Toma de hábito
Es la ceremonia en la que el aspirante a entrar en una orden religiosa recibe el hábito característico de cada una de ellas, al final del tiempo canónico del postulantado.
Tradicionalmente, se pretendía reflejar, en las órdenes de clausura, el paso que el postulante iba a dar renunciando a su vida anterior y, en el caso de las religiosas, desposándose con el Señor. Por este motivo, vestían traje de novia que sustituían por el hábito, al mismo tiempo, que públicamente, cortaban su cabello.
En las órdenes militares también se realiza la toma o imposición de hábito al mismo tiempo que el cruzamiento como caballeros de quienes entran a formar parte de las mismas, tras el noviciado preceptivo que, no debe ser inferior a un año, ya que, en ellas, no existe el postulantado.
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