Bautismo del Señor
El primer domingo de cada año, la Iglesia celebra la festividad del Bautismo del Señor, recordando el momento que relatan los evangelios en el que Jesucristo, al comienzo de su vida pública, quiso hacerse bautizar en el Jordán por San Juan el Bautista.
San Juan, primo del Señor, confería un bautismo que no era el Sacramento instituido después por Cristo. Se trataba de un bautismo de penitencia en el quienes lo recibían confesaban sus pecados y tenía como objeto favorecer la conversión y la penitencia.
Cristo, libre de todo pecado, quiso, sin embargo, someterse al bautismo de Juan para «cumplir toda justicia». Juan, al verle acercarse, lo reconoció y le dijo: «Soy yo el que necesita ser bautizado por Ti, ¿y Tú vienes a mí?». Sin embargo Jesús, insistió en recibirlo y, cuando se introdujo en el río Jordán, el Espíritu Santo se hizo presente en forma de paloma, mientras se escuchaba una voz que decía: «Este es mi Hijo muy amado en quien tengo puestas mis complacencias».
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