Iglesia greco-católica rusa
Es una de las iglesias católicas orientales que mantienen la comunión con la iglesia de Roma, aunque todavía no disponen de jerarquía propia.
La separación de Roma se produjo, tras el Cisma de Oriente, a mediados del siglo XI, aunque no se llevó a cabo de una manera brusca, como otras iglesias orientales. En el caso de la iglesia rusa los contactos continuaron durante mucho tiempo y, todavía, hay quienes opinan que no ha habido, en realidad, una ruptura, sino un progresivo distanciamiento provocado por la mutua incomprensión.
En 1893, un sacerdote ruso ortodoxo manifestó su deseo de unirse a Roma y, en torno suyo, fue creciendo una pequeña comunidad que mantuvo la misma liturgia que habían utilizado hasta ese momento.
Primero funcionaron como una simple misión católica en territorio ruso, con un Administrador Apostólico al frente. En 1917 se constituyó la primera exarquía, cuando tras las persecuciones iniciales comenzaron a crecer en número.
Lamentablemente, como ocurrió con otras confesiones, fueron sometidos a una implacable persecución por las autoridades comunistas y muchos de sus fieles se dispersaron por el mundo.
Al desaparecer la Unión Soviética, volvieron a surgir nuevas comunidades en territorio ruso pero los enfrentamientos con las autoridades eclesiásticas ortodoxas han hecho inviable la consagración de jerarquía propia ni para ellos, ni para las comunidades que residen en el exterior, sobre todo en Estados Unidos, Argentina, Australia, Brasil y la Unión Europea.
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