Juicio Final
En el Símbolo de la Fe se profesa que Jesucristo, al final de los tiempos, «ha de venir a juzgar a vivos y muertos» y ello se fundamenta no sólo en lo expresado por los profetas, sino en las propias palabras del Señor que han quedado reflejadas en los Evangelios de San Mateo (25 31-46), San Marcos (13 24-37) y San Lucas (21 29-28).
Según la tradición, esa Parusía o segunda venida de Cristo tendrá lugar en el valle de Josafat, donde serán congregados todos los pueblos. La alusión en el discurso escatológico al «final de los tiempos» y al «juicio de las naciones» ha planteado dudas acerca del carácter de ese juicio que, en definitiva, representará el triunfo definitivo de Cristo, dado que todas las almas son sometidas a un juicio particular, inmediatamente después de su muerte, por lo que pudiera entenderse que el juicio final tendría un sentido colectivo.
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