Tonsura
También llamada «Primera tonsura» es una palabra que deriva del verbo latino tondere (cortar el pelo) con la que se denomina a la ceremonia por la que un laico era admitido al estado clerical, como paso previo a la recepción de las órdenes sagradas.
Aunque era conferida por el obispo, no se trataba de una orden propiamente dicha, pero quien la recibía quedaba acogido a determinados privilegios como el de pasar a depender de la jurisdicción eclesiástica, por lo que no era demasiado infrecuente que algunas personas la recibieran, dadas las ventajas que suponía eludir la jurisdicción del poder civil.
Símbolo de humildad y de renuncia, la tonsura cobraba especial significado en las órdenes monásticas, donde se realizaba en el momento de tomar el hábito y trocar el nombre.
La manifestación de la tonsura era el corte del cabello, bien de forma total o parcial, lo que era mucho más frecuente, especialmente en la Iglesia latina, adoptando varias formas, aunque terminó imponiéndose la llamada tonsura romana que se realizaba rapando la parte superior de la cabeza, dejando en torno a ella una franja circular de cabello. Habitual entre las órdenes religiosas, los clérigos seculares la fueron reduciendo hasta quedar convertida en un pequeño círculo situando en la parte superior de la cabeza, al que se denominaba popularmente coronilla.
Tonsura griega era la que afectaba a todo el pelo, mientras que en la céltica, practicada en las islas Británicas, se rapaba únicamente la parte anterior de la cabeza.
La tonsura fue obligatoria en la Iglesia hasta su supresión por San Pablo VI mediante el Motu Proprio Ministeria quædam.
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