Detracción
Es un atentado contra la fama del prójimo que se diferencia de la contumelia en que esta última afecta a su honor.
Constituye un pecado en el que se puede incurrir de varias maneras, con palabras, gestos y acciones, la más grave de las cuales es la imputación de un delito falso o la exageración de uno real, en definitiva calumniándolo.
Pero también incurre en él quien realiza insinuaciones maliciosas, interpretando erróneamente las acciones de otros, o el que tiende a rebajar sus méritos, ocultando cosas que pudieran beneficiarle.
Lo cometen asimismo quienes llevados por la maledicencia difunden o revelan las faltas o pecados de otras personas que deben permanecer ocultas, salvo los casos en los que el daño que pudiera seguirse de los mismos no pudiera evitarse de otra manera.
Siempre está obligado el ofensor a restituir la fama del ofendido, por todos los medios a su alcance, incluso cuando los hechos difundidos fueran ciertos, manifestando haber cometido un error o una inexactitud al juzgar a la otra persona.
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