Lucio, san (25 junio 253 - 5 marzo 254)
Romano, por el lugar de su nacimiento, fue elegido en el momento en que la persecución desatada por Treboniano Gallo (251-253) se desarrollaba con más fuerza. Inmediatamente fue desterrado. Como el emperador murió asesinado a los pocos meses, pudo regresar a Roma: san Cipriano le escribió entonces una carta de congratulación. Falleció al poco tiempo de muerte natural. No conocemos de su pontificado otra noticia salvo que compartía en relación con los lapsi la misma actitud que san Cipriano: por esta causa Novaciano persistió en su oposición. Se ha identificado parte de su epitafio en la catacumba de San Calixto, escrito en griego.
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