Latría
Palabra procedente de la griega latreia que significa «adoración» y precisamente se utiliza para hacer referencia al culto de adoración que se tributa a Dios, el único merecedor del mismo, como Supremo Hacedor de todo lo creado y reclamado por Él a través de todo el Antiguo Testamento, así como por indicación del propio Jesucristo.
En virtud de ello sólo se tributa a las tres Personas de la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Se diferencia del culto de dulía e hiperdulía que la Iglesia tributa a los Santos y a la Virgen María, respectivamente, por su misma naturaleza, dado que el de latría es un culto de adoración, mientras que estos otros lo son de veneración.
Aunque el culto de latría sólo puede ser dirigido a Dios en sí mismo, se habla de «latría relativa» para referirse a aquellas cosas por lo que representan asociado a la Divinidad. Este es el caso de la Cruz, que también se adora, pero no por el objeto material que es, sino por su relación con la Pasión de Cristo, de manera que al adorar la Cruz no tributamos culto a la misma, sino a la Segunda Persona de la Santísima Trinidad. Lo mismo puede decirse de otras reliquias supuestamente relacionadas con la Pasión y con las representaciones e imágenes de cualquiera de las tres Personas. En sí mismas no son objeto de ningún tipo de culto, pero a través de ellas se tributa culto de latría relativa al propio Dios en la Persona con la que se relacionan.
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