Magia
El Catecismo de la Iglesia Católica condena expresamente todas las prácticas de magia o hechicería mediante las que se pretende domesticar potencias ocultas para ponerlas a su servicio y obtener un poder sobrenatural sobre el prójimo, incluso encaminado a procurar su salud.
Pero si siempre son consideradas gravemente contrarias a la religión, especialmente lo son cuando van acompañadas de una intención de dañar a otro.
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