Velo
Prenda de cabeza que utilizaban las mujeres para asistir a los templos. Caía por los hombros hasta cubrir la parte posterior del cuerpo. Posteriormente, fue reemplazado por la mantilla.
Esta norma que era preceptiva encontraba su fundamento en lo manifestado por San Pablo en la I Carta a los Corintios, en la que dedicó un apartado al uso del velo por parte de las mujeres. En la actualidad, tanto el velo como la mantilla, han caído en desuso, aunque se mantiene el velo blanco como complemento habitual del traje de novia.
El velo forma parte del hábito de las religiosas pertenecientes a los institutos religiosos y, si bien, en muchos de ellos ha dejado de usarse, al igual que el hábito, lo mantienen los de vida contemplativa, en el que las novicias lo llevan blanco, trocándolo por otro de color negro al efectuar la profesión.
También se utilizaba un velo de color blanco o blanco y rojo en la Misa de velaciones, con el cual se cubría la cabeza de la novia y los hombros del novio. En algunos lugares, se sigue manteniendo esta costumbre, a pesar de que el Sacramento del Matrimonio se celebra dentro de la propia celebración de la Eucaristía, colocándoselo a los ya esposos, antes de serles impartida la bendición nupcial.
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