Santo
Es la persona a la que al término de un largo proceso de beatificación y canonización, el Papa declara que puede ser objeto de culto universal en el seno de la Iglesia, sirviendo de modelo para los fieles e intercesor ante Dios.
El proceso se rige por lo dispuesto en la Constitución Apostólica Divinus Perfectionis Magister, promulgada por S.S. el Papa San Juan Pablo II el 25 de enero de 1983 y, previamente, se requiere que, anteriormente, haya sido declarada beato.
Para acceder a la santidad es necesario probar la existencia de un nuevo milagro obtenido por intercesión del candidato.
La canonización se realiza en el transcurso de una celebración eucarística presidida por el Sumo Pontífice y que, habitualmente, tiene lugar en la basílica o en la plaza de San Pedro.
Al nuevo santo se le asigna un día de fiesta, dentro del calendario litúrgico y se le pueden dedicar iglesias y santuarios.
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