Gloria in excelsis Deo
El «Gloria in excelsis Deo» o «Gloria» es un himno litúrgico que toma su nombre de las palabras de su primera estrofa, las mismas que, según el Evangelio de San Lucas, entonaron los ángeles para anunciar el Nacimiento a los pastores.
Como recordaba S.S. el Papa Benedicto XVI, en la alocución correspondiente a la Audiencia General de 27 de diciembre de 2006 son cuatro los cánticos del Nuevo Testamento que se refieren al nacimiento y a la infancia de Jesús: el Gloria, el Benedictus, el Magnificat y el Nunc dimittis. Mientras los tres últimos fueron incorporados a la Liturgia de las Horas, el Gloria fue introducido en la Santa Misa.
Para ello, a las palabras de los ángeles se añadieron algunas aclamaciones y, más tarde, otras invocaciones, hasta formular, en expresión de Benedicto XVI, un armonioso himno de alabanza que se cantó, por vez primera, en la misa de Navidad y, más tarde, en todos los días de fiesta.
Parece ser que fue el Papa Telesforo quien, en el siglo II, lo incluyó en el Ordinario de la Misa de Navidad y el Papa Simaco quien, a finales del siglo V, extendió su uso a todas las celebraciones festivas.
El Gloria que es un himno de alabanza a la Santísima Trinidad, forma parte, en la actualidad, de los ritos iniciales de la celebración del sacrificio eucarístico, de la Santa Misa. Se canta todos los domingos y festivos, salvo en tiempo de Adviento y de Cuaresma, y precede al rezo de la oración colecta.
Las versiones latina y castellana son las siguientes: Gloria in excelsis Deo,
Gloria a Dios en el cielo, et in terra pax hominibus
Y en la tierra paz a los hombres bonae voluntatis.
que ama el Señor. Laudamus te, benedicimus te,
Por tu inmensa gloria adoramus te, glorificamus te,
te alabamos, te bendecimos Gratias agimus tibi propter magnam
te adoramos, te glorificamos.
gloriam tuam Domine Deus, Rex caelestis,
Señor Dios, rey celestial, Deus Pater omnipotens.
Dios Padre todopoderoso. Domine fili unigenite, Jesu Christe,
Señor, Hijo único, Jesucristo. Domine Deus, Agnus Dei,
Señor Dios, Cordero de Dios Filius patris, qui tollis peccata mundi,
Hijo del Padre; Tú que quitas el pecado del mundo, miserere nobis.
ten piedad de nosotros. Qui tollis peccata mundi,
Tú que quitas el pecado del mundo, suscipe deprecationem nostram.
Atiende nuestra súplica; Qui sedes ad dexteram Patris,
Tú que estás sentado a la derecha del Padre, miserere nobis.
ten piedad de nosotros; Quoniam tu solus sanctus,
Porque sólo Tú eres Santo, Tu solus Dominus,
sólo Tú Señor, Tu solus Altissimus, Jesu Christe,
sólo Tú Altísimo, Jesucristo, cum Sancto Spiritu
con el Espíritu Santo in gloria Dei Patris. Amen.
en la gloria de Dios Padre. Amén
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