Beguina
Las beguinas eran mujeres que, sin profesar como religiosas, decidían vivir agrupadas en los beguinages, participando en determinadas prácticas comunes como el Oficio Divino, aunque residían en casas inde- pendientes.
Debían seguir un año de noviciado, al término del cual adoptaban el traje que las distinguía, de color negro, y un manto que les cubría la cabeza. Sin embargo, no se trataba de un hábito pues nunca constituyeron una orden religiosa, ni emitían votos, aunque hacían la promesa de obedecer a la superiora y mantenerse en castidad mientras pertenecieran al beguinage, ya que, si lo deseaban podían separarse para contraer matrimonio.
Desde Bélgica se extendieron por los Países Bajos, Francia y Alemania llegando a alcanzar un número elevadísimo. En el siglo XIV había más de 200.000 beguinas. Como en el caso de los begardos hubo algunos que se vieron influenciadas por movimientos heréticos, pero lograron subsistir hasta nuestros días y en el siglo XIX todavía se efectuaban fundaciones de beguinages en Francia.
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