Santo Rostro
Con este nombre se conoce a la reliquia venerada en la catedral de Jaén que, según la tradición, corresponde a uno de los pliegues del lienzo con el que la Verónica enjugó el rostro del Señor, en su camino hacia el Calvario.
Para justificar la existencia de más de un lienzo, se ha venido creyendo que estaba doblado en aquel momento y que, en todos los pliegues, quedó impresa la imagen de la faz de Cristo.
Acerca de su presencia en Jaén, se forjó la leyenda de que lo trajo San Eufrasio, uno de los Siete Varones Apostólicos que ha sido considerado el primer titular de esa sede. Actualmente, ese origen se considera indefendible, pero la presencia de la reliquia en Jaén está documentada desde el siglo XIV.
Conservada en el sagrario del retablo mayor, se mostraba a los fieles sólo en dos ocasiones, el día de Viernes Santo y el de la Asunción, por ser la titular de la catedral. Era tal el número de fieles que se congregaban en esas fechas que la magnífica fábrica de ese templo, obra cumbre de Andrés de Vandelvira, se afirma que vino condicionada por eso.
En 1731, el obispo D. Rodrigo Marín Rubio encargó a sus expensas, el hermoso relicario en el que se conserva. Fue robado durante la Guerra Civil pero, tras ser localizado en un garaje de París, volvió a la catedral en 1940. Únicamente le faltaba el lazo que lo decoraba, regalado por la duquesa de Montemar en 1823.
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