Dan
La tribu de Dan conquistó la ciudad sidonia de Laís sobre la fuente central del Jordán. En su correría de conquista contra Laís los danitas robaron una estatua divina de Miká, que era un hombre de la montaña de Efraím, pegaron fuego a la ciudad, la reconstruyeron después y la llamaron “Dan,” erigiendo en la nueva ciudad la estatua divina de Miká (Jue 17 y 18). El recinto sagrado de Dan fue el santuario del norte: un santuario con estatuas, del que sólo con muchas reservas cabría afirmar que era un santuario de Yahveh.
Cuando Yeroboam I forjó los becerros de oro, eligió para su emplazamiento a Bet-El en el sur y a Dan en el norte; tal elección certifica bien a las claras la popularidad del santuario de Dan. “De Beer-Seba a Dan,” o “De Dan a Beer-Seba,” era un dicho popular que significaba “de frontera a frontera.” Dan era la ciudad fronteriza del norte.
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