Canon de la Santa Misa
Con este nombre se designaba al núcleo central de la celebración de la Santa Misa, lo que, ahora, denominamos Plegaria Eucarístisca.
El contenido del Canon se ha mantenido inalterable desde el siglo VII y sigue constituyendo la primera de las cuatro opciones del Ordinario de la Misa.
Aquí se recogen las denominaciones correspondientes a la celebración en latín, comentándose la estructura actual en la voz Plegaria Eucarística.
Comienza con la oración Te igitur con la que se ofrece la oblación por las intenciones generales. Sigue el Memento de vivos y la oración Comunicantes con la mención a los santos. Las tres plegarias terminan con una misma conclusión.
Seguían las oraciones Hanc igitur y Quam oblationes dirigidas al Padre para que acepte el sacrificio que va a tener lugar.
El momento más importante esta constituido por el Qui pridie, que era lo que ahora denominamos «relato de la institución», junto con la fórmula de la Consagración.
Inmediatamente después se recita la anamnesis Unde et memores, recordando la muerte y resurrección del Señor, y las oraciones Supra quae y Supplices te rogamus. La primera hace referencia a los sacrificios del Antiguo Testamento, y en la segunda se pide al ángel del Señor que lleve la ofrenda a su presencia. Todas ellas terminan con un oración conclusiva.
Como continuación del Memento de vivos que se ha recitado antes de la Consagración, tiene lugar ahora el Memento de difuntos, seguido por la oración Communicantes que enlaza con la que ha acompañado al de vivos. Termina el Canon con la solemne doxología Per ipsum.
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