Iglesia greco-católica ucraniana
Es una de las iglesias católicas orientales que mantienen la comunión con la iglesia de Roma y está regida por un Arzobispo Mayor.
Separada de Roma, tras el Cisma de Oriente, a mediados del siglo XI, aunque muchos de los fieles de Kiev mantuvieron la unión.
Sometida a la influencia del Patriarcado ortodoxo de Moscú, sus obispos se plantearon la necesidad de restablecer sus vínculos con Roma y, en 1596, se logró la plena comunión. Pero, desde finales del siglo XVIII, la persecución a la que fueron sometidos por parte de los rusos fue terrible y, poco a poco, sus fieles quedaron reducidos a pequeños reductos.
La etapa que siguió a la Segunda Guerra Mundial con la integración de Ucrania en la Unión Soviética, representó el incremento de las persecuciones que condujeron al encarcelamiento de toda la jerarquía, de la que se convirtió en símbolo su cabeza Joseph Slipyj que llegó a ser creado cardenal en 1965, durante su exilio en Roma.
Tras la caída del muro se inició una nueva etapa de gran florecimiento en la que esta iglesia está sometida a la jurisdicción de un Archieparca Mayor que reune en su persona las sedes de Kiev, Halich y Toda Rus.
Junto a la archieparquía de Leópolis de la que dependen las eparquías radicadas en Ucrania hay otras en los Estados Unidos, Polonia y Canadá. La iglesia ucraniana está también presente en Australia, Nueva Zelanda, Argentina, Brasil, Alemania, Escandinavia, Francia, Suiza, Bélgica, Holanda, Luxemburgo y el Reino Unido.
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