Dataría Apostólica
Era una oficina de la Santa Sede que surgió hacia el siglo XV, asumiendo competencias que, hasta ese momento correspondían a la Cancillería Apostólica.
El nombre procede de «data» (fecha) y fue, precisamente, la importancia de la misma para la validez de los documentos pontificios lo que hizo cobrar una importancia creciente al Datario, el encargado de hacerla constar.
Poco a poco, fue surgiendo en torno a este personaje una oficina encargada de despachar las peticiones que llegaban al Sumo Pontífice. Pero, su importancia creció de forma espectacular cuando se encargó de todas las concesiones de gracias y, más tarde, de todo lo concerniente a los beneficios eclesiásticos.
El desarrollo alcanzado por la Secretaría de Estado fue restando competencias a la Dataría que, sin embargo, llegó hasta el siglo XX con unas funciones simbólicas que se limitaban a su intervención en la elaboración de las bulas papales. Al frente de la misma seguía existiendo un Cardenal Datario con varios funcionarios a sus órdenes.
Fue finalmente suprimida por el Papa San Pío X.
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