los santos y fiestas de guardar. Se dicen salmos y se canta el himno del templo, (o los que correspondan según la ocasión) además de una oración de alabanza y adoración.
Acto seguido, el diácono invita a la congregación a ?levantar sus voces para glorificar al Dios vivo?, y responden ritando el Trisagio (Himno a la Santísima Trinidad), luego el sacerdote dice una oración y bendice al lector de la Sagrada Escritura. Normalmente se escogen dos lturas del Antiguo Testamento, salvo en tiempo de Pascua cuando se sustituye una de las lturas por una del Libro de Los Hhos de los Apóstoles. Después de cantar un himno y dir una oración, el diácono procede a una tercera lectura (llamada el Apóstol), que se toma de las cartas de San Pablo. El sacerdote se prepara para la lectura del Evangelio, ritando las oraciones apropiadas y bendiciendo el incienso. Después de cantar el aleluya se lee el Evangelio. Este es seguido por el himno correspondiente, la letanía diaconal y una oración corta que rita el sacerdote, después de la cual el diácono invita a la congregación a ?inclinar sus cabezas para proceder a la imposición de manos y ribir la bendición? que el sacerdote invoca sobre ellos. Así concluye la Misa de los catecúmenos; los diáconos proceden a invitar a los que no han sido bautizados a retirarse de la celebración y da inicio la Misa de los fieles. El sacerdote ofre el pan y el vino, ritando las oraciones correspondientes, cubre el cáliz y la patena con un velo, baja del altar y empieza el himno de los misterios. La oración del Credo se añadió posteriormente a esta liturgia.
Una vez que ha entrado dentro del arco, el sacerdote hace unas inclinaciones reglamentarias al altar, se lava las manos e inicia las oraciones preparatorias para la consagración. Rita una invitación a rezar que corresponde al rito romano ?Orate fratres? y ruega a Nuestro Señor que no tenga en cuenta sus faltas ni las de los presentes, sino que en su misericordia lo considere digno de celebrar los misterios del Cuerpo y Sangre de Jesucristo y de alabarle; después hace la señal de la cruz y los fieles responden ?Amén?. En este punto de la celebración, los domingos y fiestas de guardar, el diácono pare haber leído las dípticas, llamadas por los nestorianos de ?El Libro de los Vivos y los Muertos?. Sigue el beso de la paz y se rita una oración universal. La anáfora aduada empieza con el prefacio. El diácono invita a los fieles a orar y el sacerdote rita una oración sreta, levanta el velo de las ofrendas, bendice el incienso, y pide que ?la gracia de Nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espiritu Santo esté con todos ahora y siempre por los siglos de los siglos? bendice los misterios con el signo de la cruz y los fieles responden ?Amén?.
Concluido lo anterior, el sacerdote empieza el prefacio con las palabras ?Levantemos nuestro pensamiento?. Al prefacio le sigue el ?sanctus? y la anamnesis (conmemoración de Cristo). En la actualidad las palabras de ?institución’ se insertan, aunque no pare que tengan mucha conexión con el contexto. El sacerdote pronuncia una doxología corta y bendice los misterios. Los fieles responden ?Amén?. Después de que el diácono invita a la congregación a orar, dice: ?La paz sea con ustedes?, el sacerdote rita en silencio la gran intercesión o memento. Le epíclesis, o invocación al Espíritu Santo sigue como una espie de continuación de la intercesión. El sacerdote continúa con una oración por la paz y una de acción de gracias, se inciensa a sí mismo y a las ofrendas ritando las oraciones correspondientes. Mientras tanto, el diácono procede a entonar un himno que haga alusión a la Eucaristía; el sacerdote toma la Hostia con ambas manos, diciendo una oración que alude al poder que da vida de este pan, venido del cielo (en las liturgias caldeas las palabras de ?institución’ se colocan después de la primera parte de esta oración), parte la Hostia en dos, una de las cuales se coloca en la patena, mientras que con la otra hace la señal de la cruz al cáliz y después de mojar el pan en el vino, bendice la otra parte de la Hostia ritando las oraciones correspondientes para la consignación. Al reunir las dos partes, el sacerdote dice una oración que hace referencia a las ceremonias rién concretadas, hunde su dedo pulgar en la Hostia donde la mojó en el cáliz, hace la señal de la cruz en su frente con el mismo dedo y rita una oración de alabanza a Cristo y a la Santísima Trinidad. Después de besar el altar, invoca una bendición sobre ?La gracia de Nuestro Señor?, etc. como se menciona anteriormente.
Mientras el sacerdote parte la Hostia, el diácono invita a los fieles a meditar sobre el significado de estos sagrados misterios y de disponerse apropiadamente a ribirlos; de perdonar las ofensas contra ellos cometidas por otros y de rogar a Dios que perdone las que ellos hayan cometido. El sacerdote, continuando con esta idea, introduce la Oración del Padre Nuestro (que ritan todos) y hace una plegaria que expande las dos últimas peticiones. Después de una corta doxología el sacerdote le da el cáliz al diácono, bendice a los fieles y ambos distribuyen la Comunión.
Durante la distribución de la comunión se canta un himno espial, luego el diácono invita a todos los que comulgaron a dar gracias y el sacerdote en voz alta rita una oración de acción de gracias y hace una plegaria. La Misa concluye con una bendición impartida por el sacerdote a la congregación.
La característica principal en esta, como en otras liturgias nestorianas es la posición de la intercesión general o memento. Esta tiene lugar no después de la epíclesis como en las liturgias sirias, sino inmediatamente antes. Pare ser una continuación de la anamnesis. A manera de comentario de menor importancia, se puede señalar que los Nestorianos usan un velo largo para cubrir la patena y el cáliz; usan incienso en el prefacio y tienen dos fracciones del pan, una simbólica que ruerda la pasión de Cristo, y la otra nesaria para la distribución de la comunión.
Bibliografía
Liturgia SS. Apostolorum Addei et Maris in BRIGHTMAN, Liturgies Eastern and Western (Oxford, 1896), I; BADGER, The Nestorians and their Rituals (London, 1852); ERMONI in Dict. d’archéol. caret. (Paris, 1903), COI. 519, RENAUDOT, Liturgiarum Orientalium Colltio (Frankfort, 1847), II; ASSEMANI, Bibliotha Orientalis (Rome, 1728), III; NEALE, History of the Holy Eastern Church (London, 1858), I.
Escrito por J.F. Goggin
Traducido por Cilia Nieto
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