Flagelantes
A mediados del siglo XIII surgió en Italia un movimiento que, impulsado por un ermitaño llamado Raniero Fasani, logró reunir auténticas multitudes de personas que esperaban obtener el perdón de sus pecados imponiéndose duras penitencias, entre las que destacaba el azotarse las espaldas, de donde viene su nombre.
Recorrían los caminos en grandes grupos que, en ocasiones, se entregaban al pillaje. La peste negra que asoló Europa, a partir de 1347, propició su recrudecimiento pero sus miembros terminaron siendo condenadas por la Iglesia ya que, en su fanatismo, confiaban la salvación en ese tipo de disciplinas, prescindiendo por completo de cualquier otra práctica religiosa.
En cierto modo, un remedo de aquellos flagelantes son los que, en la actualidad, participan en las procesiones de Semana Santa en algunas localidades españolas y de otros países.
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