Palio
Dosel de tela bordada que, sostenido por cuatro o seis varas largas, de madera o metálicas, cubre al Santísimo Sacramento cuando se lleva procesionalmente. Para trasladar el viático se utilizaba una sombrilla conocida con el nombre de umbrela.
El color habitual del palio es el blanco, salvo en las procesiones de Semana Santa, en las que se utilizan palios negros.
Desfilar bajo palio es un honor que, antiguamente, se dispensaba también al Lignum Crucis y a otras reliquias relacionadas con la Pasión de Cristo. Sin embargo, en el transcurso del tiempo, ha sido concedido, o tolerado, a otras imágenes de Cristo y de la Virgen, especialmente veneradas.
Llevar las varas del palio fue considerado un privilegio, existiendo un orden de prelación, según el cual el lugar más destacado era la primera vara de la derecha, seguido por la primera de la izquierda, y así sucesivamente.
En las procesiones, el palio era portado por beneficiados en el interior de los templos, los cuales lo cedían a laicos de calidad en el exterior del mismo.
Actualmente, los palios que recubren a muchas imágenes llevan las varas fijas en la peana o trono. Constan de varias partes a las que se hace referencia en la descripción de los tronos procesionales.
Hasta hace muy poco, el uso del palio era también reconocido al Papa, a los Cardenales, como Príncipes de la Iglesia, y a los Reyes o Jefes de Estado que asistían a las solemnidades religiosas.
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