Siloé
Se menciona en Jua 9:7. Se trata de un pozo y de un estanque (o varios estanques), pero no propiamente de una fuente. La fuente correspondiente era la de Guijón (cf. supra: valle del Cedrón), que era la fuente de Jerusalén, aunque quedaba fuera de las murallas. En los enfrentamientos bélicos existía el peligro de que el enemigo infestase el agua o la desviase castigando a la ciudad con la sed.
Por ello, con ocasión del ataque asirio del año 701 a.C., el rey Ezequías de Judá hizo abrir un túnel desde la fuente de Guijón a través de la roca, que trasladaba la salida del agua dentro del espacio protegido por las murallas. Ese canal subterráneo, o túnel, el nuevo pozo y el estanque se llamaron siloaj (Siloé), es decir “el agua enviada.”
El año 1881 se descubrió una inscripción en el túnel que expresaba la alegría de los excavadores por no haber errado, ya que el túnel se excavó por ambos lados.
Después de construir el nuevo pozo, se selló el acceso a la fuente de Guijón propiamente dicha; el recuerdo sin embargo de que Siloé no era la verdadera fuente tal vez ya había desaparecido en tiempo de Jesús. De ahí que el nombre de “Siloé” pudiera perfectamente interpretarse como el lugar de la fuente. Hoy vuelve a estar abierta también la fuente de Guijón.
Las aguas de Siloé eran limpias y buenas para beber. Por buenas y por ser “agua viva” — es decir, corriente —, la fuente se convirtió en símbolo del tiempo mesiánico; de ahí que se escanciase el agua de la fuente en la fiesta de Tabernáculos. Y ahí puede estar así mismo el motivo de por qué en Jua 9:7 al topónimo de Siloé se le dé el sentido de “enviado,” queriendo el texto referirse a Jesús como al Mesías enviado.
Cerca de Siloé había en tiempo de Jesús una torre, que quizá se había construido para protección del manantial. Esa torre se hundió durante la última fiesta de Tabernáculos que Jesús pasó en Jerusalén.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.