Mendigo
Mendigar es lo último que le puede ocurrir al hombre: "mejor es morir que mendigar" (Eclo 40,28). A los enemigos se les lanzaba la maldición de mendigar (Sal 109,10). Tener que mendigar es una humillación y una vergüenza (Lc 16,3). Sin embargo, el hombre que carece de todo porque tiene una tara física, que no le permite trabajar (los cojos y los ciegos), no tiene más remedio que mendigar (Mc 10,46; Lc 18,35; Jn 9,8).
E.M.N.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.